domingo, noviembre 14, 2010

Orientándonos


Autor: Josu Gómez "Eleder"

Tras tanto tiempo sin escribir en el blog, me toca orientarme a la hora de enfrentar la pantalla vacía. Por eso he pensado en éste como el tema del nuevo post. Así, comienzo por orientarme, esto es, mirar al Oriente, al Este. ¡Vaya! ¿Por qué en castellano “orientarse” tiene que ver con el Este, cuando nuestras brújulas, instrumento de orientación por excelencia, señalan al Norte? (o al Sur, claro, dependiendo del Hemisferio)

Lo del Norte es realmente por una mera y triste razón física: porque la Tierra está magnéticamente orientada hacia sus dos polos, así que imantar una aguja y observar hacia dónde se movía era una forma práctica de saber la dirección en la que uno se movía. De aquí provinieron expresiones como “perder el norte”, “estar desnortado”, etc.

Lo de “oriente” es mucho más poético: los antiguos mapas tenían el Este como punto geográfico superior, seguramente por ser ésta la dirección del sol naciente. En la Europa cristiana también influó el hecho de que Jerusalén estuviera situada al Este, dado que era el punto central de los mapas en T (con Asia arriba, sobre el travesaño de la T, Europa a su izquierda, y África a su derecha).

Y es que, a fin de cuentas, esto de la “orientación” de los mapas es algo cultural. Una de las cosas que más nos chocaba a los lectores de Tolkien, cuando abríamos “El Hobbit”, es encontrarnos con un mapa hecho por los enanos que estaba orientado hacia el Oeste, lo que se explica posteriormente en el hecho de que las grandes migraciones de los pueblos de la Tierra Media (donde se sitúan las grandes obras de Tolkien) se realizan desde el Este hacia el Oeste (nos ahorraremos aquí las explicaciones sobre la Tierra Bendecida de Valinor, la huída del Enemigo Oscuro tras la caída de los Árboles, etc.)

En cualquier caso, los nombres de los puntos cardinales reflejan estas convenciones. En castellano, curiosamente, no usamos de forma preferente los nombres latinos, sino los germánicos: Este (compárese con East), Oeste (West), Norte (North) y Sur (South).

Este” proviene, si nos remontamos al germánico antiguo, de “austra”, que a su vez viene del indoeuropeo “hausos”, que en griego dio “aurora”; esto es, la salida del sol, que es, con otras palabras, el mismo concepto que el latín “Levante” (donde el sol comienza a “elevarse”), o que “Oriente”, de mismo significado (de “orior”, “se levanta”, originalmente relacionado con “comenzar”, como “origen”).

Oeste”, por su parte, está relacionado con la palabra latina “vespera” o el griego “hesperos”, significando “la tarde, el crepúsculo”. También se usa “Poniente”, “donde el sol se pone”, y “Occidente”, de significado mucho más simbólico (y lúgubre): de “occido”, caer, sucumbir, morir.


Norte” proviene del germánico “nord”, del protoindoeuropeo “ner”, “abajo”, que se explicaría por el sistema de orientación indoeuropeo. Los otros términos para designar este punto cardinal son igualmente curiosos: “Sepentrión”, que significa “siete bueyes” (nombre que los romanos daban a la Osa Mayor; “Ártico”, curiosamente, proviene también de la misma constelación, pues proviene del griego “arktos”, “Osa”), y “Boreal”, que proviene del dios griego Boréas, de etimología desconocida. Finalmente, “Sur” proviene de “suth”, quizás relacionado con “sun”, “sol”. “Meridión” significa “mediodía”, dado que en Europa es el punto al que señala el sol cuando está en su cénit, y “Austro” está, curiosamente, relacionado con “aurora” también.


“Austro”, precisamente, es el origen del nombre de Australia, que vendría a significar “sureña”, y es uno de tantos topónimos creados a raíz de los puntos cardinales (lo que es curioso, porque nadie es “norteño” u “occidental” desde su punto de vista, lo que nos inclina a pensar que la gran mayoría serán en realidad “exónimos”, nombres dados a esa tierra por gente de fuera de ella, aunque en ocasiones hayan acabado siendo asumidos por los habitantes). Otro curioso ejemplo es el de Tonga, un país insular del Pacífico, cuyo nombre significa “Sur” en varios idiomas polinesios; en el mismo caso, en una zona totalmente distinta, se encuentra Yemen, “sur” en árabe, por estar situado en esa zona de la Península Arábiga (aunque su significado literal es “derecha”, se cree que las lenguas semíticas podían haber tenido un sistema de orientación que dejara el sur a la derecha y el norte a la izquierda).

En el otro extremo tenemos la Tierra del Norte, como era llamada por los europeos: Noruega (“Norweg”, tierra hacia el norte, en contraste con las “suthrvegar”, Alemania, y las “austrvegr”, las tierras bálticas), con otro equivalente en el Pacífico: Tokelau, archipiélago cercano a Nueva Zelanda, que significa “norte” en polinesio.

Si nos vamos a “Oeste/Occidente” y “Este/Oriente”, nos encontramos con un interesante paralelismo en el mundo árabe: “Maghreb” (zona a la que mi compañero Asier ha viajado últimamente), en árabe, significa “Occidente”, existiendo también un “Mashrek”, “Oriente”, que es la zona entre el Mediterráneo e Irán. Pero lo más curioso es que, de hecho, “Europa” podría provenir (no es seguro) de una raíz semítica, cognada del fenicio “ereb”, que significaría también “atardecer”, mientras que “Asia” podría provenir de formas relacionadas con el fenicio “asa”, “salir, ascender”. No son etimologías extremadamente probables, pero sí sugestivas.


Buscando países con el concepto “Este” en su nombre, enseguida nos surge Estonia, aunque probablemente su etimología sea distinta (se sugiere “moradores del agua”). Otra etimología interesante, en el otro extremo, es la de Irlanda, que, en su forma Éire, podría provenir de ì (“isla”) + thairr (“oeste”) + fónn (“tierra”), dando así “la isla del oeste”, siendo el mismo concepto que, en semítico, ha podido dar el nombre de Arabia (“oeste”), siendo todas etimologías muy poco seguras.

Y para terminar nuestro viaje de orientación por los puntos cardinales, podemos recordar que esta misma palabra, “cardinal”, proviene del “cardo”, nombre que se daba en Roma a la “calle principal” que recorría las ciudades en dirección Sur a Norte... y con esto volvemos al mismo punto (cardinal) de partida. Y aunque hayamos terminado un tanto mareados, no ha estado mal para un reencuentro FiloBlógico.

7 Comentarios:

At 00:32, Blogger Asier G. dice...

Aurora la de rosáceos dedos...
Boreas dicen que debe de venir de la misma raíz indoeuropea que en eslavo da la palabra "gora" para montaña (de consonante inicial gw- > b-).
Así, pues, el viento Boreas sería el de las montañas macedonias más allá del Norte de Tesalia, y sus habitantes, los hiperbóreos.
Lo de Noreg como proveniente de nordvegr dicen por ahí que puede ser la etimología popular de un término originalmente en lengua sami relacionado con costa/mar.

 
At 15:10, Anonymous Último Íbero dice...

¡Maestros! Que gustazo da leeros filoblogueando. :)

 
At 12:32, Blogger missymml dice...

Me llama la atención no haber visto nada sobre Austria (Österreich), de la que siempre he pensado que significaba "Reino más al este de" (del alemán Ost, haciendo un comparativo chapucero de un no-adjetivo). ¿Es un falso amigo?

 
At 12:47, Blogger Eleder dice...

No es un falso amigo, es un despiste real :D Tienes toda la razón, "Austria" proviene del antiguo alto alemán "Ostarrîchi", que significa "reino del este, que, de hecho, era una traducción de un término similar usado por los celtas que habitaban antiguamente la zona: Norig. Todo esto según la Wiki, claro. ¡Gracias por el apunte!

 
At 23:25, Blogger Juan-Luis dice...

Felicidades! Aunque...

¿¿¿Cómo que "lo del Norte es realmente por una mera y triste razón física"??? Discrepo!!!! El descubrimiento de la brújula, de la imanación de la tierra, de la alineación de la aguja imanada con el polo, del descubrimiento de la inclinación de la aguja y de su declinación (causa del pánico tenebroso a llegar al fin del mundo que provocó un motín a Colón) tiene mucho de poético y es una apasionante aventura científica que ha dejado expresiones como las que comentas, pero que no tiene nada de "triste razón física"... Y que te encantaría si la investigases, jejeje

Por cierto, si los semitas se orientaban dejando el sur a la derecha y el norte a la izquierda, es porque miraban al Este. ¿De donde procede que los semitas se orienten hacia el Este? No puede ser por Jerusalén... Una explicación especulativa dependerá de cuándo se fijó ese sistema de orientación. Me tiro a la piscina y digo que, si se fijó en epoca mosáica, entonces al Este, desde Egipto, estaría la Tierra Prometida...O quizá, tal y como tú supones al inicio, porque al Este está el sol naciente...

 
At 06:18, Anonymous Anónimo dice...

También me preocupé al no ver Österreich...

Otro caso es Tôkyô, la "capital del este", de Nihon, el "origen del sol" y también Beijing, la "capital del norte".

Entre los mapuches, la palabra para "oeste" es la misma que para "Océano", l.afken. (l. y n. son inderdentales). Los nombres castellanos de las parcialidades son deícticos, dados según el punto de referencia del grupo central (entre los mapuches, williche es alguien al sur de mí, no necesariamente un "huilliche" según lo entendemos en castellano). El Wallmapu (=territorio circundante), el territorio tradicional mapuche, se
divide en Ngulumapu (=territorio occidental, "lado chileno") y Puelmapu (=territorio oriental, "lado argentino").

En Isla de Pascua, tokerau ahora es "viento norte" y "viento".

Voy a discutir de memoria, pero me parece que en el mapa de los enanos de El hobbit, el este está arriba (Lago largo y Montaña) y que los puntos cardinales eran este, sur, oeste, norte.

Saludos.
Roberto.

 
At 09:08, Blogger rojobilbao dice...

Vietnam: del vietnamita Việt Nam; significa literalmente ‘más allá de la frontera del sur’, en referencia a la frontera sur de China.

Y mucho más, aquí
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Etimolog%C3%ADa_de_pa%C3%ADses_y_capitales_nacionales

 

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