sábado, junio 21, 2008

Arios

Si algún azaroso navegante ha caído aquí buscando información sobre aquella raza mítica (en el sentido de "inexistente") y cuyo concepto ha causado tantas desdichas como el de los "arios", lamento (o no) decepcionarle. Porque esta nueva entrega de FilóbLogos no versará sobre etnias, sino sobre sufijos.

Más en concreto: uno de los temas que nos ha apasionado en los últimos tiempos a Fiondil y a mí es el de los distintos resultados que en varias lenguas, románicas y no románicas, ha producido el utilísimo sufijo latín -ARIUS (esto es, los sufijos -arios).

Si nos atenemos en pri mer lugar al sufijo padre, Santiago Segura (en su Diccionario Etimológico Latino-Español) define -ARIUS como un sufijo sustantivizador derivado de otros sustantivos, con significado de "profesión, oficio". Así, si un ASINUS es un "asno", un ASINARIUS sería quien tendría el oficio relacionado con los asnos; esto es, "asnero".

Otros sufjos que se pueden relacionar con éste son -ARIUM, "lugar para guardar" (de ahí que MONETARIUM sea "monedero") o -ARIA, simplemente "lugar" (así, una TALPARIA es una "topera", madriguera de topos).

Por último, -ARIUS puede dar lugar a adjetivos, sobre todo en latín vulgar: de AGER, "campo", da AGRARIUS, "agrario".

Los ejemplos traídos hasta aquí parecen dejar claro que el castellano presenta un resultado principal de -ARIUS, que es "-ero". Los ejemplos serían innumerables, y, de hecho, "-ero" es aún un sufijo productivo en castellano (esto quiere decir que todavía pueden crearse nuevas palabras en castellano añadiendo a otras el sufijo -ero; en América, los encargados de las mesas en hostelería son llamados "meseros", y en la Península Ibérica, los que conducen los autobuses son popularmente "autobuseros". No todos los sufijos de una lengua son productivos en cada momento, pero este tema daría para otra entrada.

El ejemplo "agrario", sin embargo, nos trae hasta otro resultado de -ARIUS: un resultado mucho más cercano al latín, y por ello, como nuestros fieles lectores ya saben, un resultado "culto". Esto ocurre porque el término "agrario" se acuñó recientemente, no es tradicional en la lengua; si lo fúera, se habría dicho seguramente "agrero", en la buena vieja tradición "padremoñal" (otra curiosidad: ¿sabían que "madera" es el padremoñal de MATERIA? Cuando hablan de "la madera de un árbol" se refieren a "la MATERIA de un árbol", y la frase "ese tipo tiene madera" cobra algo más de sentido, ¿verdad?).

A primera vista se diría que éstos son los únicos resultados de -ARIUS presentes en castellano... pero ¡cuidado! Por ejemplo, ¿qué pensarían si les hablo de las famosas "muñeiras"? Que no es castellano, sino gallego, dirán algunos. Bueno, sí, pero "muñeira" ha sido admitido ya en castellano como galleguismo. Y, como se ve, "-eira" es la solución típica gallego-portuguesa de -ARIA (y "-eiro" de -ARIUS). Es una solución algo anterior a la del castellano, dado que, según parece, la evolución castellana fue -ARIU > -AIRU > -EIRU > -EIRO > -ERO. El gallego se mantuvo en el diptongo EI, dando lugar a esa típica terminación. Bien, ya tenemos tres.

Pero, si hemos hablado de las "muñeiras", ¿qué me dicen de los "pelotaris"? Significa "jugador de pelota vasca", y obviamente es préstamo del euskera. Pero es que "pelotari" (o "pilotari") no es más que un latinismo de la lengua vasca, proviniente de PELA (seguramente por medio del francés antiguo "pelot") y el sufjijo -ARIUS. Se ve en numerosos ejemplos como "-ari" (a veces "-lari", por eufonía) proviene del sufijo latino, y mantiene en euskera el significado original latino de "oficio, trabajo", ampliándolo a "quien practica una acttividad". En euskera "futbolari" es el futbolista, "politikari" el político, etc. Y dado que el euskera ha dado al castellano alguna de estas palabras (recuérdese "lehendakari", "presidente del Gobierno Vasco), pues... ya tenemos un cuarto resultado: -ero, -ario, -eiro y -ari. ¡Vaya! Esto va creciendo.

Y dando un saltito nos encontramos con el que seguramente sea el hijo más exitoso de este gran sufijo. Porque ¿cuál es, en inglés, la forma más típica de nombrar al practicante de un oficio o de una actividad...? ¡En efecto, lo han adivinado! "-er" es quizás uno de los sufijos más productivo actualmente de la lengua inglesa: "lover" es "amante", "hater" es "odiador", "keeper" es "guardián"... y, en lenguaje informático, por ejemplo, "pointer" es un "puntero" (dos cognados obvios, o sea, palabras que vienen del mismo origen). Es muy probable que el inglés tomara "-er" del francés antiguo, como tantas otras formas. Y desde el momento que tenemos en castellano palabras como "líder", o sea, "leader", "aquel que dirige", podemos decir que "-er" es nuestro quinto miembro de la gran familia de los "-arios".

Ha habido otros resultados, aparte de los que han llegado al castellano, claro. Por ejemplo, dentro del mismo euskera, encontramos unas formas curiosas en palabras como "kondaira", "leyenda", que claramente proviene de "contar", pero... ¿y ese -aira? Pues este verano descubrimos que es un precioso préstamo de nuestra lengua especial de últimamente... ¡el gascón! En efecto, hemos escuchado al grupo Nadau cantar "cantaires y dantzaires" (que cantan y bailan, o lo que sería en euskera, "kantari eta dantzariak".Y es que en efecto, "-aire" es la solución gascona principal para este sufijo.

El francés se queda con una solución "-ier" (como "lumière", de LUMINARIA, en castellano "lumbrera"); el alemán suele preferir "-erie" ("Materie"); y, como curiosidad, el sardo, según cuenta Fiondil, da "-eri" ("guerreri").

Seguro que alguno podéis aportar más a estas notas sobre este interesantísimo sufijo, tan cotidiano, actual y presente en nuestras vidas... cómo no... "blogueras".

lunes, junio 16, 2008

Gascón vascónico y Euskera románico

Lenga Gascona (revisited)

Está claro que el gascón desde el momento en el cual ha aparecido en documentos escritos ya poseía las características que le diferencian de las otras lenguas de òc, porque no surge como un dialecto de ningún "occitano premedieval", sino que se conforma como tal desde un primitivo romance de la Novempopulania altamente influenciado por la lengua aquitana originaria y la lengua vascona traída de las montañas.

Posteriormente ha ido convergiendo con el lengadociano hasta la situación actual, justo al revés que el catalán, que participando muy poco en él su subtrato románico anterior (romances ribereños y marítimos de Catalunya), fue importado desde el occitano altomedieval (Marca Hispánica fundada por los francos) y divergiendo de él hasta el día de hoy.

En un post ambicioso pretendo aquí ahora mostraros con ejemplos la serie de evoluciones fonéticas del latín que comparte el gascón y el euskera.

Primeramente indico la forma en proto-romance, latín tardío, (en negro) y luego la palabra en euskera (en verde) o en gascón (en rojo) y la traducción al castellano entre corchetes.

Mantenimiento del diptongo au:
ausu: hauzu (Nav.) [osado]
ausare: ausar, gausar; gauza izan [ser capaz de, osar hacer]

causa > gauza ; causa [cosa]
laudatu > laudatu ; laudare > laudar [alabar, loar]
auditu > aditu [estar atento] ; audire > audir [oír]
En este último caso, la evolución del préstamo es muy parecida, pero el euskera pierde la -u-.

F- > H-
flore > lore ; hlor [flor]
forma > horma, borma [pared, hielo]
ficu > iko (Bizk.), piku; fica > higa [higo]
furca > urka ; horca [horca]
factura > itxura [hechura]; factu > hèit [hecho]
fungu > onddo [hongo]
fortia > bortxa (Nav.) ; hòrça [fuerza]
festa > besta (Ip.) ; hèsta [fiesta]

La f inicial latina es tratada de formas variadas en euskera, ya que esta lengua carecía de tal sonido antes de entrar en contacto con la lengua romana. Lo más habitual suele ser convertirla en p- o en b-, pero no faltan ejemplos de su aspiración en h- y posterior desaparición, caso éste regular en gascón (se mantiene la aspiración en muchos palabras) y castellano, así como en asturianu oriental y cántabro (con aspiración completa).

-VnV- > --
arena > harea ; area [arena]
corona > koroa ; coroa [corona]
dineru > diru ; dièr [dinero]

-Vct- > -eit-
dictu > deitu [llamar] ; deit [dicho]
factu > hèit [hecho]
factura > feiturea (Bizk.) [hechura, aspecto]

-NT- > -ND- / -MP- > -MB-
gente > jende [gente]
intellegere > endelegatu (Ip.) [entender]

campu > cambo (Cambo-les-Bains, Basso Cambo) [campo]
fonte > honde (Bé.) (Hondarribia) [fuente]

-ND- > -N- / -MB- > -M-
columba > coloma [paloma]
palumba > paloma [paloma]
camba > cama [pierna]

convenire > komeni (< combeni) [convenir]
comprenditu > konprenitu [comprender]
landa > lana [landa]
prendere > préner [coger, prender]
demandare > demanar [demandar, preguntar]
grande > gran (masc.), grana (fem.) [grande]


-VlV- > -VrV-
voluntate > borondate [voluntad]
gula > gura [deseo]
angelu > aingeru [ángel]

También en topónimos como Álava > Araba, Ayala > Aiara, o Subola > Zuberoa (Sola).

En gascon suele ser -VllV- > -VrV-
aquella > aquera [aquella]
bella > bera [bella]
gallina > garia [gallina]

En koreano y japonés no se distingue la -VLV- de la -VRV-, con resultado idéntico.


La lengua vasca y la gascona comparten una cierta mala relación con las líquidas (l y erre), y la imposibilidad hacia la consonante erre en posición inicial y acompañada de otras consonantes, lo que provoca que constamente se le añadan vocales entre medio o al principio, se le cambie de posición o simplemente ésta desaparezca.
No es un fenómeno raro a nivel mundial el de usar la erre de forma muy restrictiva (es bastante frecuente en lenguas urálicas y altaicas, por ejemplo), pero sí es exclusivo del área vascónica en esta parte del mundo.

R- > Vr-
rota > errota ; arròda [rueda]
radiu > arraio ; arrai [rayo]
rosa > arrosa ; arròsa [rosa]
re- > arraseme (Ip.) ; arrèhilh [nieto, lit. rehijo]
rivu > arriu [río]
ripa > erripa, arripa [cuesta, ribera]

Desaparición de R o movimiento a otra posición o sílaba (metátesis):
persona > presuna (Ax.) [persona]
pauper > probe (Ax.); praube [pobre]
strata > estarta [estrada]
libru > liburu ; liber [libro]
capra > craba [cabra]
finestra > hrièsta [ventana]
dormire > dromir [dormir]
altre > aute [otro]



V > B
Esto es extensible a todos los romances ibéricos, con los cuales comparte esta característica el gascón, y el euskera. Aquí también sería mencionable que posee la misma "ese" ibérica también.

-Z, -Ç > -TZ
luce > lutz [luz]
dece > dètz [diez]
cruce > gurutz [cruz]

Cualquier que sepa un poco de euskera sabe que muchas sibilantes y especialmente la Ç y la Z romances se vuelven la TZ africada en euskera en varias posiciones (Francia > Frantzia).


Una evolución distinta del sufijo latino -arius produce sustantivos derivados comunes al gascón y al euskera:
-ARIU > -ari ; -aire [-ero]
danzariu > dantzari ; dançaire [danzador, danzante]
musicariu > musikari ; musicaire [músico, intérprete]
cantariu > kantari ; cantaire [cantador, cantante]



Hemos comprobado también que (no siendo una característica única, ni muchos menos, del gascón) tanto el euskera como el gascón no diptongan las O y E latinas como hacen lenguas cercanas como el castellano, asturianu o aragonés (en UE e IE).

En la zona pirenaica se mantiene también la -T-, la -P- y la -C- entre vocales en ciertas palabras, como sucede regularmente con los préstamos latinos en el euskera, la mutación de estas consonantes a sus variantes sonoras (D, B y G) en otras lenguas romances se dice en ocasiones que fue influenciada por el substrato céltico (ausente en la zona pirenaica y en el toscano, p.ej.).
Además de lo indicado del bearnés pirenaico (honde, en vez de honte, fuente) en el cual es más frecuente el cambio -NT- > -ND- y -ND- > -N-.

Otros cambios intrínsecos del gascón no compartidos con el euskera se deberán a las peculiaridades propias de los substratos de Aquitania (aquitánico, céltico, fránquico...), como son la vocalización de la "ele" en -u- (altre > aute, fr. autre, pues comparte este cambio) y la dentalización de la "ele final" en -th (castellu > castel > castèth, eusk. gaztelu).


Otras palabras con evolución similar en ambas lenguas:

celu > zeru ; cèu [cielo]
secs > sei ; seis [seis]
scola > eskola ; escòla [escuela]
wardan > gorde ; goardar [guardar]


Algunos préstamos del gascón al euskera:

ausarta: ausard (osado)
ostatu: ostau (casa)
sarraila: sarralha (cerradura)
beira: veire (vidrio)
bailara: vailade (valle)
pitzara: pichèrra (jarra)
herdoil (óxido), de hèr (hierro)
kai: cai (muelle)
txistera: tistèth (masc.), tistèra (fem.) (cesto)
ganibet: ganivet (cuchillo)
harrapatu: arrapar (coger, atrapar)
sasoi: sason (época, estación)
saiatu: sajar (intentar)




Algunos préstamos del euskera al gascón:

agòr (otoño), de agor(tu)
sarri (gamuza, isard, Rupicapra pyrenaica), de sarrio
esquèrra (izquierda), de ezkerra

Abreviaturas:

V: vocal
Nav.: dialectos navarros
Ip.: dialectos de Iparralde
Bizk.: dialecto bizkaino-occidental
Ax.: en textos del autor medieval vasco Axular
Bé.: bearnés (pirenaico)
Fr.: francés
Eusk.: euskara

Bibliografía:

Dictionnaire Gascón-béarnais – Français (Eric Chaplain - Princi Negue Editor)
Le Gascon de poche (Jean-Marc Leclercq - Assimil évasion)
Les veas de le Lenga Gascona, identitat culturau, hitas lingüisticas (Halip Lartigue – Princi Negue Editor)
Algunas afinidades fonéticas entre el aragonés y el bearnés (W.D. Elcock – Prensas Universitarias de Zaragoza)
Latinetik Euskarara (Santiago Segura Munguía y Juan M. Etxebarria Ayesta – Universidad de Deusto)

miércoles, abril 16, 2008

Sobre nombres

Me apetece hablar de nombres esta vez. Éste quiere ser una especie de post-referencia, y quizás sirva también a modo de glosario a algunos lectores, que suspiran y elevan los ojos al cielo cada vez que nos oyen (leen) utilizar términos acabados en -ónimo.

Quizás algunos sepan que -ónimo es un sufijo que proviene del griego ónoma, "nombre" (de donde viene "onomástica", por ejemplo), y por eso entiendan que los "algónimos" son siempre "nombres de algo". Bueno, pues vamos a presentar a nuestros queridos lectores filoblógicos algunos miembros de esta entrañable familia ónima.

Los más típicos son los topónimos. Topos es "lugar" (todas las referencias serán con respecto al griego), por lo que un topónimo es un "nombre de lugar". La toponimia es, pues, la ciencia que estudia los nombres de los lugares. Son parecidos los geónomos (de geos, "tierra"), el nombre de los lugares geográficos.

Tienen un nombre especial los topónimos derivados de nombres de santos (hagios), como los pueblos que reciben su nombre por una ermita cercana, por ejemplo: son los hagiotopónimos. Y hay muchos, no crean: ¿alguien sabía que Santander proviene directamente de San Emeterio? Y los topónimos de zonas muy pequeñas (por ejemplo, de un prado o de un recodo) se llaman microtopónimos, de micros, "pequeño".

Hay distintos clases de topónimos, por la misma razón de que hay distintas clases de lugares. Algunos lugares son en cuesta, miden muchos metros y se llaman "montañas", que se dice oros en griego, por lo que sus nombres son orónimos.

Más gente sabe que "agua" se dice hidros, por lo que entenderán que los hidrónimos sean los nombres de las extensiones de agua (normalmente se usa para los ríos).

Un caso curioso es el de los nombres de las casas, de interés para las sociedades (como la vasca tradicional) en las que los caseríos tenían denominaciones que acababan convirtiéndose en apellidos de quienes las habitaban. La raíz de "casa" es oicos, por lo que los nombres de las casas son oicónimos (aunque la raíz oicos esté más escondida en otras palabras, como en "economía", que viene de oiconomia, "cuidado de la casa". Por eso a veces también se les llama ecónimos).

Claro, no sólo los lugares tienen nombres. Las personas también. Y dado que antropos significa "ser humano" (antropología, antropomórfico...), los antropónimos serán los nombres de persona.

Si hablamos de los nombres de pueblos, de etnias (etnos), éstos serán los etnónimos, que además se dividen en dos: los nombres que se dan los pueblos a sí mismos (endónimos, de endo, "dentro") y los que reciben los pueblos por gente de fuera, los exónimos, de exo, "fuera". Por ejemplo, mientras los vascos se llamaban a sí mismos "euskaldunak", desde fuera recibían el nombre de... pues... eso, de "vascos", que es un exónimo. También se suele usar como "nombre de un lugar cuando es distinto al nombre que le dan los nativos" (por ejemplo, "Londres" sería un exónimo de "London").

Un caso curioso es el de los epónimos, que son los nombres que provienen de un nombre de persona: por ejemplo, "Atenas" es un epónimo de la diosa Atenea.

Y podríamos seguir engordando esta lista... pero he recordado que hace mucho tiempo que no llamamos a la participación de los filolectores, así que... ¿a qué nombran los fitónimos, zoónimos, biónimos, teónimos, agrónimos, litónimos, cromónimos, talasónimos (también llamados pelagónimos), limnónimos, odónimos, agorónimos, astiónimos, corónimos, drimónimos, helónimos o potamónimos? ¡Ánimo! (no digáis más de uno o dos por vez, para que pueda participar más gente) (y vale, reconozco que he hecho algo de trampa, y que algunos de los términos no los había oído en toda mi vida... pero ¿a que son bonitos?)

lunes, marzo 03, 2008

Galeses, valones y valacos

Os ofrezco un nuevo post de curiosidades etimológico-histórico-culturales tras la larga pausa de este blog.
Acabo de regresar de un viaje por el cantón Grischun de Suiza, trilingüe, de habla germana (dialecto alamánico), y latina romanche e italo-lombarda, con nuevos datos que aportar a este tema.


[...] and the Longobards, who long ago beyond Mircwudu a mighty realm and wealth won them in the Welsh countries, where AElfwine, Eadwine’s son in Italy was king. All that has passed!

Es sabido que los ingleses han llamado a los galeses Welsh desde que entablaron contactos (poco amistosos) con ellos, término que en castellano se tomó prestado desde el nombre del país (Wales), con la transformación romance w-> g (werra > guerra).

Pero no se trataba de una palabra de nueva acuñación especialmente pensada para los incómodos habitantes previos de Britannia.
Como muestra el extracto poético que he incluido al principio del post, perteneciente a una obra temprana de Tolkien.
Pocos galeses habría en "un poderoso reino más allá del Bosque Negro, en Italia".

El skalda se refería a todo el conglomerado de pueblos roman(i)zados que habitaban en la Italia del siglo VI, sobre el cual los germanófonos longobardos reinaron por un tiempo.

Así que nuevamente vemos cómo un invasor germánico conquista un país romanizado y llama a sus habitantes "galeses", y cómo realmente este nombre no tiene nada que ver con la lengua de los invadidos, ni con el país, ni con el nombre que se dan a ellos mismos, ni con su lengua... ¿o sí?
Bien... ¿qué tienen en común esos pueblos? Bueno, pues para empezar, que la lengua de sus invasores es germánica... pero ¿y sus lenguas? Los galeses son celtófonos, y los itálicos son... pues eso, latinos.

La diferencia lingüística de sus subyugados no pareció importar mucho en principio a los germanos, que usaron la misma palabra para todos los pueblos integrados en la ciudadanía romana del Imperio de Occidente.

Hay que imaginar la enorme distancia cultural y civilizadora que separaba a ambos mundos a uno y otro lado del Bosque Hercynico (así llamado por romanos, que representaba la frontera septentrional del Imperio, y conocido como el Bosque Negro, o Schwarzwald, la Selva Negra actual del sur de Alemania, por los germanos), y que a ojos de estos fieros invasores los celtas galo-británicos eran prácticamente lo mismo que los romanos itálicos.

De hecho, el término parece tener su origen en una antigua confederación celta que bajo el nombre de Volcae recorrió desde el sur de la Galia hasta Grecia pasando esta franja boscosa durante el período helénico, y que fue la pesadilla de dispersos pueblos germánicos, por aquel entonces menos preparados bélicamente.
Aunque en cualquier caso éste fue un nombre común a varios pueblos celtas que aparecen aquí y allá, en Hispania, en Galia, en Moravia y en Anatolia.

Este sustantivo habría sido prestado a estos hostigados germanos y bajo el efecto del Primer Cambio Consonántico (también llamado Ley de Grimm), y con un cambio vocálico germánico típico, pasaría a ser *walh- en proto-germánico.
Curiosamente esto detallaría que el fenómeno de dicho cambio consonántico aún seguía en activo tras la época de las incursiones de estos celtas (se encuentra datado en el primer milenio a.C., pero lo mismo puede haberse producido en un siglo tan tardío como el III o el II a.C.).

El propio endónimo céltico pudo tener otros significados originales, entre los que se sugieren el emparentado con el galés gwalch (halcón) y el relacionado con el galo volcos (lobo) (desde el proto-indoeuropeo wlHkw- > *wlukw- > lycos, *wlup-> lupus, *wolp- > wolf).
Y probablemente rompa alguna derivación fonética, excepciones hay siempre, pero a mí se me sugiere si no podría tener cierto parecido con el alemán Volk, en inglés folk, "gente, pueblo", cuyo origen ulterior proviene de fulca, horda.

Así, pues, con el tiempo se convirtió en un exónimo habitual en el crudo linde germano-romano, cuyos bordes se fueron difuminando hasta convertirse en una división más propiamente lingüística que política.
Como sucede con los nombres dados por un pueblo (generalmente fronterizo) a otro (la psicológica disyuntiva del Nosotros - Los Otros) la aplicación del exónimo varía con el tiempo, hasta determinarse formalmente, e incluso llegar a ser aceptado como denominación propia por el pueblo así etiquetado (cosa que no carece de cierta tristeza, pero que en ocasiones sucede).

Recopilando, el nombre fue un endónimo de un pueblo celta concreto, para pasar a ser un apelativo genérico a los pueblos celtas por parte de los germanos, a continuación identificar a toda la población romana con él, y por último limitarlo a los hablantes romances en la zona continental (ya vemos que no fue así en Inglaterra, donde latinizados o no, todos los britanos fueron considerados galeses).

Hagamos un repaso por esa invisible línea que es el ya mencionado límite cultural entre el viejo mundo civilizado romanzado y el bárbaro norte germánico:


En Britannia los anglosajones llamaron Welsh a los celtas britanos, no así a los celtas gaélicos, no romanizados. Esto incluye por supuesto a los galeses del sur, esto es, los de Cornwall (Cornualles), cuyo wall tiene poco que ver con "muro" y más con Wales, topónimo que exportaron a Bretaña ("Cornouaille").
Los córnicos de hecho llaman a su tierra sin el componente extranjero y le dicen simplemente Kernow (de la antigua tribu de los cornovii).

En la Galia los francos, pese a que no tardaron demasiado en romanizarse y latinizarse en su fracción más meridional, otorgaron su nombre a Valonia (Waals en holandés-flamenco, lengua que deriva del antiguo bajo franconio, frente al Flaams, Flandes, germánico), región de lengua de oïl de Bélgica.
También el apellido británico Wallace viene a través del antiguo franco waleis (extranjero), si atendemos a las fuentes etimológicas oficiales.
Y un producto llegado de la Galia se extendería a Europa con el nombre de "nux gallica", que en inglés y alemán se conoce como walnut y Walnuss respectivamente.


Es casual que en castellano se haya adoptado Wales como Gales, con la misma g que galo, galaico, gálata y gaélico (todos ellos endónimos), y sin relación alguna con esos términos, pese a ser "galés" también un gentilicio empleado para otro pueblo céltico.

Un caso similar parece ocurrir en inglés y francés con Gaul, que es el nombre para "Galia" en ambos idiomas, y que según la opinión de algunos no sería una evolución natural del Gallia latino (que en francés "padremoñal" debería dar Jaille) sino del franconio Walh > Gall > Gaul.

Aunque en mi opinión bien puede ser explicable por cultismo... y por vocalización de la l latina (y no germánica) en u (Gallia > Galle > Gaule).


Siguiendo la línea llegamos a Suiza y Austria:
Tradicionalmente los germanófonos usaron Welsch para los suizos francófonos, mientras que en su extremo oriental se utilizaba Wälsche para denominar a los retoromances (romanches y friulanos) en los Grisones y en el Südtirol italiano, y Welsch a los italianos por parte de los austriacos. Un viejo nombre para Verona fue Welschbern ("Berna de los galeses").

La propia lengua romanche fue llamada por algún tiempo Chur-Wälsch ("galés de Chur", ciudad principal del cantón de los Grisones), hasta que un incendió destruyó gran parte de ella y una "horda" de artesanos y constructores germanófonos fueron en masa a habitar en ella, aprovechando de paso para primeramente arrinconar a su población romance original en el barrio llamado Welschdörfli (lit. "pueblecito galés", he descubierto este precioso diminutivo alamánico en Umlaut+ sufijo -li), al otro lado del río, y finalmente hacer desaparecer esta lengua de la capital.

La palabra tiene el sufijo adjetival -isk en su versión anglosajona Welsh (desde el antiguo welhisc, adjetivo del sustantivo wealh) y en la alemana Welsch y Wälsch (en los tres casos se muestra metafonía de la -a- inicial por medio de una desaparecida -i- del sufijo).

Anterior a la forma adjetiva quedan topónimos del sustantivo, derivados de *walh > walch / wal-, como Walchgau y Walchensee en Baviera, o Strasswalchen ("calzada extranjera") en Austria, que en este caso indica que hubo un asentamiento romano.
En Suiza Walensee (lago de los extranjeros), indica la proximidad romanche, y sin embargo el cantón bilingüe (francés y alemán) de Valais tiene en su forma alemana Wallis el indicativo de la presencia del francés.

Y aquí hay que tener cuidado porque se llama Walser a los germanófonos de Valais, incluso cuando estos han emigrado a otras regiones (al valle Valsertal, en los Grisones), por tener poseer una cultura peculiar y característica que les identifica frente a otros suizos alamánicos, como por ejemplo sus viviendas tradicionales de madera ennegrecida.



Cuando un tercer elemento interviene en la historia los derivativos se multiplican.
Ciñéndonos a nuestro recorrido alcanzaríamos el Este de Europa, donde las lenguas eslavas , el húngaro, el albanés y el griego adoptaron la palabra aparentemente desde la lengua gótica bajo su forma walha.

En un principio valaco (wallach) vino a denominar exclusivamente a los rumanos (así pues Valaquia y Transilvania eran dos regiones diferenciadas, ya que en la segunda la lengua mayoritaria era el húngaro, y actualmente hay alrededor de un millón y medio de hablantes).

Sin embargo, con el tiempo se hizo más común el nombre vlach para especificar concretamente a los hablantes latinos que habitaban en los Balcanes fuera de Rumania.

Los vlachs en su conjunto descienden de dacios, tracios e ilirios romanizados, que lingüísticamente son arumanos, istro-rumanos, dalmacios...

Ya en griego bizantino se decía Βλάχοι [vlachoi] a todos los latinos de los Balcanes, y también fue adoptando un significado secundario de pastor.
Pero no es la única lengua en la cual vlach y sus derivados se encuentran con otros sentidos, en general tiene asociado el concepto de hombre del campo, hombre vago, campesino o pastor en las lenguas eslavas, o como peyorativo para friulanos, italianos o serbios, según el país.

El origen de todas las formas orientales yace en el волохъ [valach] del Antiguo Eslavo Eclesiástico, del cual surge, por ejemplo, el polaco wołoch, que es rumano, mientras que en la misma lengua włoch es italiano.
Este paralelismo tiene su reflejo en húngaro también: Aquí oláh es el gentilicio rumano, olasz el italiano, y su préstamo más moderno, vlachok (plural), es específico para los vlachs.

Con el prefijo latino mauro (negro), tenemos a los maurovlachi, entre Croacia y Bosnia, habitantes de la zona costera.
La causa de su adjetivo negro viene por la tradición turca de asignar colores a los puntos cardinales, correspondiendo el negro al Norte.
El sustantivo en castellano es "morlaco", que también significa "hombre rústico" en italiano.


Los senderos seguidos por distintos exónimos darían para varios posts (incluso español es un exónimo de origen occitano, y se especula con que vasco sea un exónimo indoeuropeo que signifique "los de las tierras altas", raíz *bhars-, atestado como barscunes), pero podría mencionarse aquí también el caso de la palabra gabacho, cuyo uso depende del punto de partida (como sucedía con el binomio walsch-welsch):

Gabacho llaman los españoles a los franceses, y los gascones a los hablantes de oïl charenteses (Gran Gavacherie), así como los roselloneses a los languedocianos, y los languedocianos a los auvergneses (occitanos).

De hecho, ya tuvimos otros posts sobre exónimos como éste titulado "De Hablantes y Mudos", que os invito a leer en espera de un nuevo post.

domingo, enero 27, 2008

De gorra (1)

O, mejor dicho, de gorras, que es de lo que va esta entrada.

Y es que los distintos tipos de gorras, sombreros o tocados son fuente inagotable de curiosidades lingüísticas. Y para muestra, el botón que nos ofrece nuestra compañera PiradaPerdida, del cada vez más famoso blog De Madrid al cielo.

Muchos conoceréis la iniciativa Reserva de palabras, que es, en sus propias palabras, "un espacio virtual dedicado a la lengua, que intenta mantener vivas las palabras que han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados por la pobreza léxica, los extranjerismos o los eufemismos". Ella se adhirió a esta iniciativa proponiendo una palabra que a muchos madrileños, sobre todo de alguna edad, sonará muy familiar, y nos animó a investigarla etimológicamente: la palabra parpusa.

La "parpusa" es la gorra de cuadros típica madrileña. Muchos madrileños conocen el término, pero casi nadie conoce su origen. Y tras varios días de investigación... tengo que decir que me uno a ese grupo. No, no se sabe de dónde proviene el término "parpusa". Pero sí he encontradlo algunos datos interesantes. Veamos.

El primer detalle es que "parpusa" no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española... pero en ninguno de sus diccionarios, desde 1726. Curioso. Tampoco aparece en el Corpus Diacrónico del Español, y sólo una vez, en un texto de 1989, en el Corpus de Referencia del Español Actual. ¿Una palabra fantasma?

El Señor G, sin embargo, nos da más información. La palabra aparece en algún relato de Zunzunegui, por ejemplo (escritor costumbrista portugalujo que pasó parte de su vida en Madrid), pero, curiosamente, la mayor parte de las referencias son... ¡al lenguaje de la "germanía"!

Un primer ejemplo es el del "Diccionario de argot español o lenguaje jergal gitano, delincuente, profesional y popular", libro de 1905, donde "Parpusa" ya es un término que significa "gorra". La misma referencia aparece en la "Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana", de 1907, adscribiendo esa palabra al vocabulario de la germanía (voces propias del hampa).

Encontramos otras referencias en el mismo sentido en la "Revista general de legislación y jurisprudencia" del año 1893, y sobre todo en "El lenguaje: estudio filológico, psicológico y sociológico, con dos vocabularios jergales". Esta obra aclara, frente a la indistinción que a veces se ha hecho del habla de la germanía y el habla gitana, que "parpusa" pertenece únicamente a la primera, y no a la segunda.

El problema es que nos quedamos aquí... No he conseguido ir más allá en el origen de la palabra "parpusa". Lo único que queda claro es que en principio era voz del hampa, y que luego pasó a caracterizar el habla castiza madrileña. Seguiremos buscando, pues.

Ah, una última cosa: hay también apariciones del término con lateral en vez de vibrante, como "palpusa". Es difícil decir cosas muy concluyentes a falta de etimología, pero el cambio de lateral por vibrante en posición implosiva (sí, creedme, es eso lo que ocurre) no es nada desconocido: en el habla canaria se han documentado formas como "salgento" o "altillero" con el mismo cambio. También se da el cambio L>R, pero la datación de los testimonios recogidos parecen avalar la antigüedad de la voz con vibrante "parpusa".

Y dejo para una siguiente entrega el análisis de otras simpáticas gorras, más cercanas a mi lugar de origen... como son las ¡txapelas! ¡Enseguida en sus pantallas!

P.d. ¡Todos a votar por las parpusas! :D

martes, enero 15, 2008

Apuntes de Ainu III: Partículas

Anteriores entregas de Apuntes de Ainu:

Introducción y Fonética

Morfología nominal





Ainu posee también partículas para indicar la mayor parte de las funciones gramaticales comunes y coinciden en uso (aunque no en forma) bastante con las del japonés.
La excepción es que no hay partículas que marquen el Sujeto, el Objeto o Complemento del Nombre (genitivo).

He aquí algunas partículas:

orun

Marca el Objeto Indirecto, aunque su presencia no es necesaria, especialmente si sólo aparece explícitamente el Objeto Directo en la oración. Si hay objeto directo e indirecto en la oración también es determinable este último por el orden sintáctico, siendo S+OD+OI+V.
NO se usa con pronombres personales (estos se indican en la flexión del verbo)

Japonés ni

Ejemplo:
huci tampe matkaci orun kore
abuela esto chica P. dar

La abuela da esto a la chica


ta

Se utiliza como partícula de lugar (locativo). Preposición en.

Ejemplo:
poro cise ta horari
grande casa en vivir

Vive en una casa grande

También se usa como partícula de dirección (alativo). Preposición a, hacia

Ejemplo:
poro cise ta arki
grande casa a venir

Vienen a la casa grande

Japonés ni, de


un

Es también una partícula de alativo (exclusivamente en este caso).
Preposición a, hacia.

Ejemplo:
kotan un arpa
pueblo a ir

Fue al pueblo (poblado)

Japonés e


wa, orwa, orowa

Todas estas partículas son distintas formas de la misma (posiblemente dialectales), cuyo uso se aplica al ablativo. Preposición de, desde

Opcionalmente se le puede añadir 'no': wano, orwano, orowano.

'Orowa' se usa para marcar el agente de las oraciones pasivas (en japonés se usa la partícula ni para ello).

Ejemplos:

Poropet orwano arki
Horobetsu desde venir

Vinieron de Horobetsu

Meko seta orowa a-hospa
gato perro por pasv.-cazar

El gato fue cazado por el perro


Japonés kara y ni


ari

Partícula instrumental. Preposición con, mediante

Ejemplo:

tek ari kar-pe
mano con hacer-cosa

Algo hecho a mano

Japonés de, to


tura(no)

Partícula comitativa, de concurrencia o de compañía. Preposición con, junto con.

Ejemplo:

kukorkur tura Aspet ta arki-as
mi-marido con Ashibetsu a venir-pl.

Vinieron a Ashibetsu con mi marido

A esta partícula se le pueden añadir los prefijos personales de verbos transitivos de modo similar a como sucede en castellano: "conmigo", "contigo", etc.

ku-tura: conmigo
e-tura: contigo

Japonés to


newa

Se usa cuando se enumeran sustantivos. Conjunción y.

Japonés to


ne

Partícula translativa, que se usa con el verbo "volverse / convertirse en (algo)" (become, turn into, jap. naru).

Ejemplo:

seta aynu ne yaykar
perro hombre en convertirse

El perro se convirtió en un hombre

Japonés ni naru


sak(no)

Partícula abesiva. Preposición sin.

Ejemplo:

po sak menoko
niño sin mujer

Mujer sin niño(s)


anak(ne)

Partícula de tópico o tema. Funciona igual que la japonesa wa o la koreana (n)un, pudiendo modificar tanto al sujeto como al objeto y a los complementos circunstanciales.

Ejemplo:

sake anakne somo a-ku
vino P.Top. no yo-beber

Vino yo no bebo


Resaltar por último que no tiene el Ainu partícula de genitivo-posesión (jap. no) sino que esto se indica con otros artificios que ya explicaré (mediante prefijos personales posesivos) y que existe además una serie de elementos similares a partículas-sufijos que indican una gran variedad de orientaciones espaciales:

or, orun: dentro de
pok: bajo
utur: entre
soy: fuera de
nosiki: en el centro de

lunes, diciembre 31, 2007

Feliz Navidad!

Terminan las fechas en las que un buen número de seres humanos han celebrado una fiesta llamada "Navidad" Es ésta una fiesta con un gran contenido religioso, histórico y simbólico. Y, como ocurre con todas las cosas importantes... también etimológico.

Aunque la propia voz "Navidad" es sencilla. Significa "nacimiento", porque en los países cristianos se celebra el nacimiento de Dios como un niño en el pueblo de Belén. Así, proviene del latín NATIVITAS, un sustantivo derivado de NATIVUS, "nacido", el cual proviene de NATUS, participio pasivo del verbo deponente NASCIO, "yo nazco", que según el OED viene de la base indoeuropea *GEN-/*GN-, "generar". Vamos, como ven, nada de particular.

En otros idiomas romances se usa un término latino similar, NATAL, que da "Nadal" en gallego o catalán, "Nadau" en gascón, y otras voces similares.

En otros países no se usa la misma palabra para denominar estas fechas. En inglés el tiempo es conocido como "Christmas", voz compuesta cuya primera parte es "Christ", "Cristo", término griego que significa "el Ungido", y uno de los títulos principales de Jesús, sí, ese ñiñito que decíamos antes. Curiosamente, las abreviaturas "Xmas" y demás son bastante antiguas; ya en el siglo XII aparece la forma "Xres mæsse". Esta segunda parte no es más que "misa", aunque antiguamente significaba en anglosajón "festival, celebración".

En Francia la voz usual para estas fechas es "Noël" (de donde viene "Papá Noel"), palabra que apareció ya en el siglo XII, y que parece ser otra derivación de NATAL, quizás con disimilación vocálica.

En euskera se usa normalmente el término "gabonak", que quiere decir "noches buenas", aunque tiene también bastante uso "eguberri", que parece un término arcaico que significa "día nuevo", quizás usado antiguamente para el día del solsticio de invierno, y que luego se traspasó a estas fiestas.

Curiosamente, existe otro término usado para denominar estos días, que es "Pascua". Muchos habrán deseado "felices Pascuas", y quizás hayan caído luego en la cuenta de que "Pascua" suele usarse más bien como sinónimo de "Semana Santa"... ¿Qué ocurre ahí? Pues... simplemente, que el diccionario recoge también la siguiente definición de "Pascua": "Cada una de las solemnidades del nacimiento de Cristo, del reconocimiento y adoración de los Reyes Magos y de la venida del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico". Esto es, la "Pascua de Resurrección" (o Semana Santa) es una de las tres "Pascuas", junto con la "Pascua de Pentecostés" y la "Pascua de Navidad". Usada en plural, de hecho, alude únicamente a esta última, en "Felices Pascuas".

Así que aprovecho para desear que lo hayan sido a todos los lectores... ¡seguimos por aquí!

lunes, noviembre 19, 2007

Choclo taíno, maní náhuatl

Antes de continuar con la serie gramatical ainu, que puede resultar densa, voy a intercalar un post sencillo de curiosidades lingüísticas.

Resulta de lo más llamativo cuando uno comprueba que ciertas diferencias dialectales transatlánticas, en lo que a léxico se refiere, provienen de la elección de una u otra lengua amerindia a la hora de nombrar a objetos relativamente novedosos para la vieja cultura europea.

Cuando los españoles llegaron al nuevo continente americano desembarcaron primeramente en las Bahamas, que venían a estar habitadas por aquel entonces por taínos arahuacos, cuyos más graves enemigos eran los feroces caribes.

De este pacífico pueblo taíno (que también convivía con guaraníes en el continente) no dudaron en tomar prestadas directamente palabras que denotaban conceptos que en las Américas se asumían como cosas del día día:

Hamaca, barbacoa, cacique, canoa, maraca, tiburón, huracán...

Algunas con ligeros cambios semánticos: barbacoa era el nombre de una serie de palos utilizados a modo de parrilla, cacique era el jefe de la tribu....

Muchas de estas palabras pasaron posteriormente desde el castellano a otras lenguas europeas hasta su universalización actual.

Otras palabras que ya existían para denominar las mismas ideas fueron sustituidas, como es el caso de escualo (tiburón), que desde el latino squalus esté posiblemente emparentada con el anglosajón shark, ambas de la raíz indoeuropea *skêu-, cortar, de donde viene también la sierra saw inglesa, a cuya forma tanto nos recuerda la hilera de dientes de dicho animal.

Pero aunque fueron los humildes taínos los primeros heraldos americanos ante los españoles y los primeros en influir en la visión de las cosas de allí en Europa, hubo otras civilizaciones mucho más importantes que marcaron también el estado de las cosas en esta materia léxica, a pesar de que los contactos fueron bastante posteriores.

Estamos hablando de los aztecas náhuatl de Mesoamérica y los incas quechua de los Andes.

Del náhuatl el intercambio verbal fue prolífico y se obtuvieron los nombres para cosas tan corrientes hoy en día como chocolate, tomate o cacahuete, este último de uso en la península alternándose también, y más habitual en algunos dialectos transcontinentales, con maní, proveniente de nuestra querida lengua taína.
De las lenguas amerindias se usan sustantivos que representan hechos tan de actualidad como lo fue el chapapote (del náhuatl, aunque en mi entorno siempre se había usado, hasta el tema del Prestige, galipot, del francés) o cayuco (embarcación, relacionada en los medios de comunicación con el drama de la inmigración africana, y otra vez no oída por mí previamente a su aparición en ellos), voz taína de nuevo.
Otro pariente orgánico del chapapote también toma su nombre del náhuatl: chicle, también llamado goma de mascar.
Todos estos préstamos del náhuatl reflejan la terminación del caso absolutivo -tl, -ti o -li, de modo similar al que los préstamos arábigos poseen su artículo al-.

Del quechua en cambio, por avatares históricos (esto es, que posiblemente para cuando se hicieron extensivas las relaciones hispano-incas la mayoría de las novedades americanas ya estaban reveladas), gran parte de los términos prestados no llegaron a la península o su uso se limita a realidades andinas que no han repercutido en la sociedad europea (cóndor, guano, llama, pampa, puma, quena...). Si acaso cancha sí que llegó y es ampliamente utilizado (sobre todo en lo referido al baloncesto) y la infamemente famosa coca.

Pero hay palabras de origen quechua en español que se utilizan habitualmente en los dialectos de los países adyacentes a los Andes, como por ejemplo mate, papa...

Especialmente notable es aquí el diferente término usado para un común alimento llamado maíz (del taíno) en castellano peninsular y choclo (del quechua) en el español argentino rioplatense. No voy a negar que me llamó mucho la atención cuando me enteré de la existencia de pochoclo... (los vascos, sin embargo, optamos por no tomar ningún préstamo y variar semánticamente la palabra para el viejo mijo euroasiático de tal forma que arto significase maíz y artatxiki, pequeño maíz, mijo).

jueves, noviembre 15, 2007

Palabras que te transportan

La función evocadora del lenguaje es una de las más poderosas. ¿Quién no ha sentido los influjos de una palabra que, dicha en un contexto cotidiano, lograba transportarte a lugares sólo soñados. Recuerdo a un compañero del canal #tierra_media del IRC que decía que, en su trabajo, se sentía transportado a las verdes llanuras de Rohan cada vez que en uno de los papeles de su empresa veía un logotipo que decía "Es propiedad de la Marca".

Pero existen palabras cuyo poder transportador está oculto, y que sólo puede ser recuperado gracias a las secretas artes de la Etimología. De esto tratará este post: de encontrarnos pequeñas y humildes palabras que, si se repara en ellas y en su origen, son capaces de llevar a quien las escucha a los lugares más recónditos y los rincones más apartados del mundo.

Pongamos un ejemplo. Cualquier persona puede llegar a su casa, en el barrio de Cuatro Caminos, por ejemplo, acercarse a su ventana, y encontrarse de pronto en uno de los países más evocadores de la Tierra, sólo con abrir la persiana.

Porque "persiana" significa, originalmente, lo que su propio nombre indica: "natural de Persia". Nos llegó por el francés "persienne", del francés antiguo "persien", adjetivo que acompañaba a "ventana": "ventanas persas", en definitiva. En el siglo XVIII tenían claro el origen oriental del utensilio, que llegó a ser incluso llamado "sultanas". ¿Es o no interesante? Esa persona que se asoma a su ventana puede realizar todo un viaje al antiguo Irán.

Iluminado por ese descubrimiento, decide bajar a la calle a celebrarlo. Se coloca su corbata... y de pronto, alza la vista y descubre que se encuentra entre rudos soldados eslavos, viajando por las tierras italianas. Los hombres que le rodean visten una tela en torno al cuello, y los italianos que les ven los llaman "¡cravatte! ¡cravatte!". Porque, en efecto, estas personas, y la tela que usan en el cuello toma su nombre de ellos, provienen de la cercana pero no por ello menos exótica... ¡Croacia!

Con gran esfuerzo nuestro amigo vuelve a su barrio; las corbatas son una cosa, pero no le gustaría recordar que, en opinión de algunos, los "siervos" habían dado lugar al vecino país de Servia (actualmente Serbia... y no, no parece que provenga de ahí), y que su hiperónimo, los "eslavos", dio lugar a la palabra "esclavos" (esto sí está confirmado: el latín SCLAVUS proviene del griego SKLABENOI, que vendría a ser lo mismo que "eslovenos"). Ya hablamos de ello anteriormente.

Decíamos que nuestro amigo coge su coche... y se encuentra de nuevo perplejo. ¿¿Hungría?? ¿¿Qué hace en Hungría?? ¡"Coche" es la palabra más normal del mundo, igual que el resto de lenguas europeas, que... ehm... vale, que usan derivados de "carro" (como el inglés car), o de "auto-móvil" (que se mueve por sí solo, esto es, sin caballos), o de la raíz VEHERE (igual que el "vector" castellano, el voiture francés), o... bien, vale. ¿De dónde viene "coche"?

Pues, efectivamente, viene del húngaro kocsi, que era un tipo de calesa tirada por caballos. Por qué el castellano decidió generalizar esta palabra en vez de cualquier otra de las que tenía a su disposición, no lo sabemos (...¡aún!).

En cualquier caso este personaje ha tomado ya su coche, se ha cruzado con una limusina... y ha aparecido, por arte de magia, en la región francesa de Limoges, de donde el término "lemosín" (que además de designar una variedad de la lengua occitana llegó a usarse para referirse al catalán), y donde se cuenta que la carrocería de estos coches se asemejaba a las capuchas de los pastores de Limoges.

Dado que ya ha pasado los Pirineos, nuestro hombre continúa en dirección sur y se encuentra en la Picardie, otra región histórica francesa con fuerte identidad... y cuyo nombre proviene de picardo, "picador", nombre que recibían los campesinos del norte de París. De "picar" proviene también la simpática palabra pícaro y las "picardías" que éstos hacen. Y la prenda llamada igual, claro. ¡Región fecunda ésta!

Pero nuestro amigo ya empieza a cansarse: tanto ir a tumbos de un lugar a otro sin conocer ninguna de sus etimologías le hace creerse un patán... y de pronto, las altísimas cumbres de Afganistán le han rodeado y parecen estar a punto de desplomarse sobre él, mientras tribus de pashtunes le explican, con amabilidad, que "patán" es precisamente otra forma de designar en castellano a esta etnia mayoritaria en el centro del país afgano. Aunque el RAE dice que la voz despectiva española proviene de "pata"...

Y esta pata, en fin, nos da pie para terminar nuestro viaje. Tras el viaje físico de hace un par de posts, hemos tenido ahora un viaje metafórico, que podría ampliarse mucho más... y quizás se amplíe, en otra ocasión. ¡Ahora a descansar!

lunes, noviembre 12, 2007

Apuntes de Ainu II: Morfología nominal

Continúo republicando estos esbozos gramaticales de la lengua Ainu que hice en su tiempo.
Este fin de semana, gracias a Ardaleth, que me lo ha prestado, he conseguido una gramática ainu como nueva fuente de información. Aún no he tenido tiempo más que de hojearlo, y por ello ahora mismo me arriesgo a publicar datos parcialmente analizados, pero en su momento revisaré esta entrega y ampliaré si es necesario.

Morfología: sustantivos

Este post tratará sobre cuestiones relacionadas con los sustantivos (i.e. nombres) en la lengua Ainu.

Los sustantivos en Ainu no varían morfológicamente (esto es, la forma no cambia) por declinación casual (como por ejemplo en latín, Nominativo, 'sujeto', homo, Acusativo, 'objeto directo', hominem), género (como en castellano masc. gato, fem. gata) ni número (en castellano sg. gato, pl. gatos). Vamos, tal y como sucede en el japonés (y en otras lenguas, por supuesto).
Pero existe una distinción en los sustantivos bastante peculiar (yo por lo menos no lo había visto hasta ahora en ninguna otra lengua): distingue morfológicamente entre sustantivos que denotan ideas generales (o abstracciones) y sustantivos que se refieren a objetos concretos.

A esta forma de los sustantivos la llaman "forma poseída", pues se utiliza junto con los prefijos que indican posesión de un objeto por parte de una persona (equivalentes a mi, tu, su, nuestro, vuestro, su).

La forma poseída de un sustantivo suele llevar la sílaba -hV sufijada, donde V es la vocal de la anterior sílaba. Aunque (supongo que se debe a la variación dialectal, recordad que no existe un "Ainu estándar") esta forma no siempre lleva la consonante -h-, existe también la posibilidad de hacer la forma poseída tan sólo añadiendo una vocal sufijada o en muchos casos esta forma es indiferenciada de la forma normal del sustantivo.

Veamos ejemplos para aclarar esto:

Forma normal

Forma poseída

Significado

apa

apa / apaha

puerta

unu

unu / unuhu

madre

sapa

sapa / sapaha

cabeza



En estos ejemplos el sustantivo en forma normal se refiere a idea en general, como en la frase por ejemplo "las puertas suelen ser de madera", "las madres son cariñosas" o "las cabezas tienen pelo"; se refiere a cosas generales.
Los sustantivos en forma poseída están refiriéndose a un objeto concreto, "mi puerta", "tu madre", "su cabeza", etc.
En estos sustantivos expuestos la forma poseída puede ser también idéntica a la normal (apa, unu, sapa).

Forma normal

Forma poseída

Significado

ak

aki / akihi

hermano menor

yup

yupi / yupihi

hermano mayor

cep

cepi / cepihi

pez



En este otro grupo de sustantivos en cambio la forma poseída es siempre diferenciada mediante la adición de -i o -ihi (vocal neutra).

Forma normal

Forma poseída

Significado

kisar

kisara / kisaraha

pierna

tek

teke / tekehe

mano

kotor

kotoro / kotoroho

máscara



Este otro grupo también tiene una forma poseída siempre diferenciada, en este caso mediante la reduplicación de la vocal de la última sílaba, -V, o de -VhV. ¿Recordáis la armonía vocálica que comenté en el post de Fonética? Pues se refería a las vocales que se añaden en este grupo y el anterior a la forma poseída.
Así que en definitiva si una palabra termina en vocal la forma poseída es idéntica a la normal o a la vocal más -hV, mientras que si termina en consonante la vocal que se agrega no es predictible (aunque sigue las reglas de armonía vocálica).
Lo de la forma poseída no tiene una norma regular, así que es dificil saber dado un sustantivo cual es su forma poseída, son de ese tipo de cosas que hay que aprender de memoria (y no, no tengo una lista exahustiva de las formas correspondientes a varios sustantivos).

Los prefijos posesivos personales que se añaden a los sustantivos en forma poseída son los siguientes:

Persona

Singular

Plural

ku-

ci- (excl.) / a(n)- (incl.)

e-

eci-

-

-



Son exactamente los mismos que las marcas de sujeto de verbo transitivo en Ainu coloquial, pero esto ya lo veremos cuando trate la morfología verbal.

El prefijo que he indicado como excl. quiere decir que es 1ª persona del plural exclusiva, esto es, que incluye a los hablantes pero a ninguno de los receptores ("yo y otro(s) que no son tú" = nosotros), mientras que lo que he marcado como incl. indica 1ª persona del plural inclusivo, que incluye al receptor o receptores ("yo y tú" = nosotros).

Así, pues, los sustantivos poseídos quedarían así:
ku-apaha / ku-apa: mi puerta
e-unuhu / e-unu: tu madre
sapaha / sapa: su cabeza
ci-aki / ci-akihi: nuestros hermanos menores (pero no los tuyos)
an-teke / an-tekehe: nuestras manos (las tuyas y las mías)
eci-yupi / eci-yupihi: vuestros hermanos mayores

Ved que la 3ª persona no tiene marcas, y por tanto un sustantivo en forma poseída significa ya de por sí "su tal" (siendo ese "su" tanto de singular como de plural: "de él" o "de ellos", confusión que sucede de igual modo en castellano).


Antes he comentado que el sustantivo tampoco varía su forma según su número:

sine aynu: un hombre
tu aynu: dos hombres

Como véis, "aynu" es inmutable en lo que respecta a su número.

Sin embargo, existe un sufijo que indica plural o colectivo, similar a los japoneses - tachi o -domo: -utar
aynu-utar: hombres
cip-utar: barcos

Realmente significa algo así como "X y otros".

Existe una distinción curiosa entre los sustantivos que entran dentro de un colectivo y los que no mediante el uso del sufijo de la forma poseída de un sustantivo. Veamos el ejemplo:

ku-yup-i: mi hermano mayor
ku-yup-i-utar: mi hermano mayor y otros
ku-yup-utar-i: mis hermanos mayores

Nominalizadores:

Hay una cierta variedad de sufijos que convierten palabras de otras categorías gramaticales en sustantivos, con distintos usos:

-p(e): a partir de verbos/adjetivos produce sustantivos que significa ese verbo caracterizando a una cosa o persona (no definida).

-i: significa "lugar o tiempo de"


-ike: genera sustantivos abstractos ("grandeza") o al igual que -p(e) cosa o persona que tal.

-kur: funciona parecido a -p(e) pero se refiere sólo a persona.

Ejemplos:

-p(e)

pirka: bueno (adj.)
pirka-p: cosa buena (sust.)

husko: viejo (adj.)
husko-p: cosa vieja (sust.)

wen: malo (adj.)
wen-pe: persona pobre (sust.) (aquí hay un leve cambio de significado)

ray: morir (verb.)
ray-pe: persona muerta (sust.)


-i

sinean: (ser) uno (adj./verb.)
sinean-i: un lugar, un tiempo (sust.)


-ike

pirka: bueno (adj.)
pirka-ike: bondad (sust. abstracto), cosa o persona buena (sust.)

poro: grande (adj.)
poro-ike: grandeza (sust. abstracto), cosa o persona grande (sust.)


-kur

ray: morir (verb.)
ray-kur: muerto (sust.)



Adicionalmente merece la pena señalar que tanto -p(e) como -i y -kur sirven también gramaticalmente para formar oraciones subordinadas, si se sufijan a un verbo al que le precede una oración (con sus complementos, sujeto y demás). De manera similar a como se hacen las oraciones subordinadas en japonés (ore ga miru hito: el hombre que yo veo):

ku-nukar-pe: yo-ver-NOM.: el que yo veo
ku-nukar-kur: yo-ver-hombre: el hombre que yo veo

tunas ek-pe: rápido venir-NOM.: el que viene rápido

kotan kor-kur: pueblo tener-hombre: el hombre que tiene un pueblo: jefe
ku-kor-kur: yo-tener-hombre: el hombre que yo tengo: mi marido

Tokaci wa ek pewre-kur: Tokachi desde venir (ser)joven-hombre: el hombre (que es) joven que viene de Tokachi.


Esto es lo que puedo contar del sustantivo por ahora, si hay dudas o no me he explicado muy bien no dudéis en preguntar.

lunes, octubre 22, 2007

Landa Lan

Con motivo del Primer Aniversario de este sitio, que se cumplirá el sábado que entra, FilóbLogos se complace en obsequiarles con... la crónica de nuestro Viaje a la Gasconha!


La banèra gascona



Señores y señoras, mesdames et messieurs, senhors e daunas... ¡FilóbLogos se ha ido de viaje! Físicamente, me refiero. Fiondil y yo hemos decidido comprobar si eran ciertas muchas de las cosas que decíamos sobre esos extraños lenguajes del mundo. Sí, habíamos leído muchas cosas sobre ellos, pero ¿no nos mentirían acaso todos los libros? Pues hemos cogido los bártulos, el coche y un par de mapas, y nos hemos echado al monte; en concreto... a la Gasconha Pirenaica!

Este nuestro primer viaje de Turismo Lingüístico ha empezado de forma interesantísima. Baste decir que comenzamos a escribir este post, en la noche de nuestro segundo día, desde una posada de Lescun, pueblecito a unos 900 metros en medio del col de Somport (de SUMMUS PORTUS, o sea, que no hay nada más arriba), en pleno valle bearnés de Aspe (de Haitz-pe, "bajo la roca", topónimo vasco conocidísimo... y es que las relaciones entre el Béarn y el País Vasco son un tanto peculiares, como luego veremos). Creo que ha sido el post escrito en un entorno más bucólico de la historia de este blog.

Comenzamos el viaje en un territorio gascón típico y pintoresco, aunque no pirenaico, las Landas, donde un servidor (Eleder) aprovechó para saludar a mi familha landesa. Aprovechamos para empaparnos de notas etnográficas sobre una región que fue zona de marismas hasta que a Napoleón III le dio por plantar pinos y pinos y más pinos, hasta desecar las marismas y convertir la zona en un bosque eterno. Esto explica también alguno de los topónimos de los pueblos en los que estuvimos, como Sabres ("arenas").

Enseguida pasamos por otra ciudad de nombre acuoso, Dax (de AQUENSIS, por sus aguas termales), único pueblo de Francia sin rotonda de entrada, lo que nos retuvo en él unas dos horas, y enfilamos sin parar hasta Orthez, sede del famoso equipo de baloncesto, y villa bearnesa con graves problemas de personalidad: en la mayor librería del pueblo, en la sección Regional, pudimos encontrar la discografía completa de la música tradicional... ¡¡vasca!! (que incluía, además, temas tan euskaldunes como "La virgen de Guadalupe". Alguien debería explicarles algo, ¿no?). Al menos encontramos lo que fue el descubrimiento musical del viaje hasta ahora: Nadau, una especie de Oskorri o Milladoiro gascón (su nombre es lo mismo que Nadal, "Navidad", con la vocalización de la L típica gascona).


Banderas locales (xD) en Tarbes (Altos Pirineos)

Antes de volvernos locos también nosotros y acabar hablando en auvergnés, fuimos a la capital actual del Departamento de los Pirineos Atlánticos, extraña subdivisión surgida de la Revolución Francesa (bajo el nombre de Bajos Pirineos) que reune, más o menos, al País Vasco de Ultrapuertos y al Béarn: Pau. Allí dormimos en un hôtel (palabra que, gracias a la simpática manía del francés de comerse las eses, significa tanto "Hotel" como "Hostal") de mala muerte. Pero la cosa era levantarse pronto para ver la capital bearnesa. Y a ello fuimos.

Capital bearnesa... bueno, bueno... habría mucho que hablar de eso, que por ese puesto pasaron sitios como Lescar, Morlans, Orthez, y alguna más. Y es importante, porque el Béarn es un país que fue totalmente independiente de Francia hasta el siglo XVI, en sucesiva relación de amistad con el Ducado de Gascuña,
Inglaterra, Francia, Aragón, Navarra... hasta que ciertos problemillas relativos al protestantismo hicieron que acabara uniéndose al Reino de Francia. Pero mientras tanto dio personajes tan interesantes como los miles de reyes Gastones (hubo tanto rey y duque Gaston que creemos ahora que el verdadero nombre de Gasconha debería haber sido Gastonha) o los Albret, reyes bearno-foix-navarros que tomaron París a cambio de una misa.

Vimos Navarrenx, precioso poblado con un bastión (y con hilo musical por las calles ¿?), y cuyo nombre obviamente parece hacer referencia a cierta otra región de por ahí cerca que no logro recordar exactamente... y Salvatierra de Béarn, donde murió el gran Duque Gaston III Febus, que extendió el Béarn hasta dominar todos los Pirineos, y donde por fin dejamos de ver símbolos vascos en tiendas bearnesas. Una pena, porque el siguiente pueblo ya era del País Vasco, estábamos justo en la frontera. Bueno.

Pasamos Sola a la carrera para detenernos sólo en Eskiula, un curioso pueblo del cantón de Oloron que dependiendo del mapa que mires es vasco o bearnés. Parece, no obstante, que allí sí lo tienen claro: ikurriñas por todas partes, lauburus... sólo faltaba que sirvieran katxis de kalimotxo.

La última etapa del día nos llevó al valle de Aspe, donde empezamos a escribir esto porque la niebla nos había atrapado y no podíamos salir. Bueno, no, pero suena dramático, ¿verdad? Bueno, en realidad sí nos atrapó la niebla al subir Somport y encontrarnos dos bares, uno en el lado bearnés y otro en el aragonés. Nada más llegar nosotros, el bearnés cerró, así que hemos tenido que pasar la muga y tomar algo en el de la zona aragonesa. Era normal, vaya, a esas horas... eran las siete o así, vaya horas para tener un bar abierto...

Tras probar suerte en Etsaut, un pueblo bearnés de nombre totalmente parecido al vasco Etxaut (excepto porque realmente es Eth Saut, "el salto" en bearnés), terminamos en Lescun, donde la mañana nos ofreció unas vistas inmejorables del Béarn más profundo (aunque por lo que habíamos subido y subido, lo de "profundo" no terminaba de convencerme demasiado, pero en fin... de hecho, era el pueblo más alto del Béarn, como descubrimos después!).

Tras dejar el valle de Aspe pasamos al de Ossau, segundo de los tres valles que forman el Alto Béarn, y enseguida llegamos a la Bigorre... ¡Un momento! ¿Y el tercer valle? Pues resulta que lo habíamos dejado atrás, de lo pequeñito que era ni nos habíamos enterado: Barètous.

Pasamos la Bigorre (nombre también sospechosamente parecido a "Baigorri", topónimo vasco-pirenaico... por cierto, ¿he dicho ya que la capital histórica de la Gasconha, Auch, patria de los ausci, ha sido relacionada con la palabra euskal? ejem, ejem) bastante rápido, pero encontrándonos algunos de los paisajes más maravillosos que hemos visto nunca, sobre todo en la subida al Tourmalet (umm, malh es "pico" en gascón, supongo que este topónimo vendrá de ahí... pero ¿cuál será su origen? Me acabo de dar cuenta...). Señores turistas, por favor, sigan yendo a la playa, gracias.


Como estas pegatinas nos indican, Occitania es lo mismo que Languedoc :)

Fuimos recopilando argumentos por doquier sobre la no occitanidad del gascón, durante nuestro viadge ("viaje", por cierto, es una palabra española que proviene del catalán viatge... y la propia palabra "español" viene del provenzal ¿A que es curioso cómo se extiende el occitanismo?), que discutimos extensamente con el protagonista de la penúltima etapa,
que nos llevó hasta Tolosa (o Toulouse para los no iniciados): el autor de uno de nuestros blogs amigos Joan Peiroton.

Joan nos enseñó toda la ciudad, capital de Languedoc pero frontera con la Gasconha (tan frontera, que dos barrios hablan gascón y el resto languedociano! :D), con multitud de anécdotas sobre su historia. Incluso visitamos a la tienda de camisetas Adishatz (un Kukuxumuxu a la occitana, para entendernos), donde se empeñaron en que tuviéramos claro que el occitano no era lo mismo que el vasco (menos mal, después de lo de Orthez empezábamos a tener dudas). Un recorrido interesantísimo, con la mejor de las compañías que podíamos desear. ¡¡Merci hòrt, Joan!! (De la increible belleza de todas las tolosanas con las que nos cruzamos, en miles y miles, este blog no es el sitio para hablar, ejem)


Eleder, Joan deu Peiroton y Fiondil en dirección Basso Cambo ("Bajo Campo")

Con dolor en el corazón abandonamos Tolosa, para volver a nuestras pirenaicas regiones, en concreto a Banhères de Luishon (más topónimos acuáticos, sí... por cierto, no confundirla con Banhèras de Bigorra, como bien ha explicado Joan hace poco, que en la Bigorra hacen el plural en -as y en Cominges en -es!). Allí presenciamos la triste derrota de la selección francesa de rugby, nos tomamos unos cubatas (nos costó adivinar cómo decir "cubata" en francés, hasta que dimos con la sencilla fórmula "ron-cola" :D) y nos preparamos para la última etapa, la visita a un valle al norte de los Pirineos, donde se habla un dialecto gascón de la variedad de Cominges, y que se llama... Aran!

Allí, traspasada la frontera política pero no la cultural, nos encontramos con el único valle norpirenaico que hay actualmente en España (que, a pesar de ser la cuna del Garona que desemboca en Burdeos, es gestionado por la Confederación Hidrográfica del Ebro... ¡No al imperialismo hidronímico!). Es, también, el único lugar de Gasconha donde el gascón es lengua oficial, aunque, según vimos, con problemas de contaminación por parte del catalán (es normal, siendo lenguas tan relacionadas, pero...).


"La Fuente" en gascón aranés

No cansaré si digo que "Valle de Aran" es un nombre muy curioso, dado que en euskera, "Aran" significa "Valle", ¿verdad? (je, je) No, ahora en serio, estas coincidencias pueden perfectamente ser lógicas, dado que la actual Gasconha estaba poblada por hablantes de proto-vasco en época romana (las inscripciones vascoides más antiguas están cerca de Burdeos), y que el propio nombre Gasconha viene de "Vasconia", y que muchas de las características que separan al gascón de otras lenguas de su entorno se pueden explicar por la influencia vasca (igual que ocurre con el castellano, por cierto).

Por fin decidimos volver, viendo con tristeza cómo se perdían las haches por el camino (hablo de los letreros de los pueblos, claro), como los "estanguets" pasaban a ser "estanquitos", y la toponimia árabe vencía por goleada a la romance vieja, aquitana o celta... y fuimos rememorando muchísimas de los descubrimientos que habíamos hecho, con los que podríamos llenar un blog entero. Sigh. Nos dejamos tantas cosas por ver... pero eso es bueno, porque ¡tenemos pendiente regresar!

Y también, claro, descubrir nuevos lugares... que compartiremos con todos nuestros FilobLógicos lectores.

¡¡Hasta la próxima!!

martes, octubre 16, 2007

Apuntes de Ainu I: Introducción y Fonética

No me terminaba de decidir sobre cuándo incluir esta serie de artículos sobre la lengua ainu de Japón, pero finalmente voy a hacerlo ahora.
Durante al menos 4 entregas expondré un poco la gramática de esta peculiar lengua aislada, reposteando lo que ya escribí en su momento en Espacio Japón.


Para empezar, aportaré algunas de mis fuentes precisamente:

En internet:

Ainu language [english]
Wikipedia


Ainu-English Word
List


Learn to speak Ainu

Ainu Language


Libros:

The Languages of Japan (Masayoshi Shibatani, 1990)

Ainu: Spirit of a Northern People

Reconstruction
of Proto-Ainu (Alexander Vovin, 1997)


The
Ainu Language: The Morphology and Syntax of the Shizunai Dialect


Sakhalin
Ainu (grammar)



Otro hilo de Espacio Japón:

Palabras Ainu en
japonés



El pueblo Ainu un día se extendió por muchos más lugares que en los que actualmente ha quedado recluido.
Aunque su hogar más propio es la isla de Hokkaidô (o isla de Ezo, como era llamada, pues ése era el nombre que daban a los Ainu los japoneses) hasta el siglo XIX habitaba también en las islas Kuriles, que son un grupo de islas que va desde Kamchakta hasta las islas más septentrionales del archipiélago japonés (Urup, Etorofu, Kunashiri, Shikotan y Habomai, pertenecientes a Rusia desde la Seguna Guerra Mundial), y hasta mediados del siglo XX había importantes comunidades en Sakhalin (isla alargada al noroeste de Hokkaidô, que sigue paralela a la costa de la provincia marítima rusa hasta la desembocadura del río Amur).
En siglos anteriores también ocupaban el territorio del actual Tôhoku, que tuvieron que abandonar por la presión conquistadora japonesa, y probablemente en Kamchatka.
Étnica y culturalmente parecen ser descendientes directos de las poblaciones que ocupaban todas las islas de Japón anterior a la llegada de los Yayoi (antecesores de los japoneses modernos: Wa o Yamato), los llamados Jômon (que cultivaron un arte en cerámica de los más antiguos del mundo).
Etnológicamente su raza no es mongoloide (como los japoneses, koreanos o chinos), sino proto-mongoloide, posiblemente emigrados desde el continente en alguna glaciación. Por su aspecto son similares a los australoides y los europoides, aunque por ejemplo, los Ainu de Sakhalin tienen un componente mayor mongoloide.

Su lengua está hoy en día fragmentada en dialectos, siendo especialmente notable la diferencia entre el Ainu de Sakhalin y el de Hokkaidô.
Dentro de las hablas de Hokkaidô la de Sôya es la más parecida a la de Sakhalin. Otros grupos cercanos en Hokkaidô son las variedades dialectales de Yakumo y Oshamambe; Nukkibetsu, Hiratori ;Niikappu, y Obihiro, Kushiro y Bihoro.
Samani tiene un dialecto diferenciado de los de Niikappu, Hiratori, Nukkibetsu y Horobetsu, pero es más cercano a los de Obihiro y Kushiro.

Existe una lengua clásica que es común para varios de estos grupos y es en la que están compuestos los poemas épicos tradicionales llamados 'Yukar'.



Es una lengua aislada, esto es, no se le conocen parientes cercanos o lejanos vivos, aunque estructuralmente tiene parecidos con el Japonés, el Koreano, las lenguas Paleo-Siberianas y Chukotko-Kamchatkianas, y las lenguas Eskimales (Yupik). Parece estar en grave peligro de extinción (en parte a causa de la inadaptación de los Ainu al desarrollo de la sociedad, pues cuando muchos se integran abandonan su lengua en favor del japonés), y creo que el Gobierno Japonés no proporciona muchas ayudas.

Tipológicamente es aglutinante, usa gran variedad de sufijos y prefijos y combina morfemas simples (palabras) para formar palabras más complejas. También posee características de lengua polisintética, sobre todo el Ainu clásico, lo que quiere decir que una sola forma verbal (bastante larga) puede tener incorporados atributos, objetos y complementos.

Fonéticamente se puede decir que consta de un número bastante reducido de consonantes y que no distingue sordas y sonoras (p-b, t-d, k-g, s-z). Las vocales son las 5 del japonés y castellano. Sin embargo, es mucho más permisivo en la estructura de la sílaba, y aunque no hay grupos consonánticos a principio de sílaba, ésta puede terminar en consonante (especialmente -r, -n, -p, -t, -k, -s, -m, -y, -w). En el dialecto de Sakhalin, las consonantes -t, -p y -k a final de sílaba pasaron a ser -h, y la -r pasó a ser -h o -r+vocal.

Morfológicamente, usa partículas para indicar lo que en castellano hacemos con preposiciones (a, hacia, en, de, etc.), pero a diferencia del japonés no marca Sujeto ni Objeto Directo, aunque sí Tópico. El verbo posee una flexión amplia y compleja, aunque no muestra tiempo verbal posee múltiples sufijos para indicar modo y aspecto (pasiva, causativa, continuativa, iterativa, etc.) y puede concordar con sujeto, objeto e incluso complemento circunstancial.

En lo que se refiere a la sintaxis, es al igual que el japonés de orden SOV: Sujeto-Objeto Directo-Objeto Indirecto-Verbo.

El léxico es casi todo propiamente autóctono, con la excepción de los varios préstamos identificados del japonés y de la lengua Gilyak-Nivkh (Paleosiberiana hablada en torno a la región del río Amur, si habéis visto Dersu Uzala, de Akira Kurosawa, es muy probable que el hombrecillo de la taiga siberiana hablara esta lengua, aunque creo que era de origen Nanai, cuya lengua es tungúsica-altaica).

Fonética

Vocales:

a, e, i, o, u pronunciadas igual que en castellano y japonés.

No existe contraste entre vocales largas y cortas (esto quiere decir que no existen palabras como "kaana", "kaanaa", "kanaa" o "kana" que signifiquen cosas distintas en Ainu, exactamente igual que como sucede en castellano: "tonto" es lo mismo que "toonto").

Hay diptongos terminados en -i y -u como ai, ui, au, etc. pero la -i y la -u acaban pronunciándose como la -y y la -w, así que realmente son escritos ay, aw, y demás, como en "aynu" (ainu): persona.

Las sílabas pueden ser CV o CVC (C: consonante, V: vocal), en el Ainu de Sakhalin puede ser además CVV.

Consonantes:

Tiene 11 consonantes escritas en la transcripción habitual (que por cierto usa una versión de katakana en la cual símbolos pequeñitos de los kana con -u indican una consonante de final de sílaba), adicionalmente existe un sonido de "parada glotal" (cierre de la glotis), en las transcripciones fonéticas lo escriben ' o ? (un símbolo parecido a la interrogación).

Oclusivas p, t, k
Fricativas s, h
Africada c
Semivocales w, y
Nasales m, n
Líquida r

p, k, m, n, w, y se pronuncian igual que en castellano.
h es una aspiración, como en japonés o inglés.
s es como la s del castellano, pero al igual que en japonés muestra una tendencía a ser pronunciada sh delante de i.
r es vibrante simple, como en japonés.
c es un sonido dental (t, d) combinado con uno sibilante (s, z, sh, zh) de cierta variación en los diversos dialectos: c [tsh] es como la ch del castellano o el japonés.
t es como en castellano y japonés y delante de i se pronuncia [tshi] 'chi', como en japonés.

Todas pueden ocurrir a principio de sílaba (CVC)
Todas pueden ocurrir a final de sílaba (CVC) excepto h, c y ?, en Sakhalin -p, -t, -k y -r no existen a final de sílaba, se sustituyen por -h (o en el caso de la -r también por -rV).

Acento:

Tiene un acento tonal con dos tonos como en japonés: Alto [A] y Bajo [B].
Las raices de las palabras tienen tono A cuando se le añaden sufijos o prefijos, en las palabras de 2 y 3 sílabas el tono es A en la primera sílaba si ésta es CVC, termina en consonante

Ejemplos:
áy-nu (persona)
ár-pa (ir)
pír-ka (bonito)

El resto de palabras tienen tono A en la segunda sílaba.

Ejemplos:
kirá (huir)
cisé (casa) (pronunciado "chise").
netópa (cuerpo)

Algunos procesos fonológicos curiosos:

Las combinaciones de i- o u- + otra vocal necesitan de una semivocal -y- o -w- en medio.

Ejemplos:
u+a = uwa
i+e = iye

Otras combinaciones de vocales eliminan una de las dos (como -e+a- = -a-).

Algunas consonantes de final de palabra cambian su pronunciación según la consonante por la que empieza la siguiente palabra (fenómeno de asimilación o sandhi).

La -r:
Delante de n- se convierte en -n.
Delante de t- se convierte en -t.
Delante de otra r- se convierte en -n (disimilación).

Ejemplos:
akor (nuestro) + nispa (jefe) = akon nispa (nuestro jefe)
akor (nuestro) + tures (hermana) = akot tures (nuestra hermana)
akor (nuestro) + rakko (nutria) = akon rakko (nuestra nutria)

La -n:
Delante de -m y -p se vuelve -m.
Delante de -y y -s se vuelve -y.

Ejemplos:
pon (pequeño) + pe (cosa) = pom pe (cosa pequeña)
pon (pequeño) + menoko (chica) = pom menoko (chica pequeña)
pon (pequeño) + yuk (ciervo) = poy yuk (ciervo pequeño)
pon (pequeño) + seta (perro) = poy seta (perro pequeño)


Armonía vocálica:
Este es un fenómeno que se da en varias lenguas del mundo como el turco, el húngaro o el finlandés, que consiste en que al añadir ciertos sufijos las vocales de éstos deben ser del mismo tipo que las de la palabra a la cual se añaden.
En Ainu esto es algo no muy estudiado pero parece ser que ocurre en los sufijos de los verbos transitivos y los sufijos personales posesivos.
Existen 3 tipos de vocales en Ainu:

Grupo I: a, u
Grupo II: o
Grupo III: i, e

Las vocales del Grupo I pueden ocurrir juntas al añadir esos sufijos (es decir que a una palabra con vocal u puede añadírsele un sufijo con -a), pero la o del Grupo II sólo puede ocurrir en palabras con o, mientras que las del Grupo III (i, e) pueden ocurrir en cualquier caso, se dice que son vocales neutras.
Ejemplos:

mak- (abrir, transitivo) -> mak-a (abrirse, intransitivo)
kay- (doblar) -> kay-e (doblarse)
as- (levantar) -> as-i (levantarse)
kom- (plegar) -> kom-o (plegarse)
yak- (amasar) -> yak-u (amasarse)

ka (cuerda) -> ka-a (su cuerda)
haw (voz) -> haw-e (su voz)
mon (mano) -> mon-i (su mano)
tom (interior) -> tom-o (su interior)
tap (hombro) -> tap-u (su hombro)

martes, octubre 02, 2007

Keleto el Anaptítico

Un día me contaron la historia de un viejito, habitante de una aldea vasca, llamado "Keleto". Llegó a la aldea, con esas moderneces que trajo el siglo XX, una carta a nombre de un tal "Don Clemente". Nadie en la aldea conocía a ese sujeto, por lo que la perplejidad era evidente. Ni el tabernero, ni el alcalde mismo sabían que habitara ningún "Don Clemente" en su aldea. Finalmente, al consultar al cura, llegó la sorpresa: "Pero hombre, Keleto... ¡si eres tú!" "¿¿Yo??", dijo el pobre hombre.

La respuesta provenía por la fonética vasca. Al euskera no le gustan los grupos consonánticos llamados "muta cum liquida" (esto es, las combinaciones de oclusiva, como P, T, K, B, D, G, con líquida, como R o L). Y para romperlos, interpone una vocal, en un fenómeno que se llama "anáptixis" o "epéntesis" (a esa vocal se le llama "vocal epentética").

Y un ejemplo era ese tal Don Clemente. El habla vasca, huyendo del grupo consonántico, convirtió a Clemente en "Kelemente"; después el nombre se acortó a "Kele", y después se le añadió el diminutivo -to, dando "Keleto". Así fue como nuestro aldeano descubrió su nombre de bautismo, y los pacientes lectores de Filóblogos han descubierto un fenómeno fonético muy común.

En euskera muchas palabras han sufrido un destino similar. Del latín CRUCE(m) el euskera ha dado "gurutze" (pasando por "kurutze"), y de LIBRU(m) "liburu".

Un caso curioso tiene que ver con las "guerras carlistas" ocurridas en España durante el siglo XIX. Los liberales eran partidarios de la reina Cristina, por lo que eran llamados "cristinos" por sus oponentes tradicionalistas. Dado que el tradicionalismo era mayoría en la zona vasca rural, surgió pronto una forma "vasquizada": "guiristinos", que acabó por convertirse en "guiris". La palabra pasó de denominar a los liberales a hacerlo a los soldados extranjeros que apoyaban esta causa, y finalmente, un siglo más tarde, "guiri" es una forma de argot para denominar, despectivamente, a los turistas del norte de Europa. ¡Las cosas que trae una anáptixis de nada! (la historia se comenta en WordReference, y se encuentran citas históricas sobre la palabra en este artículo en inglés)

El español no ha sido ajeno a las epéntesis vocálicas en estos contextos, aunque no sea un fenómeno habitual. "Crónica" en varios documentos medievales aparece escrito "Corónica", mientras Calderón escribió una obra llamada "La cisma de Ingalaterra".

Es curioso descubrir que el nombre del propio Cáceres proviene de una anáptixis, del latín CASTRES > *cazres > Cáceres.

Y termino este recorrido anaptítico con un pequeño chiste. Estaba una vez con unos amigos jugando a crear anáptixis (sí, los filólogos jugamos a cosas extrañas), "habalando" de "foromas" "extarañas", "romopienedo" todos los "gurupos" de "conosonanetes" que veíamos, cuando de pronto les pregunté cuál era la palabra del castellano más anaptítica.

Tras sopesar varias "alaterenativas", finalmente esperaron mi respuesta, que fue ciertamente sorpresiva:

"Titanic", dije.

"¿Titanic?", respondieron, "perepelejos".

"Sí, Titanic", repetí.

Y tras una ligera pausa dramática, concluí "porque es un "taranasatalánatico"".

(y sirva esto para solicitar disculpas a los lectores por la larga pausa, de la que soy enteramente responsable. ¡Pero "garacias" por los "menesajes" de ánimo!)

miércoles, julio 04, 2007

Li quens Rollant

Estos días estoy disfrutando de la lectura del ínclito Cantar de Roldán, cuyo libro se me entregó por parte de la delegación de Navarra de la Sociedad Tolkien (el smial de Gondolin), en calidad de representación de la delegación de Bizkaia (el smial de Bosque Negro), aunque ahora la primera haya pasado a ser mi delegación.
Y es que la obra habla de hechos que tuvieron lugar en la tierra navarra, que luego la trovadoresca los transformó hasta tornarlos irreconocibles.

Lo que viene al tema de este blog es el hecho de que el libro incluye el original del manuscrito más antiguo, escrito en el dialecto anglonormando del francés de la época (s. XII), lo cual me ha permitido adentrarme en experiencia directa (y con la traducción a un lado) en los entresijos de esta lengua, cual inmersión lingüística mediante estancia literaria.

La característica más célebre del francés antiguo es su posesión de un sistema casual nominal cuando menos peculiar, sobre todo desde nuestra óptica romanzada actual, provocado por la erosión del latino hacia una fase intermedia que por lo visto no estaba destinada a permanecer.
Estoy hablando de la existencia de nominativo y oblicuo como casos del sustantivo en el francés altomedieval.

Bien, como es sabido, el latín poseía una serie de casos del nombre que indicaban ciertas funciones sintácticas de éste. En concreto, había 5 casos latinos, y 2 residuales (de uso muy limitado y/o reducido a expresiones hechas), al menos en el latín clásico, claro está, porque, como toda lengua, ésta va evolucionando constantamente.
De estos casos, los dos residuales ya estaban desapareciendo en la época clásica (locativo y vocativo), y los otros cinco (nominativo, genitivo, acusativo, dativo y ablativo) tendían ya a confundirse en la declinación, por su forma, no por su función (es importante tener en cuenta que las roles sintácticos que desempeña un sustantivo no desaparecen de la lengua con el caso, sino que éste es asumido por otro caso, locución u otra herramienta lingüística de las muchas de las que se sirve una lengua).
El vocativo se fundió con el nominativo, así como el locativo pasó a ser sustituido por preposición+acusativo/dativo/ablativo (in+dat., principalmente).
El uso del ablativo se distribuyó entre el dativo y el acusativo.
Este proceso imparable continuó desde los comienzos del Imperio hasta el propio medievo.
En algún período de proto-romance, latín tardío, debían de existir los casos nominativo, genitivo, acusativo y dativo únicamente, para desaparecer todos ellos en castellano en pos de una forma del sustantivo basada en la del acusativo latino (previa pérdida de la -m final, ya en la época romana, y caída de la -e, que se mantuvo en italiano, y aún aparece, como recurso estilístico, según dicen, en el Cantar del Mío Cid).
Así, pues, tenemos en castellano:
- habitación de habitationem (acusativo), y no de habitatio (nominativo).
- rey de regem (acusativo), a través de *reg, y no de rex (nominativo).
- nieve de nivem (acusativo), y no de nix (nominativo).
- hombre de hominem (acusativo), a través de *homne, y no de homo (nominativo).

Y un largo etcétera.

Pero da la casualidad de que también poseemos algún que otro sustantivo proveniente de un nominativo latino, hecho excepcional en castellano, que sin embargo es más frecuente en francés y catalán (temps, en ambas lenguas, de tempus), por ejemplo:
- Dios, del nominativo Deus, que si viniera de un acusativo nos habría dado *Dio en castellano. La excepcionalidad del uso de esta palabra, y su constante relación con el latín, lo justifica.
- país, del nominativo pagus, es un préstamo del francés pays, que en castellano da pago, tierra, región, y como adjetivo pagano ("propio de la tierra"), y debido a las connotaciones religiosas que adquirió posteriormente (al igual que gentil, "propio de la gente"), surgió paisano, reinterpretando el adjetivo desde el galicismo mencionado.
"Pagano", "gentil" y "moro" fueron durante toda la Edad Media sinónimos de "persona no cristiana" y usados como tal en las mitologías del Norte de la península para referirse a criaturas fantásticas que poco o nada tenían que ver con los musulmanes.
La acepción "gentil" como de buen porte, galante, amable o noble parece ser que tuvo mayor repercusión (y probablemente allí tiene el origen este uso) en Francia (en el Cantar del Roldán lo usan para referirse a los caballeros francos, los duques, los barones, los doce pares y Carlomagno, mientras que se llama sistemáticamente paiens, pagano, a los musulmanes), y en el préstamo al inglés gentle (como en gentleman, caballero), aunque en cualquier caso no indica sino el contraste medieval que intentaba conjugar los ideales "paganos" y "cristianos" en una única forma de nobleza. Los judíos llaman gentiles a toda persona que no sea de la fe israelita.

Hay que notar aquí que la pérdida de la -s del nominativo no fue un rasgo del romance ibérico pero sí del italiano, con lo que en esta lengua es más dificil saber si en origen era un nominativo o un acusativo, y de hecho, los plurales vocálicos italianos (en -i y -e) se deben a los plurales nominativos y no acusativos (que lo hacían en -s).

Y después de este planteamiento de la situación, el rasgo del francés antiguo que reseñaba al principio es que en él, partiendo de los cuatro casos del latín tardío, nominativo y genitivo formaron un único caso, con las funciones de ambos, que se llamó nominativo, y acusativo y dativo conformaron el caso que se vino a llamar oblicuo.
Esta oposición enfrentaba directamente a las funciones sintácticas de sujeto de la oración frente a todo otro tipo de objeto del predicado (ya sea directo, acusativo, o indirecto, dativo) o complemento circunstancial introducido mediante preposición + caso oblicuo (aunque supongo que también habría preposiciones que regían de genitivo-nominativo).
Ejemplos los hay muchos en el Cantar:

En nominativo:
- Carles li reis: Carlos (nominativo) el rey (nominativo, del lat. rex).
- Li niés Carles: el sobrino (nominativo) de Carlos (genitivo).

Sin embargo, genitivo con forma de oblicuo (tal vez por rima):
- Ço est l'enseigne Carlun: Esa es la enseña de Carlos (genitivo).
- La rereguarde de la grant host Carlun: La retaguardia de la gran hueste de Carlos (genitivo).

Y en oblicuo:
- Si maldient Carlun: Maldicen a Carlos (acusativo).
- Mandez Carlun a l'orguillus : Mandad a Carlos (dativo) el orgulloso.
- Si vint devant Carlun: Viene delante de Carlos (prep. con acusativo).
- Vengez nos de Carlun: Vénganos de Carlos (prep. con acusativo).

Curiosamente Carlos es un sustantivo de origen nominativo latino en castellano, como podemos observar por la -s final (debería ser Carlo, como en italiano), pero se trata de un sustantivo germánico latinizado (karl significa hombre o guerrero).

Hemos visto que en latín los nominativos singulares generalmente terminaban en s, los nominativos plurales en vocal (-i), los acusativos singulares terminaban en m, no pronunciada desde el siglo III d.C. (dando paso a una vocal final, -e, -u), y los acusativos plurales en s (esto es, sin duda, a rasgos generales, ya sabemos que en latín había varios modelos declinatorios).
Esto provoca en francés antiguo que irónicamente muchas palabras tuvieran su forma nominativa singular igual a la oblicua plural, y su nominativa plural igual a la oblicua singular.
Mejor explicado con un ejemplo:

Murs, muro, del latín murus.

Nom. sg. : murs (lat. murus)
Nom. pl. : mur (lat. muri)
Obl. sg. : mur (lat. murum)
Obl. pl. : murs (lat. muros)

A esto se puede añadir que hay unos cuantos sustantivos cuya raíz varía respecto a si está en nominativo o en oblicuo.
Este es un fenómeno que se da en bastantes lenguas con declinación flexiva; se dice que existe una raíz de "nominativo" y una raíz "oblicua", que en otras lenguas se usa para decir "el resto de casos", que es la verdadera raíz de la palabra (la forma del sustantivo declinada en un caso no nominativo y despojada de sus desinencias casuales).
Esto pasa en latín, cor, gen. cordis (corazón, raíz cord-), legio, ac. legionem (legión, raíz legion-), custos, gen. custodis (guardián, raíz custod-), mors, gen. mortis, ac. mortem (muerte, raíz mort-).
También Tolkien incluyó algo similar en quenya mediante la caída de consonantes de clústers (o grupos consonánticos) finales en nominativo, como en fion, gen. fiondo, pl. fiondi (halcón, raíz fiond-).

En el Cantar aparecen los siguientes:
- Guenes, obl. Guenelun: Ganelón, nombre propio, aparece como Ganelun en otras versiones, lo que indica metafonía de -a- a -e- por influencia de la segunda -e-, raíz Guenel-.
- quens, obl. cunte, pl. cuntes: Conde, raíz cunt-, y nuevamente muestra metafonía, pues viene de comes (> *cemes > *cems > kens, quens), y la -t- viene de la raíz oblicua latina (gen. comitatis, ac. comitatem).
- ber(s), obl. barun, pl. baruns: Barón, de raíz germánica en -on (significa "hombre libre"), aparentemente aparece en nominativo tanto con -s como no.

Algunos ejemplos:
- Par le puign tint le cunte Guenelun: Por el puño tiene al conde Ganelón (ac.).
- Guenes li quens ço vus ad respondud: El conde Ganelón (nom.) así os ha respondido.
- Li gentilz quens: El gentil conde (nom.)
- Il en apelet e ses dux e ses cuntes: Él llama a sus duques y a sus condes (ac.).

- Ci vos enveiet un sun noble barun: Que os envía un noble barón (ac.) suyo
- Que nos aidez de Rollant le barun: Que nos ayudéis de Roldán el barón (ac.)
- Seignurs baruns: Señores barones
- Iço vus mandet Carlemagnes li ber: Eso os manda Carlomagno el barón (nom.)
- Iço vus mandet reis Marsilies li bers: Eso os manda Rey Marsil el barón (nom.)
- Tant mare fustes, ber!: ¡Tanto mal fuiste, barón (vocativo)!

Raro es el caso de seignurs, que en nominativo es sire(s).

Nominativos y oblicuos también afectaban a los artículos definidos como hemos podido ver someramente (li, nom., le, acus. = el) y a los adjetivos (gentilz). Esta declinación bicasual no es exclusiva del francés antiguo (pero sí está muy bien representada por él), ya que se da también en occitano y catalán medievales. Hoy en día sólo pervive en francés en la diferencia que se hace en las oraciones de relativo entre el pronombre qui si éste representa al sujeto, y que si es el objeto.

Otra característica importante y obvia del francés de la época son sus múltiples préstamos germánicos, debido a esa elite gobernante franca (cuya lengua materna no era el francés sino el franconio) que aún era identificable durante el reinado de Carlomagno (la mayoría de los nobles eran de origen germánico), pero no en el siglo en el que se transcribió el poema, en el cual francos y franceses eran ya una misma cosa.
Muchos de estos préstamos eran referidos al entorno bélico, al igual que los visigóticos en castellano, pero también otros a la propia nobleza y asuntos muy acordes con los tiempos (faldestoed, trono, brand, espada).

Entre estos se encontraría gunfanuns (gonfalón, un estandarte o pendón), del germánico gund- (guerra) y fan- (enseña).
Gund presumiblemente es el origen del término euskérico guda, guerra, en anglosajón gúð con caída de nasal y alargamiento vocálico compensatorio.

Más curioso es isnels, ágil, veloz, que tiene su paralelo en el alemán moderno schnell, de idéntico significado, pero graciosamente adaptado a la fonética romance con una vocal epentética inicial (en castellano es regularmente una e- en las palabras latinas o inglesas que comienzan por s-).

Se dice que garçon, muchacho, también tiene origen germánico, ya que presenta la terminación nominal -on frecuente en tales préstamos a esta lengua (como ber, baron), y es declinado en nominativo como garz, pero resulta etimológicamente más probable su proveniencia del euskera navarro gartze (joven, gazte en otros dialectos), y que luego asumiera una declinación germanizante (tal vez pasara del euskera al franconio y de ahí al francés). De esa misma palabra viene el comunísimo apellido García (gartzëa, "el joven").

La influencia germánica continental se extiende a ciertos aspectos fonéticos, como que por ejemplo las consonantes finales sonoras se desonorizan (-d > -t, -b > -p, -g > -c), como en Rollant (de *Rodland-). Esto pasa en la lengua romance lombarda, por el substrato longobárdico, y en el alemán actual en la pronunciación: Burg (burk), Tod (tot), etc.


Existen también diferencias notables entre el dialecto anglonormando (el utilizado por la nobleza y realeza normandas en Inglaterra) en el que está escrito el texto y el francés antiguo en Francia.
Principalmente se aprecia en que la c- inicial en francés pasa a convertirse en la africada ch- (tsh), posteriormente pronunciada "sh", mientras que en anglonormando se mantiene la c velar o la c africada (ts), delante de e, i, original.
Esto es importante a la hora de datar los préstamos franceses en el inglés moderno, ya que la mayoría de ellos refleja esta característica anglonormanda.
Estas son algunas palabras del Cantar:

- Carles frente a Charles, de Carolus (a su vez de Karl).
- cambre frente a chambre (habitación), de camara.
- cercer frente a chercher (buscar), que en inglés da search.
- carpenter frente a charpentier, carpintero.
- ceval frente a cheval, caballo.

Aunque en el texto existe alternancia entre formas con c- y con ch-, no sé si aleatoriamente o por alguna forma de lenición (véase sunt muntez es chevals, han montado en los caballos, frente a muntet el ceval, monta en el caballo, ambas en el texto)
También es resaltable que a nivel vocálico habría sus diferencias, ya que el texto transcribe siempre la terminación -un, en vez de la -on francesa, y el diptongo francés oi es ei en anglonormando (dreit frente a droit, derecho).

A nivel léxico hay también algunas palabras que me llamaron la atención:

- espiet, que el traductor decide equiparar a azcona, espada navarra, cuya etimología está en relación con la de aizto, cuchillo en euskera, ambas de haitz, piedra, peña.

- pui, que se traduce como montaña o colina y tiene su equivalente navarro en pueyo, un habitual apellido y topónimo de zonas elevadas, que comparte origen con el catalán puig, desde el latino podium, que dio también el neologismo "podio".

- men escîentre, que viene a ser "mi conocimiento" y que se traduce como "que yo sepa", ya que su uso parece adverbial, siendo el sustantivo una forma derivada de scientia, esto es, ciencia.

Para terminar, no quisiera olvidarme del nombre que protagoniza el Cantar y titula de este post.
En variadas formas aparece en las lenguas de las zonas a las que alcanzó su leyenda, Roland en francés, Roldán en castellano, Orlando en italiano, todas de la forma original germánica latinizada como Hruodlandus ("que tiene fama en la tierra").
En dos lenguas pirenaicas, zona donde su mito afectó más profundamente, como son el catalán y el euskera tenemos a Rotllà y a Errolan como personajes semimíticos de tamaño gigante (de hecho, Errolan es un gentil), y el sustantivo vasco erraldoi, que significa propiamente gigante.


Este post, lo contenido en él, lo rumiado y lo concluido no habrían sido posibles si el libro no hubiera llegado a mis manos.
Así que vaya este post dedicado a mis compañeros, mis cumpagnuns, de Gondolin, a los que tanto aprecio y admiro.

jueves, junio 28, 2007

Hurgapalabras

Habría muchas cosas que decir de Ale Murgia. Compañero de la lista de correo más antigua sobre Tolkien, la Lista Tolkien, demostraba en ella no sólo unos conocimientos enciclopédicos, sino también un increible buen humor y una bondad personal impresionante.

Sin que de esto se tenga que venir lo siguiente, resulta que además, Alejandro es también un apasionado de la etimología. Y, partiendo de algunos mensajes que envió a la lista de correo, ha ido creando el blog Hurgapalabras.

En él nos encontramos preguntas como:

"¿Qué tiene que ver traer con entrenar? ¿Y una etiqueta con el astigmatismo? ¿Tensar una cuerda puede tener relación con un tónico reconstituyente? ¿Y todo esto con Tolkien?"

"¿Qué tienen en común los puerros, el agua que bebemos, Tolkien, y el Príncipe Guillermo de Orange?"

"¿Qué tienen en común los ponis del Señor de los Anillos, Don Quijote, un pollo, el fuego y las sierras de Córdoba?"

Ale (o "Bungo Bolsón", como lo llamamos por otros lares) realiza en estas entradas (poquitas, lamentablemente) apasionantes viajes por la historia de las palabras y la etimología, sin dar pie a la "fantasía etimológica"; con gran amor por la erudición y por el lenguaje.

Así que, como regalo especial para todos los lectores con ocasión de nuestro Filopost número 50, ¡nuestra más sincera invitación a Hurgapalabras!.

domingo, junio 03, 2007

Zaldiko-maldiko

Aunque me he demorado un poco más de lo esperado y tengo más temas que podría tratar, lo prometido es deuda y aquí va pues el post sobre los nombres para decir caballo en diversas lenguas.

Como ya he hablado de las palabras para caballo en otras familias lingüísticas (altaica, etc.), ahora lo voy a hacer principalmente en la indoeuropea.

Aun sabiendo poco de indoeuropeísmos y demás asuntos, no debiera ser raro que cualquiera pudiera al instante identificar como básica la raíz *ekwo- que da lugar a los sustantivos equinos en el eje clásico indoeuropeo.
Y puedo citar unos cuantos ejemplos que con reglas de transformación fonética relativamente simples son apreciables herederos de un mismo concepto y palabra:

Lenguas Clásicas:
Latín: equus (caballo), equa (yegua)
Griego clásico: hippos, dialectal hikkos
Sánscrito: asvah
Persa avéstico: aspa (asp en persa moderno)

Lenguas Celtas:
Gaélico antiguo: ech
Galo: epos (como en la diosa Epona)
Galés: ebol (potro)
Bretón: ebeul (potro)

Lenguas Germánicas:
Gótico: aiwah
Nórdico Antiguo: jōr (poético solamente)
Anglosajón: eoh (caballo de guerra)

Lenguas Romances:
Castellano: yegua (frente al italiano cavalla)
Rumano: iapă (yegua también)

Otras lenguas:
Lituano: ešva, ašva (ya obsoletos)
Tocario A: yuk
Tocario B: yakwe

Apunto aquí dos fenómenos fonéticos que creo son importantes para entender el parentesco de todos estos vocablos:

- El cambio -kw- > -p- que se da transversalmente en varias lenguas europeas y que transforma el *ekwo- inicial en *epo- (Esto se ve en Griego clásico, frente a su alternancia dialectal con mantenimiento de la velar -k-, y las Lenguas Celtas del grupo p-, Galo y Britónico, frente al Gaélico del grupo q-). Secundariamente se observa un cambio similar (es muy universal) en la forma aspa del avéstico (¿de *a(s)kwa?) y el más moderno iapă rumano (desde *iaqua).

- El cambio -k- (palatalizada) > -s- / -ç- / -š- (sibilante), que divide a las lenguas indoeuropeas en SATEM (orientales) y KENTUM (occidentales). Es observable el cambio a sibilante en Sánscrito, Persa y Lituano.

Las demás variaciones son fácilmente explicables por los cambios regulares de las vocales, y caso aparte serían las germánicas, que aspiran y finalmente pierden la -k- velar.
Las dos lenguas tocarias documentadas muestran claras evidencias de ser parte de una rama indoeuropea occidental a pesar de que aparecieron en el Turquestán Oriental (actual provincia de Xinjiang china), bajo el nombre chino de 月氏 YueZhi (el Pueblo de la Luna) siendo descritos con apariencia claramente europea, pero esto es otra historia y no será contada aquí y ahora.

A pesar de esta abrumadora mayoría de emparentados términos de dicha raíz, existen aún unos cuantos grupúsculos dignos de mención y que sin duda resultarán más interesantes por estar menos familiarizados con ellos.

Del latino y actual caballo se puede decir que es sin duda tardío y que inicialmente significaba exclusivamente "caballo de labranza" o "caballo castrado" desde el latín cabō, cabōnis, pero que su extensión, geográfica y semántica, se amplió durante el período de Romance Común, y hoy en día lo encontramos con el significado primario de caballo en Francés cheval, Italiano cavallo, Rumano cal, Portugués cavalo, Gallego cabalo, Catalán cavall y no sólo en lenguas romances, sino también en Irlandés capall, Galés ceffyl e incluso Eslavónico Eclesiástico kobyla, prestado como "yegua", y Griego kábēlos (caballo castrado).

La influencia del latín tardío no termina ahí; otro término de significado limitado pasó a ser prestado a múltiples lenguas: paraverēdus, "caballo de reserva en la casa de postas" (es analizable literalmente como para-, junto a, y verēdus, camino para carros, nuestro vereda, desde via+rēda, palabra celta prestada al latín, para "carro").
Éste tuvo gran aceptación en el germánico continental, desde el Antiguo Alto Alemán parafrid, hasta el Alemán Pferd y el Holandés paard. Pero también es el tipo específico de caballo representando por palefrei en Francés Antiguo, palfrey en Inglés y palafrén en Castellano.

Y ya que hablamos de lenguas germánicas, hay que decir que en las lenguas no continentales tuvieron más éxito otros términos para caballo, relacionados con atribuciones adjetivas de características propias como son estos dos casos:

"Corredor"
En Inglés horse, Antiguo Nórdico hross y Antiguo Alto Alemán ros, todas ellas emparentadas con los latinos *cursere (correr), cursor (corredor) y cursus (carrera), desde un antiguo *korso- tal vez, con el cambio -k- > -h-, y que tiene su claro paralelo en la palabra castellana corcel, que proviene del francés medieval corsier (corredor). Pero ojo, que en sánscrito kurd- significaba "saltar".

"Saltador" o "Veloz"
Hestr, hest, häst, hengest, hengist, hengst, hingst son palabras para caballo, caballo macho, semental, etc. en Nórdico, Danés, Sueco, Inglés, Alemán, Holandés, es decir, que existe una cierta variación semántica (de hecho en las escandinavas es la palabra principal para "caballo"), pero todas ellas tienen un origen común, que se dice puede estar relacionado con el propio "haste" (rapidez, en Inglés), y el Lituano šankus (recordemos aquí el cambio -k->-š-), veloz, y šokti, salto, y que tiene un claro aspecto de superlativo (-st).

Palabras anglosajonas como steed (corcel), stallion (caballo macho) o studhorse (caballo semental), que tienen sus parientes en otras lenguas (stēda, stōðhross, étalon, stallone...) provienen todas ellas de "establo" (desde la raíz ide. stā-, estar, levantarse, estar situado, inglés stand, etc.).

No se puede negar que la familia altaica no haya penetrado también en las lenguas indoeuropeas mediante préstamos equinos, por medio de dos frentes:
El mongol morin aparece en ruso como merin (por metafonía -o- > -e-), caballo castrado.
El pantúrquico at cala en las lenguas que formaron parte de la antigua dominación otomana, en Serbo-Bosnio y Rumano medieval "at" tal cual, y en Griego Moderno ατι.

Y ya para terminar, un préstamo para caballo menos usual como es el bizantino φάρας, φαριον, desde el árabe fāris ("rider", jinete, corredor...), que tuvo su extensión durante la Edad Media y tiene su reflejo también en el Alemán Medio vārīs.

(En la imagen superior: Pintura rupestre equina de increíble detalle hallada en la cueva de Ekain, Gipuzkoa, circa 15.000 a.C.)

domingo, mayo 20, 2007

Del bitio al programario

Navegando azarosamente por internet, encontré este interesante artículo, "Translating Computer Abbreviations from English into Spanish: Main Types and Problems", de José R. Belda Medina, de la Universidad de Alicante. El artículo hacía un repaso por distintas propuestas de traducción de terminología informática, y a partir de él, se me ocurrió hacer un repaso de distintas traducciones.

Sabemos que la terminología informática proviene en su práctica totalidad de los Estados Unidos, y por ello surge en inglés. A partir de aquí, como ha ocurrido siempre, se ponen en marcha distintos procesos de traducción, adaptación o asunción directa de los términos. El autor se centra aquí en las abreviaciones formadas por siglas (acrónimos o no).

Parece que el consenso entre los utilizadores de estos términos ha sido más cercano a mantenerlos en su forma original, como PC ("Personal Computer", ordenador personal), RAM ("Read-Only Memory", o memoria de sólo lectura), o WWW, por "World-Wide Web", "red de alcance mundial".

No obstante, ha habido intentos contrarios. Uno de ellos fue el de traducir la WWW por una combinación de términos que daban como resultado, precisamente, una inversión vertical de la abreviatura, pasando así de la "World-Wide Web" a la "Malla Máxima Mundial": de la WWW a la MMM. Esta traducción fue propuesta por José Antonio Millán en el Congreso de Zacatecas.

El autor recuerda alguna otra traducción poco exitosa, citando "dibín" por "dígito binario" (que traduciría "bit", que es "binary digit")... aunque la RAE lo que recoge, como forma "poco usada", es "bitio". Para "byte" existe también "octeto".

Términos como "software" o "hardware" han sido traducidos en otras lenguas como el catalán ("programari" y "maquinari") o el francés. En castellano, sin embargo, se prefieron mantener así, y así lo admite la RAE, aunque se llegó a proponer "programario" aunque sí se han traducido otras como "free software", "software libre" (y se han propuesto cosas como "software de código fuente abierto" para "open source software").

Muchas veces el éxito de una traducción depende de que Microsoft apostara por ella. Por eso hoy en día "save" se traduce por "guardar" (aunque se usa también "salvar"), y "file" se traduce por "archivo", más que por "fichero", dejando así "archivo" para los comprimidos tipo ZIP, como se usó en un momento.

"Reset" es "reiniciar", aunque también se usa "inicializar" (un palabro bastante poco correcto, por cierto). Las "fonts" ahora son "fuentes", acepción no recogida por la Academia, en vez de "tipos de letra".

Y por otra parte, han surgido todo un conjunto de verbos adaptados directamente, como "Hostear" (alojar), "resetear", "chatear" (charlar), "clicar" (hacer "click")...

En fin, un mundo apasionante, en cuyas curiosidades seguro que vosotros podréis ahondar :)

miércoles, mayo 09, 2007

Repostería: Mearas euroasiáticos

Con éste continúo un poco lo comentado en el anterior post, y lo enlazaré con más términos equinos en el próximo post.

Posteado originalmente en: TCMS
Fecha: 11/08/2005


Mearas eurosiáticos
Nuevamente vengo aquí con otra historia de raíces, palabras y la Tierra Media por medio (valga la redundancia).
Esta vez, como casi todas, la investigación fue provocada por una casualidad, mientras leía el libro Koguryo: The Language of Japan's Continental Relatives.
Bueno, como el tema principal de este post no es eso, bastará situarse un poco: Koguryo (高句驪) era uno de los tres antiguos reinos de Korea entre el siglo II a.C. y el VII d.C. más o menos. Koguryo abarcaba Manchuria al Norte (la provincia más septentrional de China: Heilong-Jiang), y al sur la actual Corea del Norte y parte del norte de Corea del Sur. Los otros dos reinos, Paekche (o Bajke) y Silla ocupaban el centro y el sur de la actual Corea del Sur. El koreano actual desciende de la lengua de Silla (pues éste reino conquistó a los otros dos con ayuda de la dinastía china Tang), cuya lengua estaba emparentada con la del pueblo del reino de Paekche (aunque la nobleza de este reino tenía como lengua una emparentada con la de Koguryo). La lengua de Koguryo (documentada en unas cuantas glosas de topónimos con su equivalente semántico chino y su equivalente fonético en hanzi) en principio no parece estar emparentada ni con el koreano actual, ni con la lengua de Silla o del pueblo de Paekche (pero sí con la de su clase gobernante), sino con la de un reino antiguo de más al norte, llamado Puyo. El caso es que parece más o menos probado que la lengua de Koguryo-Puyo y la Japonesa (cultura Yayoi-Wa) tienen un orígen común.
Resulta que en una de esas glosas de los topónimos aparecía la siguiente:
駒城縣 [chü ch'eng hsien] "Colt City" = "Ciudad del Potro", glosado fonéticamente en Koguryo como 滅鳥 *merυ(valor fonético)+縣(ciudad, valor semántico), y analizado como *mer-υ (pronunciación del chino medio de dichos hanzi), siendo -υ un diminutivo Koguryo, que provoca metafonía de *mar- a *mer-. Así pues, se concluye que la palabra Koguryo para caballo es *mar.
Lo que me llevó a investigar más fue el siguiente comentario que le atribuía a dicho vocablo "amplia difusión por toda Eurasia".
En japonés caballo suele ser ma- o uma-, pero la caída de la líquida -r en sílaba cerrada entre Koguryo y japonés es típica y regular (como kir, árbol, -> ki, o mir, tres, -> mi-).
Ambas palabras pueden no obstante ser préstamos del chino (pronunciación actual) mă (3er tono), hanzi 馬, o puede que las tres palabras sean préstamos de una tercera lengua altaica o indoeuropea.

Decidí rastrear más y, bueno, en las lenguas altaicas encontré "morin" como palabra para caballo en Manchú y en Mongol Clásico, mientras que en Mongol actual es морь[mor].
Pero en las lenguas túrquicas no encontré nada parecido, sino el recurrente "at" como palabra para caballo.
En Koreano actual, no obstante, sí que hay una palabra emparentada, bien o con el chino medio o con el término Puyo-Koguryoico-Japonés, puesto que es sorprendentemente similar: mar (o mal) 말.
Y bien, vayamos pues a la familia indoeuropea, en la cual ya conocía la existencia de esta raíz, y bueno, supongo que muchos de vosotros también, gracias a Tolkien.
La raíz ide. es *marko-, que curiosamente sólo está documentada en las lenguas celtas y germánicas en los siguientes cognados:
Irlandés: marc
Galés: march
Galo: markan (ac. sg.)
Antiguo Alto Alemán: marah
Anglosajón: mearh (en inglés mare, yegua)
Antiguo Islandés: marr
Gótico: marh

Tolkien usó la palabra anglosajona, cuyo plural es "mearas", para denominar a los caballos salvajes que habitaban en Rhovanion. Léod, líder de los éothéod, intentó domar a uno de ellos, pero éste le mató, y su hijo, Eorl, lo consiguió, y le llamó Felaróf. Los guías que condujeron a los antepasados de los éothéod a la batalla aliados con Gondor eran Marhari, y su hijo Marhwini (Amigo de los Caballos: Philippo), ambos nombres usan la palabra gótica marh.
El propio nombre de la Marca, como ya ha sido comentado muchas veces, sugiere varias ideas:
1) Marca fronteriza que establece un imperio al cargo de un pueblo bárbaro aliado para defenderles de otro.
2) El reino de Mercia anglosajón
3) La propia palabra mark-/marh/mearh para caballo.


Puede que no sea todo más que una casualidad de similitud fonética y semántica, como pasa muchas veces, pero hay ciertos detalles intrigantes (como que por ejemplo en ide. sólo lo usen los celtas y los germanos) o como que precisamente tenga tanta difusión entre los pueblos de las estepas cuyo elemento central de la cultura es el caballo.

viernes, mayo 04, 2007

Lentillas y lentejas

No, éste no es un post sobre el padremoñal. Pero sí comienza con la pregunta siguiente: ¿qué tienen que ver las lentillas con las lentejas? La respuesta es simple: ambas son lentes pequeñitas.

O, dicho de otra manera, diminutivo de "lentes". El primero es un diminutivo ya de época castellana, y el segundo es diminutivo latino, LENTICULAS, que en derivación normal es "lentejas". Ambas tienen forma de lente, y en ese aspecto no se pierde la relación entre los diminutivos y sus formas originales.

Pero hay varios otros diminutivos cuyas formas originales son bastante insólitas. Que una "bombilla" sea realmente un diminutivo de "bomba" parece claro, para quien pueda olvidarse de los explosivos y recordar qué son las formas "abombadas". Unas "comillas" no son más que comas pequeñas, que se ponen en la parte de arriba de la letra y no en la de abajo, eso sí. Y un "ovillo" se forma cuando se organiza una hebra en forma de huevo (OVUS), claro.

El pueblo de Cercedilla no es más que un hijo del hoy mucho más pequeño de Cerceda (que proviene de "cereceda" y de las cerezas en último término, claro). Un palillo es, obviamente, un palo pequeño, y una tortilla, antiguamente, una especie de torta.

Así que un "montículo" es un pequeño monte, una "película" es una pequeña piel (porque la película era antes sólo el material en el que se grababa, y era una superficie muy poco gruesa: se habla de "una película de agua cubría la carretera", por ejemplo). Un postre antiguamente hecho con nata era la "natilla", y la "rótula", un hueso con forma de rueda (ROTA), está en la "rodilla".

Seguro que hay más gente que recuerda diminutivos insólitos: la parte de comentarios está a vuestra disposición, para ayudarnos a completar este pequeño arte que es el "artículo" ;)

miércoles, mayo 02, 2007

Salsa tártara

No, no es una repostería.
El título se refiere tanto a lo mezclado que va a estar este post (lleno de ideas sueltas con un único denominador común) como con el revuelto de conceptos lingüísticos e históricos que conlleva el hablar de los pueblos tártaros.

El término tártaro fue durante siglos un cajón de sastre en el que las gentes del mundo "civilizado" metían a una variedad abrumadora de pueblos y tribus muy distintos étnica, política y lingüísticamente, aunque siempre muy mezclados, y por tanto similares en físico, lenguas y costumbres a los ojos occidentales.

El nombre proviene originalmente de un cambio fonético del etnónimo "tatar" (tátaro) realizado por analogía con la palabra Tártaro, el infierno clásico, del cual creían que provenían estos jinetes salvajes.
Hoy aplicado a ciertas naciones que habitan en la Confederación de Rusia y en Crimea (dependiente de Ucrania).
En chino se les llama aún Dada (塔塔), del mismo origen, a ciertas etnias minoritarias de su territorio (mongólicas y túrquicas).

Y es que túrquicos, mongólicos y tungúsicos poseen hablas que son clasificadas por muchos estudiosos bajo el término altaico (por las montañas Altai), una macrofamilia cuya relación de divergencia no ha sido aún probada eficazmente (es decir, que todas esas lenguas tuvieran como origen una única común a todos en un tiempo no es algo seguro), pero cuya convergencia es innegable, pues todas ellas comparten bastante fondo léxico, derivado de los múltiples contactos entre ellos a lo largo de los siglos, y un modo de vida similar.


Para los antiguos chinos imperiales fueron los molestos Xiongnu de las estepas los que les hostigaron durante décadas, antes de que estos decidieran atravesar las infinitas llanuras de Asia y llegar hasta los límites del Imperio Romano, quienes les conocieron con el nombre de Hunos. Ambos nombres tienen también un mismo origen.

Sobre el Rey de los Hunos Attila se dice que tiene ese nombre porque en lengua goda significa "padrecito" (del gótico atta, más un diminutivo, también en el turco Atatürk, "padre de los turcos"), bastante apropiado debido a la gran prole que engendró, pero eso sería un exónimo ("Atli" es un personaje importante en las sagas germánicas antiguas y las Eddas, sobre todo en la de los Nibelungos)... desde las propias fuentes túrquicas su nombre debería de tener relación con at, caballo (que sin apenas variaciones es aún el sustantivo actual en la mayoría de las lenguas túrquicas), elemento sin duda vertebrador de la cultura de la estepas.

En las mongólicas y tungúsicas (así como en chino, koreano, japonés, y ciertas lenguas célticas y germánicas) caballo proviene de una cierta raíz *ma-, pero esa es otra historia (y una repostería que seguirá a este post).

Hablando un poco de las palabras que nos han llegado de estos pueblos, podría enumerar las siguientes:

El más conocido, khan, cuyo significado no es exactamente el de "rey" (aunque así se suele traducir en el caso de Genghis Khan, "Rey o Emperador Universal") sino más bien "líder guerrero de una confederación esteparia en pos de una campaña bélica", usado por túrquicos, mongoles y manchúes, no debe confundirse con el término khaghan (en otra grafía: qaγan), en lengua mongol pierde la g intermedia (khaan), que es un compuesto traducido como "Gran Khan" o "Khan de Khanes". Otro compuesto relacionado es ilkhan, "khan provincial o regional", un título menor.


A nivel de nombres modernos de nacionalidades etimológicamente túrquicas tenemos kazako o kazajo, cosaco, húngaro y búlgaro (curiosamente sólo uno de estos cuatro es realmente una nación de habla túrquica).
Kazako (en su forma original kazakh) significa literalmente "hombre blanco", aunque en su sentido figurado es más habitual encontrarse el de "hombre libre" (el mismo que los franceses, del germánico franc, libre, inglés free) o "caballero", que la RAE señala correctamente como origen de cosaco bajo esa denotación, pues aunque los cosacos no estaban formados más que en una parte no amplia por poblaciones túrquicas de Rusia (tátaros) su nombre es tal. Así, pues kazajos y cosacos comparten etimología de nombre (de hecho en ruso cosaco se dice Казак, kazak, y kazajo Казах, kazakh) y nada más.

El propio akh túrquico, blanco, se ha intentado enlazar con los términos japoneses akai (rojo) y akarui (brillante), estableciendo una raíz altaica *aq-, de significado "claro, brillante", de igual manera que kara, negro en túrquico, con los japoneses kuroi (negro) y kurai (oscuro).

El caso de los húngaros y los búlgaros es distinto aunque ambos comparten historia.
Los búlgaros fueron originalmente una nación mixta (y de ahí su nombre, del verbo bulgamaq, "mezclar") con un núcleo hablante de un dialecto antiguo del túrquico común (dialecto cuya peculiaridad persiste hoy en día en la lengua Chuvash de Rusia, en la que la -z- del túrquico antiguo se rotaciza a -r- y la -š- del túrquico antiguo tiene su equivalente en una l del Chuvash, procedentes ambas de una l sibilante anterior, ł).
Esta confederación búlgara era también conocida como Onogures, que en túrquico significaba "Las Diez Flechas" (On-Oghur).
Entre estas tribus establecidas en el Volga se encontraban los húngaros, hablantes de una lengua urálica o fino-úgrica, pero con aspecto y costumbres túrquicas. Al migrar a Pannonia, éstos fueron identificados como Onogures, y se les dio este exónimo (en alemán Ungar), al que posteriormente se añadió la h- pues su nombre se creyó etimologicamente procedente de los Hunos (los húngaros siempre se llamaron a sí mismos magyar, aunque se consideraron por un tiempo descendientes étnicos y lingüísticos de hunos y búlgaros).
Los búlgaros acabaron mezclándose con las gentes de habla eslava de la actual Bulgaria balcánica y perdieron su lengua túrquica, no sin dejar un bonito rastro léxico de superestrato en el búlgaro-eslavo antiguo.

Hay algunas palabras más mundanas que hemos venido aceptando en nuestro propio léxico occidental:

Carcaj no tiene un origen tan claro, pues se le sugiere procedencia persa a través del griego, pero bien podría tener la misma raíz que su pariente anglosajón quiver, que viene del latino cucurum, uno de los pocos préstamos de la lengua de los hunos, pues en mongol se dice kökür a la aljaba para transportar flechas, en francés antiguo cuivre, desde el franco-germánico cocar.

Yurt es la palabra más usada para designar a las tiendas de planta circular que pueblan los territorios nómadas de Asia Central y Mongolia, cuando sin embargo nos ha sido cedida del ruso desde las lenguas tátaras, ya que en mongol se dice ger.

Por último, nuestro vulgar yogur es una palabra turca (en ocasiones se la dice búlgara), yoghurt, que continúa una larga tradición láctea de estos pueblos, y al parecer es el sustantivo derivado del verbo yoghur (amasar).


Por cierto, la sala tártara no tiene nada que ver, es de origen francés :D

sábado, abril 28, 2007

Muerte al artículo

Tras estudiar lingüística histórica (y creo que incluso antes), me comenzaron a llamar poderosamente la atención los fenómenos de cambio lingüístico contemporáneos: los cambios en el idioma que sucedían frente a mis mismas narices. Son difíciles de ver, de la misma forma que no detectamos cómo crece día a día una persona de nuestro entorno, pero ahí están.

Creo que se está produciendo en este momento (y no me suena haberlo visto reseñado en ninguna publicación) un proceso de "desaparición de los artículos", en un sector muy concreto: la toponimia.

Hasta hace pocos años la forma normal de nombrar a varios países sudamericanos era con artículo: "el Perú", "la Argentina", "el Brasil", "el Uruguay". Hoy en España ese uso está totalmente desterrado: Perú, Argentina, Brasil, Uruguay son las formas habituales. Con otros exónimos ocurre lo mismo: "los Estados Unidos" ahora son, normalmente, "Estados Unidos"; la Policía Montada del Canadá hoy en día sería "de Canadá"; "la China" o "la India" hoy son simplemente "China" e "India". Incluso formas tan claras como "los Países Bajos" o "el Reino Unido" son ahora "Países Bajos" y "Reino Unido" (pronunciado "reinounido", así todo junto). Habría muchísimos más ejemplos.

Pero esto no ocurre sólo con los nombres de países. La toponimia urbana de Madrid presenta varios ejemplos. La plaza del Callao es ahora "Callao"; el Batán ya es sólo "Batán"; la Gran Vía es cada vez más simplemente "Gran Vía". "Ciudad Universitaria" y "Ciudad Lineal" han perdido ya su artículo de forma definitiva, y "la Moncloa" ya sólo lo conserva para referirse al Palacio, y no al barrio. La Casa de Campo ha conseguido mantenerlo por ahora; pero seguro que no le queda demasiado.

Algunos topónimos incorporan el artículo como parte integrante del propio nombre, como "La Haya", "Las Palmas" o "El Cairo". Parece que estos casos están consiguiendo mantenerlo con mayor éxito... aunque ejemplos como "Coruña" y "Ferrol" podrían hacer albergar temores sobre su futuro, incluso en estos casos.

En cualquier caso, desde nuestra óptica descriptivista, lo interesante es la observación del fenómeno. Y si de paso podemos sacarle una foto y decir dentro de treinta años, cuando ya todo el mundo diga "Logroño, capital de Rioja" o "Paz, capital de Bolivia", "yo me di cuentaaa, yo estaba alliiii"... pero habrá que esperar. Hasta entonces... sigamos filoblogueando.

lunes, febrero 26, 2007

De espaldas al futuro

Hay una extraña incoherencia semántica entre lo que pensaban nuestros antepasados (lingüísticos) sobre el tiempo y la visión popular que tenemos hoy en día de esta materia.
Una observación atenta sobre las preposiciones y adverbios temporales que se usan en nuestras lenguas revelará claramente estos hechos.

Cuando pensamos en el futuro, creemos que éste se encuentra delante de nosotros, y que avanzamos inexorablemente hacia él, mientras que el pasado está detrás de nosotros, persiguiéndonos en ocasiones, dejándolo atrás a cada paso que damos.

Sin embargo, nuestras palabras nos traicionan.
Aparentemente, para los indoeuropeos, o al menos para romanos y germanos, nos encontramos de espaldas al futuro mirando hacia el pasado a medida que nos deslizamos involuntariamente hacia el porvenir sin ver lo que viene, lo que es compartido por hablantes de otras lenguas, como el aymara (lengua amerindia de Bolivia), por ejemplo.
Está claro que nadie puede ver de antemano el futuro, pero el pasado sí.

Antes y Después son los adverbios que utilizamos para describir al pasado y al futuro respectivamente:
Antes tiene relación con la preposición ante que significa delante (proveniente de la fusión de preposiciones de+en+ante), al igual que previo tiene relación con el prefijo pre-, que también significa delante (presidente es "el que se sienta delante").
Después tiene relación con la preposición pos (cuya locución adverbial "en pos" significa detrás), el adjetivo posterior , el prefijo post- y la conjunción pues. Mismamente en castellano sabemos que posterior implica tanto algo futuro como algo que está detrás ("la parte posterior").

Si pensamos en inglés, el caso es el mismo: Before es literalmente "estar delante" (fore tiene relación etimológica con el pre- latino, así como con forth, forward, "hacia adelante", y first, <*fore-ste-, "el de más delante"="el de más antes", subyace una filosofía LIFO aquí, idéntico a primero, primus, <*pre-mo-, con -mo- el superlativo equivalente al -ste- germánico, visto en la palabra inglesa former, del antiguo *fore-ma- = primus), a la vez que es "antes", y Back, que se usa para la parte trasera, posterior de algo o la espalda como sustantivo, es el adverbio que señala una ocasión futura.

En euskera también se usa "atzera" (detrás), para expresar lo mismo que en inglés:

See you back = Atzera ikusiko dugu ("nos veremos atrás=en el futuro")

lunes, febrero 05, 2007

Toponimia natural de Madrid

No tengo nada claro cómo denominar este concepto que, a falta de un nombre mejor, he dado en llamar "toponimia natural".

Me refiero a aquellos topónimos que no son urbanos, que no aparecieron a causa de la organización urbana, por una decisión administrativa, gracias una plaza o una calle recién creadas, sino que preexistían a la ciudad; que servían para identificar a ese paraje en concreto antes de que llegara la primera carretera o el primer edificio de cinco plantas.

Pongamos ejemplos: no es un topónimo natural el de "Argüelles", puesto que es el nombre de la calle denominada así en honor al abogado y político Agustín Argüelles. La "Plaza de España" no tenía ese nombre, obviamente, antes de urbanizarse la plaza, ni la "Gran Vía" cuando en esa zona no había más que calles pequeñas (hasta comienzos del siglo XX, en realidad).

Sí es un topónimo natural, sin embargo, "Atocha", puesto que antes de que se construyeran las primeras casas en esa zona, existió el "Olivar de Atocha". También son topónimos naturales, a mi juicio, los que corresponden a antiguos pueblos, puesto que sus nombres son en algún caso milenarios, y pueden provenir de la época en la que dicho pueblo era sólo un puñado de casas: "Fuencarral", "Hortaleza", serían así topónimos naturales... si hablamos de los distritos, claro, no de las calles del centro de Madrid nombradas así en honor a dichos pueblos.

Así, fijándome sólo en las estaciones del Metro de Madrid, se me ocurren los siguientes topónimos naturales, que someto a vuestra consideración:
  • Atocha
  • Cuatro Caminos
  • Lavapiés
  • Canillas
  • Canillejas
  • Ventas
  • Aluche
  • Moncloa
  • Pitis
  • Lacoma
  • Peñagrande
  • Vicálvaro
  • Arganda del Rey
  • Fuencarral
  • Barajas
¿Comentarios? ¿Pensáis que alguno de éstos no son realmente "topónimos naturales"? ¿Conocéis más en Madrid?

P.d. Dedico esta entrada a un interesantísimo blog: De Madrid al cielo, en concreto por Nombres madrileños. ¡Salud!

jueves, enero 04, 2007

Continuum

Si alguna vez os preguntastéis qué es un continuum dialectal, lo voy a explicar con un ejemplo cercano.

La imagen refleja algún momento anterior a la formación de los estados español y francés, y a que, a base de fuerza centralizadora lingüísticamente, el castellano y el francés se impusieran como lenguas principales a uno y otro lado de los Pirineos.
Como podéis observar para empezar, en esta franja horizontal de tierra el francés ni siquiera tiene lugar, pues no es nativo a ninguna de estas zonas.

Pues bien, un continuum lingüístico es una zona geográfica en la cual las lenguas o dialectos son inteligibles con su vecino más próximo par a par, pero las lenguas o dialectos de los extremos tienen un nivel de inteligibilidad mucho menor, y en muchos casos nulo.

Así, como el mapa muestra, podemos viajar de Vigo a La Costa Azul recorriendo toda una serie de lenguas románicas interrelacionadas estrechamente par a par.

Me explico.
Existen entre esos grupos lingüísticos ahí mostrados unas zonas de contacto en las que se dan dialectos transicionales, representados en el mapa por las zonas dentadas, que comparten rasgos de ambas vertientes, evoluciones fonéticas comunes.

Tenemos que entre el galaico-portugués y el astur-leonés existe por el Norte el (mal) denominado gallego-asturiano (de Asturias), que no es sino un dialecto occidental del asturianu que debe sonar ya a gallego, y por el Sur el mirandés de Portugal, que deriva del leonés medieval, ahora influenciado por el portugués.
Entre el aragonés y el catalán tenemos el ribagorzano (y el ribagorzano transicional) que siendo aragonés ya presenta numerosas afinidades con el catalán.
Y el propio alto-aragonés, como ya dije, comparte más de lo que pensaba con el bearnés, el aranés y con ciertas evoluciones fonéticas del euskera, así como léxico y modismos.

Podemos ver también que el castellano es nativo a Cantabria, con cuya variante astur-leonesa comparte bastantes rasgos (por ejemplo, la aspiración de la f-, que ya se da en los dialectos orientales de Asturies, p.ej. en Llanes escriben "jágalo el jiyo" por "hágalo el hijo" o en asturianu estándar "fágalo el fiyo"), a Burgos, al País Vasco (pues no se habló en época histórica, post-romana, euskera en el Oeste de Bizkaia, Encartaciones, Oeste de Álava, véase que Llodio es una evolución padremoñal del nombre propio Claudio, en euskera Laudio, ni en el Sur de Álava y Navarra) y a la Rioja, siendo entonces la lengua castellana tan "castellana" como cántabra, vasca o riojana.

Nótese también el efecto especular del (substrato) euskera en las lenguas romances de la zona:
El castellano comparte características con el gascón, y el aragonés se parece al asturianu (baste mencionar "fierro", hierro, y "ye", es, en ambas).
Sin embargo, el gallego y el catalán difieren bastante.
¿Por qué es esto?
Esto es debido a múltiples factores como son el relativo aislamiento y lejanía de la costa noroccidental de la península frente a la cercanía al núcleo imperial romano de Cataluña y el Sur de Francia, lo que permitió una mayor latinización, que deriva no sólo en el mantenimiento de ciertos arcaismos panrománicos, sino en la evolución fonética más radical, frente al conservadurismo galaico-portugués que mantiene más arcaismos al haber adoptado más tardíamente una lengua latina estandarizada y no haber sido esta hecha "propia" por parte de la población (estos casos son típicos, también se dice por ejemplo que en Inverness, Escocia, se puede oír el mejor inglés, debido a que éste llegó en época reciente allí).

Por otro lado, y ya hablando de los substratos (lengua hablada previamente en la zona) de cada una de estas lenguas romances, el gallego posee un substrato céltico de la rama q- muy fuerte, frente al casi exclusivo substrato íbero del catalán (apenas habitaron celtas o vascones en Cataluña).
Y es que antes de la llegada del latín la península era practicamente toda ella céltica (de la rama q-, como el gaélico, y a diferencia de la rama p- gala y britana), a excepción de la tira íbera desde los Pirineos orientales hasta Andalucia (occidental, incluso) y el núcleo vascón-aquitano de Navarra.
Es por ello que tanto el astur-leonés como el castellano como navarro-aragonés comparten también un substrato céltico, junto con uno de caracter euskérico no bien determinado, pero especialmente notable en el castellano, los dialectos orientales astur-leoneses, el navarro-aragonés, y como no, el gascón.
Los cántabros no se sabe a ciencia cierta si eran celtas, pues en un texto romano se dice que son lo mismo que los aquitanos, y de hecho luchan con ellos en alianza contra los romanos en Aquitania, pero claro, por el medio quedan también las tribus supuestamente célticas de la Comunidad Autonóma de Euskadi. En otro texto se dice que eran como los astures, y que no existía diferencia entre todos los pueblos de la cornisa cantábrica, deduciendo que todos serían celtas.
De todas maneras, el habla del valle de Pas (en Cantabria) aun siendo aún astur-leonés es bastante distinto a las de su entorno y se dice que esto es así porque fue repoblado por moriscos cristianizados del sur de León.
Sí puede hablarse también de un cierto substrato íbero en el navarro-aragonés, y de un substrato celta p- (galo) en el occitano, aunque seguramente ya muy oculto tras una alta latinización en los dos casos (el valle del Ebro fue también prontamente asentado por los romanos).

Como ya sabemos, el castellano acaba confluyendo con el astur-leonés (hay que decir que éste llegó a hablarse en Palencia y parte de Burgos) y el navarro-aragonés, no sin modificar ampliamente ésta incorporando peculiaridades propias de estas variedades romances, provocando también que estas lenguas acaben asumiendo tantas características del castellano que no sean consideradas sino dialectos de éste.
Hoy en día estas lenguas se caracterizan por preservar un importante número de "vulgarismos" y léxico popular, que se perdió en el castellano (siempre influenciado por su variedad literaria), al haber sido las zonas rurales sus últimos reductos, y esto lo comparten con el euskera:
"muga" es frontera en aragonés y euskera, "polida" y "polita" significan bonita en esas lenguas, "vecero" y "bezero" significan cliente en asturianu y euskera, "avientu" y "abendu" son diciembre en estas lenguas.

En cambio, el gallego y el catalán resisten más a la influencia castellana por su posición geográfica (el colchón que les proporciona el astur-leonés y el navarro-aragonés respectivamente) e incluso exceden sus propias comunidades autónomas, penetrando en Asturias y Aragón respectivamente.
El euskera, al no presentar inteligibilidad con ninguna lengua romance, acaba cediendo parte de su territorio que adopta el castellano directamente.

Hablando, ya para terminar, de la zona oriental, precisar que Francia en la Edad Media se dividía tradicionalmente en dos zonas lingüísticas (que no corresponden a la realidad completa, por supuesto, y que es una clasificación muy pobre) la de la Lengua de Oil, en el Norte, y la de la Lengua de Oc, en el Sur.
De esta última proviene el nombre de la región de Languedoc (langue d'oc).
Oil y Oc eran las formas usadas en ambas variedades románicas para decir "sí", de donde viene el oui francés (oil > *oiu > oui, la -l- a -u- es normal, como en mauvais < *malvais, "mal") y el gascón ò (< oc).
De oc viene también el nombre inventado de "occitano".

Dentro del gascón, el bearnés y el aranés (ambos, "gascón pirenaico"), presentan un caracter tan marcadamente peculiar que en ocasiones son presentados como lenguas aparte. El ariegés se funde con el occitano ya, y en el landés el habla de una comarca en concreto es llamada el "parlar néguer" por su rareza fonética.
El catalán y el occitano son practicamente parte de un continuum muy estrecho y de alta inteligibilidad, los dialectos sureños del occitano ya poseen particularidades catalanas y viceversa. Mientras que el gascón y el occitano se entienden algo peor.

Los dialectos del occitano presentados en el mapa no se sitúan precisamente ahí, pero creí que merecía la pena dar una visión aproximada de ellos. El lemosín de Limoges, y el provenzal de Marsella, situados más al Norte y Este respectivamente de lo que aparecen en el mapa.

Lemosín llamaban a su lengua los trobadores catalanes medievales, a pesar de tratarse de catalán.

Y esto es más o menos lo que puedo contar con el mapa delante.

miércoles, enero 03, 2007

El colectivo femenino

Pese al título de la entrada, no voy a hablar ni de grupos de mujeres, ni, por si nos leen argentinos, de autobuses hembra.

Voy a hablar de un fenómeno muy curioso en las lenguas romances, que yo al menos conozco en castellano: el de los "plurales colectivos en -A".

Recapitulemos. El castellano viene del latín. Hasta ahí bien. Normalmente, los nombres en castellano provienen, no del nominativo, sino del acusativo. En el acusativo, las palabras masculinas normales acababan en -UM (que en castellano dio -o, como LUPUM > lobo), y los plurales en -OS (que se mantiene, como LUPOS > lobos).

Pues resulta que el latín tenía una peculiaridad. Las palabras "neutras" (que no eran ni masculinas ni femeninas), en el plural del acusativo terminaban en -A. Por ejemplo, PRATUM, "prado", tenía como plural PRATA.

Y nos acercamos al asunto. El apellido "Prada" no significa un "prado femenino"... sino, precisamente, es una reliquia de este plural latino: significa "prados".

Y por esa misma razón, la "leña" no es la mujer del "leño", sino "un conjunto de leños". Y por esa misma razón, una "braza" es la medida que un hombre puede llevar en "brazos". Y cuando dos personas hacen "votos" se celebra una "boda" (de VOTUM y VOTA, aunque luego algún gramático despistado decidió que se escribiera con "b"). Y llamamos "fruta" a un conjunto de "frutos". Y el conjunto de críos de un animal es su "cría". Y así.

De ahí viene que muchas palabras de género femenino en realidad no tengan el más mínimo significado femenino. Y de ahí vienen otras muchas cosas, que dejaremos para otro día ;)

jueves, diciembre 28, 2006

"This is not your island, this is our island"

Uno se siente muchas veces engañado por la ortografía del inglés.
Y no sólo ya en el sentido de que los sonidos escritos no son los pronunciados, sino que este maquillaje ortográfico de letras no relacionadas con la realización oral de la palabra se utiliza en ocasiones para justificar falsas etimologías.

Ese fue el caso que ya presenté en este blog para la palabra "typhoon", que a pesar de su aparente similitud con la palabra griega, su procedencia no es tal (aunque lo irónico de aquel caso es que en realidad sí procedía de ahí).

Pues bien, otro caso similar es el de la palabra "island".

A simple vista todo parece indicar que tiene relación con nuestra "isla" (y el inglés "isle"), pero no es así.

Es bien cierto que la palara "isle" viene del latín "insula" via francés medieval "isle" (>"île"), y que lo más normal es pensar que "island" no es sino un derivado de ésta, al que se le ha añadido "-land" por analogía semántica.

Lo curioso es que no es así, island no tiene ninguna relación etimológica con isla, isle o insula, a pesar de su artificial parecido, y es que la -s- sobra, pues se pronuncia "îland" (pronunciemos aquí î como ai, pues la î representa una vocal larga que tras el Cambio Vocálico del inglés medio pasó a ser un diptongo), con una inexistente sibilante... que, por otra parte, tampoco lo es en isle, ni en su cognado francés île, aunque en este caso por evoluciones internas del francés, que en su habitual pérdida de sibilantes finales en sílaba cerrada usa del circunflejo para indicar una antigua s etimológica.

El origen, pues, de esta î (i larga) de island es el mismo que el latín "aqua" (agua), desde el término indoeuropeo *akwâ, que siguiendo las leyes de la evolución fonética germánica (Grimm) daría *ahwô, documentado en gótico como ahva (río, agua).
Esta raíz da el mismo término anglosajón "êa" (de donde Tolkien sacó la palabra élfica para mar, ëar) y el antiguo alto alemán "aha".
Al parecer la parte is- de island provendría no de ese sustantivo, sino de su forma adjetivada *ahwjô, que daría en anglosajón *êaj > êg, de donde aparecen las formas del inglés antiguo "iland" e "igland" para isla.

Y visto que la s es un añadido totalmente posterior a esa palabra, no queda sino decir que a nadie se le ocurra pronunciarla, a riesgo de estar diciendo "Iceland", que no es otra isla sino Islandia (que significa tierra de hielo, aunque en castellano se haya prestado más atención a la forma original ís, hielo, en islandés y parezca que tiene que ver con la palabra isla, que islandés se dice eyja, "del agua", del mismo adjetivo anglosajón *êaj) ... aunque en un inglés afectado carente de r en posición final bien podría confundirse island con Ireland... otra isla, casualmente.

martes, diciembre 26, 2006

Notas de Esperanto

¿Por qué el esperanto me suena siempre tanto a la Navidad? Quizás sea por lo que ambos tienen de utopismo, de buenos deseos, de búsqueda optimista de un mundo mejor... No lo sé, pero he pensado que estos días eran buenos para dar, a quienes no sepan nada de este idioma, unas pequeñas Notas de Esperanto.

El esperanto es un idioma plenamente regular. Las reglas gramaticales son extremadamente sencillas. Por ejemplo:

  1. La terminación de cada palabra marca lo que es. Por ejemplo: Todos los sustantivos terminan en -o. O dicho de otra forma, cada vez que ves una palabra que termina en -o, es un sustantivo. Así, tablo quiere decir "mesa, una mesa". Así el resto de categorías.

  2. -A: adjetivos. Orango es una naranja, pero oranga es "naranja" como adjetivo. Así, oranga tablo es "mesa naranja".

  3. El único artículo es el determinante, y es invariable: la oranga tablo es "la mesa naranja". Significa también "los".

  4. Los infinitivos terminan en -i. Por ejemplo, esti es "ser o estar". Y dentro de los verbos sigue la regularidad. La -a- marca el presente, la -i- el pasado, la -o- el futuro y la -u- el condicional. Todas las formas personales de indicativo acaban en -s. Así que: la tablo estas oranga es "la mesa es naranja". estis oranga: "era naranja". estos oranga: será naranja. estus oranga: sería naranja.

  5. Los pronombres personales más simples son: mi (yo), vi (tú/vosotros), li (él), ni (nosotros), ili (ellos). El verbo es invariable. Así, mi estas Eleder es "yo soy Eleder", li estis Fiondil "él era Fiondil".

  6. El plural es añadiendo una -j que se pronuncia como -y. La tabloj estas orangaj es "las mesas son naranjas". Y el "no" se hace con ne

  7. Los posesivos son los pronombres personales con la -a de adjetivo. Así, la mia tablo estas oranga. La via tablo ne estas oranga: "mi mesa es naranja, tu mesa no es naranja".

Y muchas de las palabras son fácilmente reconocibles si se saben un par de idiomas latinos, o también inglés. ¿Descubrís el significado de las siguientes frases? Pues ¡ya habéis aprendido algo de esperano! Consideradlo el regalo de Olentzero de FilóBlogos :D

La kato kantas sur la tablo.

Li estis mia granda amiko.

La alta domo ni estos nia.

domingo, diciembre 17, 2006

Gasconismos ibéricos

Ultimamente estoy de un romanista que no me reconozco.
La lengua gascona (ya hablé algo sobre ella en este blog, y me temo que hablaré bastante más) es una peculiaridad románica muy ignorada y sin embargo, a mí me parece muy bella.
Y sigo diciendo que afirmar que el gascón es occitano es como decir que el aragonés es catalán.

Hoy simplemente vengo a contar unos breves apuntes que he observado recientemente... y es que esta lengua comparte más características con las lenguas ibéricas que con el francés (pues tan al norte e influenciado por lenguas germánicas se desarrolló éste...).

Me hizo mucha gracia descubrir que en un pequeño manual en francés que tengo de gascón califican de "gasconísima" la siguiente estructura que sin duda será familiar a los hablantes de castellano:

- Usar el adjetivo modificante del sustantivo precedido de "de" y del sintagma adjetival (artículo definido + adjetivo) en plural.

Esto es, sustituir, por ejemplo, el adjetivo "tranquilo" por "de los tranquilos", o en gascón:

Qu'ei un vilatge deus tranquilles
Es un pueblo de los tranquilos = Es un pueblo tranquilo

Como veréis se puede usar perfectamente en el habla oral castellana, y de hecho yo lo usé al principio de mi anterior post, pero a los francófonos les resulta de lo más divertido y extravagante.

Es ésta una lengua extraña sin duda, que bien merecería su largo perdurar en el tiempo, cosa no tan sencilla en el hecho.

En el fonetismo comparte algún que otro rasgo con las lenguas de la península ibérica, como pronunciar fricativas las sonoras intervocálicas al igual que en castellano (por ejemplo, en la palabra "dado", la segunda de es fricativa = "dh", "dadho"), o el propio cambio de f- inicial a h-, máx extensivo que en el propio castellano, pero equiparable al del cántabro. Así pues, donde en gascón se dice "huec" en castellano se dice fuego y en cántabro "huegu", "hèsta" que no es otra cosa que "fiesta", "hemna" es mujer, "hembra" (del latín femina, francés femme), o "hum" es humo. Además, la b y la v se confunden en un sólo sonido de igual manera de que en las lenguas ibéricas.
Comparte con las de la parte oriental otras características, como el rasgo pirenaico de los dialectos aragoneses más septentrionales y del bearnés gascón de mantener las oclusivas sordas latinas intervocálicas (que en castellano pasan a ser sonoras, pero que el euskera también mantiene como sordas) y sonorizarlas ante nasal o líquida (también compartido por el aragonés pirenaico y el euskera).
El artículo masculino definido del gascón pirenaico es eth, plural eths, que se enlaza con esa misma forma en el gascón aranés, con el castellano "el", y el catalán el, els, en contraste con las formas francesas le, les, y gasconas septentrionales (lo, los, coincidente este último con el castellano).

Y como rarezas mencionar que todas las frases afirmativas han de llevar el prefijo "que" delante del verbo (las exclamativas "be", bien, y las interrogativas "e", y).

Por otra parte, aunque ortográficamente se escriban las palabras femeninas con -a, ésta es pronunciada como nuestra -o, ¡haciendo, pues, que su femenino suene al masculino castellano!

En definitiva,
que están locos estos gascones.

miércoles, diciembre 13, 2006

Reductos del paganismo

Existe entre nosotros un reducto del paganismo. Muy poca gente lo reconoce, pero llega a nosotros constantemente, con una regularidad asombrosa. Comienza el lunes, pasa por el martes y el miércoles, se hace fortísimo el jueves y el viernes, y sólo nos deja descansar el sábado y el domingo. El resto de los días nos acompaña, retrotrayéndonos a las épocas en las que otros dioses poblaban nuestras tierras y nuestros corazones.

Me refiero, claro, a los días de la semana.

La mayor parte de los días de la semana en castellano provienen casi directamente de los antiguos días romanos. Éstos estaban dedicados cada uno a un dios, y casi todos se han mantenido hasta nuestros días, pese a los intentos eclesiales de sustituirlos por formas como "Segunda feria", "Tercera feria" y así (que sí frucificaron, sin embargo, en Portugal).

La estructura era la del nombre del dios en genitivo, y luego el nombre "dies", como en MARTIS DIES: "Día de Marte" o JOVIS DIES: "Día de Júpiter". En español de España dejó de usarse "día" (aunque en muchas partes de Hispanoamérica siguen diciendo "día lunes", "día martes"); la -I- de MARTIS y JOVIS se abrió a -e-, como es normal, y la -O- diptongó en -ue-, dando así "martes" y "jueves", de forma totalmente regular.

El viernes era el día de Venus, o VENERIS DIES: con la diptongación de la primera -E- debería haber sido, regularmente, "vienres", pero se ve que no gustó mucho, y la -R- y la -N- cambiaron su sitio para volverse un más eufónico "viernes".

El día antes del martes estaba dedicado a la luna, y así era LUNAE DIES. Esto habría dado en español "lune", pero como el resto de días terminaban en -s, pues éste tomó también la -s, convirtiéndose en "lunes".

Y el posterior al martes igual, porque estaba dedicado a Mercurio, siendo MERCURII DIES. La primera -E- diptongó (llevándose el acento que originalmente no estaba ahí, por cierto), la -U- se abrió en -o-, y la doble -II se convirtió en -e. Esto hubiera dado "miércore"; por analogía, tomó la -s también; y dado que las dos -r- tan juntas parecieron ser un problema, de "miércores" por disimilación se pasó a "miércoles", más fácil de decir.

(Con lo que en padremoñal los días de la entresemana serían "lune", "martes", "miércore", "jueves" y "vienres"!, por cierto)

En los otros dos días sí se generalizó el nombre cristiano: "sábado" (por la fiesta judía del sabbath) y "domingo", de DOMINICUS, "(día) del Señor". Los días paganos eran, el del domingo SOLIS (del sol) y el sábado SATURNIS (de Saturno). Si se hubieran mantenido, ¡¡llamaríamos al sábado "sadornes" y al domingo "sueles"!!

Pero con lo que tenemos nos basta para mantener este hilo que nos une con las creencias que tuvieron los padres de nuestros padres, y que hacen que, aun reducidos a la guarda de los días de entre semana, los dioses paganos aún vivan entre nosotros.

martes, diciembre 05, 2006

Repostería: Números

Una de repostear de las largas... que voy a estar fuera hasta la semana que viene.
Posteado originalmente en: Diario de un Ideolingüista
Fecha: 30/08/2005


Quisiera hoy dedicar la entrada del diario a los números en diversas lenguas.

Muchas veces se piensa que los números forman parte de esas palabras de las lenguas que permanecen en ellas durante toda su evolución diacrónica y que rara vez son prestadas o tomadas de otras lenguas. La verdad es que esto desde luego no es así, ni los números y su estructura son inmutables ni es tan raro que sean prestados.

Por ejemplo, estamos acostumbrados al sistema de numeración decimal (y si eres informático al binario, octal y hexadecimal), o la duodecimal en la cuenta horaria, pero hace un tiempo en Europa al parecer fue común el sistema vigesimal, y también hay en el mundo otros sistemas usados (al menos antiguamente) como el basado en el 5 o en el 7, cosa que se puede saber precisamente analizando la etimología de los números, y viendo si los números a partir de uno se basan en compuestos de los anteriores (como 5+2, o 10-1), o son prestados de otras lenguas (al adoptar el sistema decimal, por ejemplo, suele pasar que se abandonen las anteriores formas compuestas de los números).

El sistema vigesimal aún hoy en día es observable claramente en la numeración del euskera, y residualmente en el francés (con sus formas de 80 como quatre-vingts, 4x20, y 90 quatre-vingt-dix, 4x20+10, así como 70 soixante-dix, 60+10).

En euskera el sistema es totalmente regular y completo: 10 hamar, 20 hogei, 30 hogeitamar (hogei eta hamar, 20+10), 40 berrogei (berr-+hogei, 2x20), 50 berrogeitamar (2x20+10), 60 hirurogei (hiru(r)+hogei, 3x20), 70 hirurogeitamar (3x20+10), 80 laurogei (lau(r)+hogei, 4x20), 90 laurogeitamar (4x20+10).

En danés al parecer también permanece una forma de vigesimal: tyve (20), tres < tresindstyve (60) y firs < firsindstyve (80), pero su numeración es mucho más rara e irregular.

Buscando más pistas sobre esta numeración vigesimal he encontrado que también el albanés (një 1, dy 2, njëzet 20 : 1x20, dyzet: 40: 2x20) y el georgiano (ori 2, ati 10, otsi 20, ots-d-ati 30, or-m-otsi 40), a nivel de Europa, lo usan, mientras que incluso el Ainu (hotnep 20, tu hotnep 2x20: 40), en Japón, lo usa también, así como las lenguas eskimales (dialectos Inuit y Yupik) regularmente 20, 20+10, 2x20, 2x20+10, etc. (además de contar 6: 5+1: VI, 7: 5+2: VII, 8: 5+3: VIII y 9: 10-1: IX).

Según varios linguistas el origen de la numeración vigesimal en Europa puede estar en las lenguas de la supuesta familia pre-indoeuropea vascónica que se hablaba en Europa continental.

Lo curioso es que puede que el propio sistema vigesimal en el euskera sea prestado del céltico. Esto es, fueron los vascónicos los que introdujeron el sistema entre los celtas (cuyo origen indoeuropeo debería otorgarles inicialmente un sistema decimal) o fueron los celtas los que forzaron al euskera a numerar así?.

En galés medieval y galo había sistemas de numeración basados en el 20 totalmente paralelos al del euskera:

20 ugein / ugant, 30 deg ar hu / decan ugant, 40 deugein / duogant, 60 trugein / triugant, 80 petorugant.

Además, casualmente “ugein” suena muy parecido a “hogei”, jaja. Pero recordemos que ugein y ugant son formas indoeuropeas emparentadas con la latina viginte < *wigenti- < *wikemti- < *dwidekomti-. Así, pues, si las formas celtas y la vasca suenan parecidas, y estas tienen origen indoeuropeo, tendrá hogei origen indeuropeo?

Siguiendo con la forma reconstruida de 20 para indoeuropeo se me sugiere otro tema relacionado: la raíz IDE kmt- (grado cero) que según apunta todo debió significa 10 en la época más arcaica del indoeuropeo común, aunque posteriormente (con la necesidad de contar números más altos) pasó a ocupar la posición de 100, convirtiendo a 10 en la décima parte de esta (de-kemt-). Sin embargo, que significara 10 es visible en el hecho de que la raíz en grado -o- está presente en todas las terminaciones de decenas: 20 dwi-de-komti-, 30 tri-komti-, 40 kwetwor-komti-, 50 penkwe-komti-, 60 seks-komti-, 70 septem-komti-, 80 okto-komti-, 90 newn-komti-, y finalmente en 100 en grado -e- (apofonía indoeuropea –e-/-o-) 100 kemt-.

Pasemos ahora a comentar los numeros de otra familia, europea también, y relacionada con la indoeuropea: la urálica.

Tomemos como sus exponentes el húngaro y el finés (sus mayores lenguas en lo que se refiere a hablantes, 10 mill. y 5 respectivamente, historia, literatura, naciones y también practicamente las dos más alejadas entre sí, en realidad no, porque las más alejadas son las samoyédicas).

Húngaro:

1 egy , 2 kettö’ (két), 3 három , 4 négy , 5 öt , 6 hat , 7 hét , 8 nyolc , 9 kilenc , 10 tíz

Finés:

1 yksi , 2 kaksi , 3 kolme , 4 neljä , 5 viisi , 6 kuusi , 7 seitsemän , 8 kahdeksan , 9 yhdeksän , 10 kymmenen

Hacer notar aquí que la ö’ del húngaro es una ö larga, que se marca con dos ‘’ encima, y todas las vocales largas húngaras llevan la tilde ´, gy es una d palatal, a es una vocal entre la a y la o (en inglés what, god, hot, etc.), ny es una n palatal (ñ), c es la africada ts.

A simple vista pude ver que los 4 primeros números provienen del proto-urálico:

Yksi < *ykte- > *ekt- > egy

Kaksi < *kakte- > *kekte- > kettö’, két

Kolme < *kol@m- > *hol@m- > három

Neljä < *nedjä- > *nédj- > négy

Se sabe que la k- urálica inicial en húngaro da regularmente h- (como fin. koti, casa, hún. ház, fin. kala, pez, húng. hal), así que el número 2 resulta conflictivo porque mantiene la k- inicial, puede que por la estructura de sílaba cerrada. Las lenguas úgricas khanty y mansi documentan las formas intermedias con kh-, y también tienen k- en 2.

-l- intervocálica de *kol@m se convierte en -r-, fenómeno muy típico en todas las lenguas del mundo, puesto que suenan practicamente igual en esa posición (véase por ejemplo que los japoneses no distinguen esos dos sonidos, y palabras del euskera como Álava > Araba, Ayala > Aiara). La @ de esa reconstrucción es una vocal indeterminada que se perdió, puede que una schwa.

Lo que se puede apreciar es que el finés es claramente muy conservador con respecto al proto-urálico (mientras que la mayoría del resto de lenguas urálicas tienen evoluciones bastante grandes a nivel fonético).

Con una observación más imaginativa se ve que los números del 5, 6 y 7 también pueden estar relacionados:

Viisi < *witte- > *wet- > öt (la forma intermedia *wet > vet está documentada en khanty, lengua úgrica)

Kuusi < *kutte- > *kot- > hat

Seitsemän < *seitte- > *heit- > hét

Este último es pura especulación, no sé si está documentado el cambio s- > h-, pero posiblemente no sea correcto, y no he visto reconstrucciones que se atrevan con un 7 proto-urálico, ya que hay bastante diversidad en este número (por ejemplo, en khanty es tapet, y en mansi sat, lo cual hace dificil reconstruir incluso el proto-úgrico, pero en mansi se ve relación con *seitte-, no?).

De todas formas el número siete es practicamente idéntico el indoeuropeo septm!! Así que puede tratarse de un préstamo temprano. Comparar: 7 ide. septm, georg. shvidi, eusk. zazpi, acadio sebe, árabe sab'ah, hebreo sheba', ethiop. seb'atu, egipcio ant. 'safxaw, guanche satti, tuareg sah, dravídico noreste satte:, etrusc. semph, proto-kam-sui (familia tai) set, y algunas lenguas austroasiáticas también tienen sat, sa:t, satta, sa:ta, sát (birhor, korwa, bhumij, juang, car).

Los números 8 y 9 en finés son claramente 10-2 y 10-1 respectivamente, y en úgrico hay variedad también. Todo ello parece indicar que la numeración urálica común llegaba sólo hasta el 6 o el 7.

El número 10 es otro tema, puesto que las lenguas urálicas se agrupan en torno a varias formas, pero sin compartir necesariamente términos similares en lenguas más cercanas de su subfamilia. En el caso del húngaro tíz suena muy indoeuropeo dekemt- (> teg@m- > protogerm. *tehun, armenio clásico tasn, prestada al húngaro desde *teĝe-) , mientras que el finés kymmenen provee una raíz fínica tal que *kymt- (por la gradacioón consonántica finesa que convierte -nt- y -mt-, y otros grupos, en -nn- y -mm- al añadirle sufijos al sustantivo), cuya relación con el *komti- ide. anteriormente comentado es innegable (todas las lenguas de la rama fínica poseen este origen para 10, y también de la familia volgaica la lengua mordvin con “kemen”, y tal vez la lengua samoyédica selkup con “köt”).

En la familia úgrica sólo el húngaro parece poseer este préstamo (posterior al de *komti- desde luego) indoeuropeo, porque khanty tiene yang (totalmente aislada a simple vista) y mansi lov (esta relacionada con otras urálicas, ahora lo comento). En la subfamilia pérmica parece que acompañan al húngaro y poseen “das” para 10, con origen similar (armenio tas).

La tercera opción para 10 existente en las lenguas urálicas debe de ser algo como *logwi- compartida por todas las lenguas Saami (las cuales por cierto son las que poseen mayor vocabulario ajeno a la familia urálica, cuya explicación es que sus hablantes son étnicamente distintos a éstos, y que adoptaron la lengua urálica, pero poseen un substrato ártico importante, como los samoyedos): logi, love, etc. y la lengua volgaica mari, lu (y la úgrica mansi: lov).

Las lenguas samoyédicas (excepto selkup) tienen para 10 una palabra que empieza por bi- y similares.

En lo que respecta a números superiores al 10, hay algunos hechos dignos de ser considerados:

En finés no hay novedades en las decenas (todas terminan en -kymmentä) (aunque del 11 al 19 son un poco especiales, ya que se le añade una terminación distinta que significa precisamente "añadir", taisto, porque la terminación de 10 ya se usa en las decenas).

En húngaro del 11 al 19 son muy regulares (tizen+número), pero lo especial radica en que el número 20 y 30 tienen nombres específicas: húsz y harminc respectivamente, que puede que tengan que ver con két (<*kakte-) y harom (<*kol@m). Y las decenas de la 40 a la 90 son regulares con una terminación en -ven (de origen incierto ¿?).

Tanto en finés como en húngaro el número 100 parece ser prestado de una lengua indoeuropea satem (lenguas que evolucionaron *kemt- hacia sat@m, palabra del persa avéstico, entre las que se incluyen las indoiranias, las balto-eslávicas, cuyo contacto con las urálicas es muy probable, y el armenio): finés sata 100 y húngaro száz 100 (comparar con ruso "sto"). Entonces, los urálicos no tenían necesidad de contar hasta números tan altos como 100 en la época remota (como sucedía con los indoeuropeos más arcaicos).

Apasionante, verdad?

Volviendo al euskera, un rápido apunte en lo que se refiere a los números inferiores a 10: 2 bi y 6 sei es muy probable que tengan un origen indoeuropeo, 2 dwi- (prefijo latino bi-, de la forma adverbial *dwis > bis, "dos veces", lat. bis bina "dos por dos", eusk. binaka "de dos en dos"), 6 seks (castellano seis). No obstante, existe otra forma para 2 en euskera que se aleja de la similitud indoeuropea: biga, con lo que puede tener un origen autóctono.

El número 9, en cambio, tiene un análisis igual que el finés (y que el eskimal, y los números latinos IX): 10-1 bederatzi, que dicen viene de bade-eratsi (quitar uno), siendo 1 bat, *bade- en vascónico antiguo.

Y se aisló por ahí también para el número 1 la forma *eka, deducible de hamaika 11, hamar-eka, 10+1. En la familia de lenguas índicas es común esa raíz para el número 1, mientras que no tiene un origen indoeuropeo (puesto que éste era *oinos o *sem- > proto-helénico *hem-, lat. singular, simil, inglés some), en sánscrito éka, pali eka, sinhalés eka, maldivo eke, y en general todas las lenguas índicas tienen hoy en día una forma como ek- o ak- para 1. Podría tener su origen en las lenguas dravídicas, pero tampoco parece ser así, ya que éste es *oru, por lo visto. Un misterio, por qué aparecen números sin origen claro de la nada en familias de lenguas bien conocidas, eh?

Ya para terminar, y aprovechando que actualmente estoy leyéndome el libro sobre la lengua de Koguryo, pongo aquí el material en bruto sobre la numeración de esta lengua que no deja lugar a dudas de su parentesco con la numeración japonesa originario (por cierto, que el japonés tomó prestado en la Edad Media todos los números del chino, y hoy en día tiene números japoneses y sinoides usados en distintos contextos, para que luego digan que los números no se prestan).

Koguryo mir 3 : Japonés mi-, mit- (SJ san)

Koguryo ütsi 5 : Japonés itsu- (SJ go)

Koguryo nan 7 : Japonés nana-, nano- (SJ shichi)

Koguryo t@k 10 : Japonés to-, tô- (SJ jû)

SJ: Sino-japonés

Agradecimientos a http://zompist.com/numbers.shtml

sábado, diciembre 02, 2006

Tripodología

El gran Umberto Eco nos hizo descubrir toda una rama de la Ciencia a la que casi nadie había prestado atención, con su Facultad de Trivialidad Comparada. En ella nos presentó el departamento de Eolofonía, consistente en poner voces al viento; la Avunculogratulación mecánica, que consiste en crear máquinas para saludar a la tía, y la mítica Tripodología Felina, o arte de buscar tres pies al gato.

Y es que crear neologismos cultos es un pasatiempo realmente excitante. Stanislaw Lem, en Ciberiada, nos había hablado de la ciencia de la Neántica, que se ocupa de las cosas que no existen. Circula por ahí un precioso listado de fobias donde nos presenta bellezas como la "aeronausifobia" (miedo a los resfriados), "alodoxafobia" (miedo a las opiniones), "bogifobia" (miedo a los duendes), "geniofobia" (miedo a las barbillas o mentones), y la mítica "fobofobia", de significado obvio (premio para quien, sin mirar a ningún sitio, adivine el significado de triscaidecafobia).

Y me queda por poner una referencia que no consigo encontrar; cuando compre de nuevo "La aventura de las lenguas en Occidente", prometo que la repondré. Mientras tanto, seguiremos hablando un poco de griego ;)

lunes, noviembre 27, 2006

Hebraice

No hay demasiadas palabras de origen semítico en las lenguas occidentales si excluímos los préstamos arábigos del castellano.
Aquí presento dos ejemplos poco comunes:

Sidra
Esta popular bebida hecha de manzana fermentada nos ha llegado desde el latín sicera (que da también en inglés cider, y en francés cidre), del griego sikera y en última instancia del hebreo shêkâr o el acadio shikaru "bebida embriagadora" (lo mismo significaba en latín y griego).

Macabro
El adjetivo que hoy en día tiene aún relación con la Muerte, proviene desde el concepto francés de la "dance macabre", una danza en la que la Muerte personificada hacía "bailar" a gente de todas clases y estamentos hasta un mismo fin.
El hecho de que en las lenguas semíticas la palabra mqbr (de la raíz qbr, sepultar, enterrar) signifique "tumba" hace a uno pensar si el término no acabó por llegar al francés desde la lengua fenicia de las colonias del sureste de Francia.

viernes, noviembre 24, 2006

Anglicanismos

FilóBlogos también está al tanto de las corrientes de moda, sí, señores. Y una de esas corrientes ha llevado hasta mí este texto anónimo. Que ustedes lo disfruten como yo lo he hecho.

"Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs, y los repartos de cine castings, este país no es el mismo: ahora es mucho, muchísimo más moderno.

Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.

Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mi, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor. Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap...

Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decímos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino feelings.

Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sandwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el raffting , en lugar de acampar hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.

Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico.

El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero siempre encuentra un parking.

El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking y el representante, el manager. Los importantes son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands, los ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, y hasta nannies, cuando el hablante moderno es, además, un pijo irredento.

En la oficina, el jefe está siempre en meetings o brain storms, casi siempre con la public-relations, mientras la assistant envía mailings y organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yoghurt light y el body-fitness.

El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se jartan a bitter y a roast-beef que, aunque parezcan lo mismo, engordan mucho menos que la carne.

Ustedes, sin ir más lejos, trabajan en un magazine, no en un programa. En la tele, cuando el presentador dice varias veces la palabra O.K.y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show, bien distinto, como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno.

Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, te permiten hacer zapping.

Estas cosas enriquecen mucho.

Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, solo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra

"SIESTA."


(Nota sobre la atribución: en la mayoría de los sitios de internet se dice que fue enviado por un oyente anónimo a un programa de radio. Unos dicen que fue a Radio Nacional de España, y los más que fue a "Protagonistas" de Luis del Olmo, en Onda Cero. Unos dan como su autor a "una señora llamada Ana María", y Amando de Miguel dice que fue un tal "Joaquín Sempere". Pero quizás sea una confusión de Amando, y Joaquín Sempere sólo haya sido quien le ha enviado la referencia: la "hipótesis Ana María" parece confirmarse con nombre y apellidos aquí; se trataría de Ana María Valle. ¿Se nota que me gusta esto de las atribuciones?)

jueves, noviembre 23, 2006

Fuertes Burgos

Una palabra que ha dado lugar a muchos términos topográficos de toda Europa Occidental es "burgo".

Este vocablo, que abunda por todos sitios independientemente del país y la lengua (Burgos, Estrasburgo, Edimburgo, Hamburgo, Luxemburgo), entró en el castellano y en otras lenguas latinas desde las lenguas germánicas medievales(franconio y alto alemán), tras el período de las invasiones y en el momento en que estas belicosas élites comenzaron a asentarse construyendo "burgos", o fortificaciones elevadas, generalmente ciudades amuralladas erigidas sobre colinas.
Sus formas varían ligeramente de una lengua a otra: burgo (castellano), burg (francés, inglés y alemán), burgh (scots) y borough (inglés toponímico).

Con el tiempo acabó dando lugar el muy conocido término "burgués", por ser esta la clase social que a la larga más salió beneficiada de este peculiar entorno urbano.
En inglés también da curiosamente el nombre para el ladrón ("burglar"), otra de las clases sociales típicas de este hábitat.

Pero de la misma raíz indoeuropea (*bhergh) derivan otras palabras no menos interesantes y estrechamente unidas semánticamente a "burgo".

Estas son Berg, en alemán Montaña, y relacionado con burgo en el sentido de lugar elevado, y su compuesto derivado Iceberg ("Montaña de Hielo"), así como "barrow" en inglés, que significa "túmulo funerario", pues era costumbre antigua (célticas sobre todo) elevar pequeñas colinas de piedras y tierra sobre las tumbas.

Siglos antes de que los germánicos se "civilizaran" en Europa Occidental, los celtas ya vivían en sus poblados fortificados en lugares altos a los que llamaban "briga" (de la misma raíz), como atestigua la abundante toponimía (Segobriga, Coimbra, Brest, Briançon, Bregenz...).

Más controvertidamente, pero clave en su significado, proviene la palabra romance "fuerte" (<*brghto) en su sentido de "fortaleza".

miércoles, noviembre 22, 2006

Mio Íñigo

El nombre Íñigo es bastante conocido (por cierto, el otro día vi al famoso Íñigo de la tele, y es una pena cómo ha envejecido el hombre... pero ejem, no nos vayamos del tema). La cosa es que poca gente conoce sus orígenes.

El nombre está directamente relacionado con el nombre vasco ENEKO. Esto se ve en que el nombre de los reyes navarros "Íñigo" es, precisamente, ENNECO en varias fuentes medievales. De ENNECO a Íñigo no hay más que seguir las reglas del castellano, y de ENNECO a Eneko lo mismo con las del euskera.

Bien, son el mismo nombre. ¿Y qué significa? Pues, al parecer, se puede descomponer en -KO, que sería un diminutivo (parecido al -to que encontramos en "neskato" ("chiquilla"), y ENE, que significa aún actualmente en varios dialectos... el pronombre posesivo de primera persona, "mi, mío".

Y empiezan las dudas. ¿Cómo que "mi, mío" puede ser un nombre de persona? ¿A quién se le ha ocurrido? ¡Ya están estos filólogos inventando etimologías!

Entonces es cuando el filólogo sonríe aviesamente, retira una tela y descubre ante todos el nombre del... "MIO CID". ¡Sí! Los posesivos de primera personas se usaban como apodos en la Edad Media (y después) en Castilla. Tenemos otros ejemplos: "el mio Jason", "mi Salicio", "la mi Isabel"...

Y no es el único caso donde un posesivo se cruza con el euskera, en el entrañable mundo de la paleoantroponimia castellana... pero otro día pasaremos por la preciosa Guadalajara para comprobarlo.

martes, noviembre 21, 2006

Repostería: Gótico de Crimea

No es que ande falto de ideas ni mucho menos, pero sí de tiempo para elaborarlas y darle una vuelta más de rosca a las cosas.
Así que visto eso y en respuesta a un referrer (alguien que llegó a este blog buscando en google "gótico de crimea"), reposteo.

Posteado originalmente en: TCMS
Fecha: 22/01/2006


Gótico de Crimea
Si alguna vez oistéis hablar de la famosa historia sobre un viajero que afirmó que la lengua de los godos se perpetuó hasta el siglo XVII, y que a Tolkien le fascinaba que así hubieran podido permanecer hasta el siglo XX, he aquí la historia:

En 1562 un noble de la región de Flandes (Bélgica) llamado Oghier Ghislain de Busbecq, que ejercía las funciones de embajador del Sacro Imperio Romano Germánico frente al Imperio Turco Otomano, envió una carta a un viejo amigo de la escuela en Europa.
En ella le informaba de su encuentro con dos hombres de Crimea (península en el norte del Mar Negro, hoy en día perteneciente a Ucrania), lugar en el cual, como él habia oído frecuentemente, habitaban gentes que exhibian características germánicas en su apariencia, costumbre y lengua.
Movido por la curiosidad Busbecq se pasó mucho tiempo conversando con estos dos hombres intentando obtener información sobre su etnia. En el informe incluyó varias frases cortas en su lengua con su traducción latina, palabras, números y el comienzo de una canción (sin traducción).

Pero hay tres problemas principalmente a tener en cuenta a la hora de evaluar el reducido corpus lingüístico de esa lengua germánica:
1) De los dos hombres de Crimea, uno de ellos era nativo de allí, pero dijo que había pasado tanto tiempo entre griegos que prácticamente había olvidado su lengua materna, y el otro era un griego que aparentemente había aprendido la lengua de Crimea.
2) Busbecq no era lingüista ni por asomo y en su notación de la información de la que le dispusieron utilizó una ortografía ad hoc un tanto extravagante, mezcla de las tradiciones literarias de la lengua flamenca y alemana.
3) Esta información no ha llegado hasta nosotros directamente desde Busbecq, sino a través de una copia pirata francesa de esa carta, posiblemente copiada de otro manuscrito.

A pesar de todo ello la mayoría de los lingüistas coinciden en que el corpus refleja una lengua germánica de la rama Oriental (cuyo único miembro que ha llegado hasta nosotros es el visigótico del obispo Wulfila, y algunos textos ostrogóticos... las otras dos lenguas consideradas de esta rama son el vándalo y el burgundio, pueblos ambos que fueron exterminados sin dejar tradición escrita en su lengua), posiblemente un dialecto del ostrogótico tardío.

Sin embargo, este pueblo no dejó más huellas y seguramente fueran asimilados a las poblaciones que invadieron esa zona posteriormente (túrquicos como los tátaros).

Dejaron otras huellas no lingüísticas en períodos anteriores, como vasallos de diversos reinos, imperios y khanatos, incluyendo un arzobispado ortodoxo del Imperio Bizantino en Gothia (nombre de la administración bizantina de Crimea), ya que se dice que la mayoría de estos godos hablaban griego.

La carta de Busbecq aquí.


La verdad es que en lo que a fuentes lingüísticas se refiere no sé si es peor el caso de Busbecq o el de aquel viejo desdentado con problemas de dicción y sordo (llamado Tuone Udaina, o Antonio Udina en italiano), de quien un lingüista italiano sacó en 1897 información sobre la hoy extincta lengua dálmata (lengua romance de Croacia), ya que éste la había oído hablar a escondidas a sus padres cuando era pequeño. Un año después el último 'conocedor' de esta lengua murió por una mina antipersona.

lunes, noviembre 20, 2006

Autopublicidad: "keywordese"

Estoy sin internet en casa, y por eso estoy teniéndolo muy mal para escribir aquí...

Así que voy a hacer de la necesidad virtud, y "reposteando" un poquito, me hago algo de "autopublicidad", y presento aquí una entrada en un blog en el que colaboro en el trabajo.

Se trata del "keywordese", el idioma con el cual estamos aprendiendo a comunicarnos en internet con los buscadores.

Disfrutadlo: ¿Todos hablar 'keywordese'?

Nueva palabra descubrir mundo buscadores. Nombre "keywordese", dar mucho hablar adelante.

...pero mejor continuemos hablando en español, y no en este nuevo idioma que está surgiendo gracias a los buscadores tradicionales: el "keywordese" (de "keyword", "palabra clave").

¿Quién no ha usado alguna vez el "keywordese"? ¿Quién, por ejemplo, no ha ido a Google y ha hecho una consulta del estilo de "ver película señor anillos madrid"? Los buscadores tradicionales nos han acostumbrado a utilizar en nuestras búsquedas sólo las palabras que suponemos que van a ser más relevantes, y que no van a generar ruido.

[...]

jueves, noviembre 16, 2006

Ver para saber

Otra de esas delicias del cambio semántico motivado por la forma de pensar del Ser Humano es el caso que vengo a presentar aquí.

Las lenguas germánicas constituyen un grupo bastante especial dentro de las lenguas indoeuropeas, y no precisamente por su arraigo al modelo originario, sino justamente por los cambios radicales que presenta su fonetismo, su morfología, su sintaxis y su léxico (todas estas características puestas juntas incitan a más de un lingüista reputado a afirmar que esto es a causa de la adquisición de la lengua indoeuropea por un pueblo completamente ajeno a ella, pero esto no viene a cuento ahora).

El ejemplo particular del que trato en este post es una variación muy curiosa y sin embargo aceptablemente lógica en una de las raíces indoeuropeas en la rama germánica:

*wid- / weid- / woid- : ver
(-/-e-/-o- es la alternancia apofónica o Ablaut, regular en muchas raíces indoeuropeas)

Claramente podemos observar que nuestro propio ver proviene de ahí, a través del videre latino, así como otras palabras: visión, vista...

Pero el asunto es que en las lenguas germánicas no significa "ver", sino "saber", como se aprecia en las siguientes palabras:

Alemán wissen, saber

Inglés wise, sabio, wisdom, sabiduria, wit, conocimiento, witty, sagaz.

El cambio se produjo cuando se asumió la forma pretérita del verbo indoeuropeo para "ver" como una forma presente del verbo "saber".
Atención a la equivalencia hecha en la mente de los hablantes:

"Vi = Sé"

Y es que la forma del verbo germánico "saber" es la de un verbo ni fuerte ni débil llamado de "pretérito-presente" (clase de la cual, todo sea dicho, no es el único), pues la mayor parte de su paradigma verbal proviene de una forma derivada de la raíz anteriormente mencionada más el sufijo pretérito "-to", aunque en las formas flexivas desprovisto de su vocal y quedando reducido a "-t-". Algo, pues, como *w(e)id-t-, de donde vienen

Gótico wait, Nórdico veit, Anglosajón wát, Antiguo Alto Alemán weiz (> alemán (ich) weiss), "sé".

Esto tiene un cierto paralelismo en la forma griega οιδα ("yo observé" > "yo sé"), de la misma raíz (con la ya típica caída inicial de w-).

Esta raíz da aún muchos términos interesantes en indoeuropeo, y resaltaré estos entre otros:

Inglés witness: por azar este verbo ha retomado parcialmente el significado de "ver", ya que se usa con el sentido de "presenciar", "observar" o "ver" un evento.

Occitano guidar: "guiar", prestado de una lengua germánica (seguramente el franconio).

Del Griego idea, ídolo: ambos relacionados con eidos (de *weid-), forma, apariencia (<"cosa visible").

Del Griego Historia: de histôr, hombre sabio.

Francés guise: en castellano "guisa", pinta, apariencia, de origen germánico, *wissôn, relacionado directamente con wise en inglés en su uso como "forma, manera" (p.j. clockwise, en el sentido del reloj).


Como anécdota diré que en la famosa película (y libro, por supuesto, por Burgess) "La Naranja Mecánica", en la jerga juvenil inventada en la que hablaban los personajes estaba incluido el verbo viddy para "ver" (prestado en esa jerga desde el ruso vidiet, de igual significado y origen que nuestro "ver").

Ain't you viddy that, droog?

martes, noviembre 14, 2006

Dedos checos

Hay un idioma sin vocales.

Vaale, no, esto no es cierto. Pero sí es verdad algo. En checo... Mmm, tengo que explicar algo antes.

Todos tenemos la idea de lo que es una sílaba. Por ejemplo, "LAS" es una sílaba. Y tiene un "núcleo silábico", la "A", y dos márgenes, la "L" y la "S".

En español, sólo las vocales pueden ser núcleos silábicos. Esto significa que es necesario que haya una vocal al menos para que algo sea una sílaba. "L" o "R" o "TR" no podrían ser sílabas: "AL", "RA" o "TRA" sí pueden serlo.

Pues en otros idiomas, como el checho, hay algunas consonantes que también pueden ser núcleos silábicos. Son las "consonantes líquidas", como la "l" y la "r".

Esta característica ha hecho al checho un idioma mundialmente famoso, sobre todo desde que se descubrió que era así el único idioma en el que era posible crear frases enteras sin usar una sola vocal. Como por ejemplo, la mítica frase:

"Clava el dedo en tu garganta":

Strč prst skrz krk

¿No es una preciosidad?

En fin, lo de las "consonantes silábicas" ocurre en bastantes idiomas, incluyendo el propio inglés ("people" es una palabra con dos sílabas, y el núcleo de la segunda es la propia "l", si os fijáis), pero como se mantienen en la escritura, parece que se notan menos... Pero sigue siendo una característica admirable para nosotros los hispanohablantes. Y en cualquier caso, ¿qué otros temas se os ocurren para iniciar conversación con un checo? :D

lunes, noviembre 13, 2006

Baluarte tiene poco de arte

Esta palabra, que tan bonita es fonestésicamente, es una de esas palabras bélicas que provienen de lenguas germánicas en castellano, aunque, contrariamente a la mayoría de este ámbito, no de la lengua visigoda, sino en este caso de la neerlandesa medieval (que no es sino una forma algo evolucionada de la lengua de los francos, lengua de la cual también viene en castellano flecha, del término *flekke, volador, neerlandés medio vlieke, comparar con el verbo alemán fliegen, volar, y el inglés fly).

La palabra original es "bolwerc", literalmente "trabajo de empalizada", traduciendo "empalizada" como una obra defensiva hecha de madera (en castellano es más exactamente referido a las construidas mediante estacas, que finalmente también son de madera, pues con esa misma raíz bol, se encuentran cosas como bole, en inglés un tipo de cerámica, que originalmente provenía del nórdico bolr, "tronco de árbol"), y con el elemento werc claramente emparentado con el inglés work, el alemán Werk, y ya que estamos con el griego ergos (via *wergos) y el armenio gorc (todos con significado "trabajo").

La palabra llegó al castellano a través del francés balouart, pero antes pasó también al inglés directamente desde el neerlandés como "bulwark", de uso similar en el entorno anglófono, aunque, en mi opinión, bastante más fea (siempre pensé que el holandés es la lengua germánica menos agraciada).

La evolución fonética de la palabra a la lengua romance que primeramente la adoptó (el francés) fue desde luego acertada.
bolwerc > balwarc (1) > balouarc (2) > balouart (3)
(1) El reajuste del timbre vocálico estuvo sin duda influenciado por las consonantes adyacentes, y muy posiblemente ya se pronunciara muy similar a esta forma, a pesar de su grafía en el momento en que se prestó al francés y al inglés (dada la grafía bulwark).
(2) Este cambio w- > ou-, ya sí es muy romance, pues estas lenguas carecen tradicionalmente de la semivocal w- en su escritura (y en la mayoría de los casos son más bien tomadas como vocales que como consonantes). Cambios en la ortografía parecidos se aprecian en unas palabras del gótico de Crimea documentadas por un hablante románico.
(3) Sin duda el cambio que más distinción le otorga a la palabra es la asimilación progresiva de la oclusiva velar -c hacia la zona dental de la r, convirtiéndola en -t, que seguramente acabó por caer en francés, pero que el castellano mantuvo gracias a una hábil -e final necesaria para poder ser una palabra pronunciable en esta lengua.


Así, ya véis, que esta sugerente palabra contiene casualmente -arte, pero no tiene ninguna relación con el vocablo latino ars, a pesar de que en un deliberado juego de palabras así llamaron a un palacio de congresos y artes en Pamplona (enlazándolo también con el muy frecuente en la toponimía vasca sufijo -arte, con significado "entre", como en Zubiarte, "entre puentes").

domingo, noviembre 12, 2006

Saelices, Santelices y San Felices

Éstos tres son pueblos de Castilla. Saelices está en Cuenca, Santelices en Burgos, y hay varios San Felices en distintos sitios (Huesca, Palencia, Salamanca...).

Los tres nombres provienen del mismo sitio, y su diferencia nos sirve para ilustrarnos un fenómeno curioso: los distintos momentos en los que cayó la letra F.

El nombre latino del que provienen es SANCTIS FELICIS. Hay que notar que es un genitivo (la palabra "feliz" es FELIX, y su genitivo es FELICIS). Lo que significa que, más que significar "San Félix", es más bien "De San Félix" (lugar de San Félix, iglesia de San Félix...). Cuando vemos una -S en un nombre castellano siempre pensamos que es un plural, pero en este caso es un resto fosilizado del genitivo latino. Hay alguno más, que veremos otros días.

En los casos en los que se mantiene la F y no se pierde, como es el caso de Aragón o de León, la cosa está clara: SANCTIS FELICIS > Sant Felices > San Felices. Así surgen los nombres en Huesca o en Salamanca, por ejemplo.

Pero sabemos que en Castilla la F- normalmente desaparece. En algunos sitios desaparece antes, y en otros después. En algunas zonas (en este ejemplo Cuenca, que es Castilla La Nueva), la F- tarda en desaparecer; por eso, SANCTIS FELICIS se convierte en Sant Felices, luego en San Felices... pero después la N y la F acaban por asimilarse, dando como resultado *Saffelices. Y al desaparecer la F, ¿qué tenemos? Saelices (no puedo olvidarme de la Saelices del Río leonesa, también al lado del Valderaduey, y escrita también "Sahelices").

Y sin embargo, en Castilla La Vieja (sobre todo en Burgos) la F desaparece muy rápidamente. Tan rápida, que ya ha desaparecido... ¡incluso antes de que caiga la T de SANT! Y por eso, SANCTIS FELICIS da Sant Elices... y de ahí, exactamente, ¡Santelices!

En resumen, con estos tres nombres se puede ver cómo en algunos sitios la F desaparece tan pronto que la T de SANCT aún no ha desaparecido (Burgos), en otros aguanta lo suficiente como para que la F se coma a la N y luego desaparezca (Castilla la Nueva), y en otros se mantiene hasta hoy (León o Aragón). Y todo esto, simplemente de las variantes de un nombre.

Por supuesto, hay casos de nombres fuera de las regiones, porque los nombres se copian entre pueblos, pero el caso al menos siempre me ha parecido curioso :)

viernes, noviembre 10, 2006

Homero y los Hititas

En el anterior post expuse de manera tangencial un montón de cosas que tal vez trate de desarrollar mejor en posts posteriores, como es el caso de éste.

En la Iliada (que aún no me he leído, por cierto) Homero narra unos acontecimientos que supuestamente sucedieron unos 5 siglos antes entre griegos y anatólicos.
Lo relevante de este texto es que constituye la primera novela "moderna" de la Humanidad, y a la vez la primera novela de ficción, pues mezcla sucesos históricos con temas inventados por placer literario.

Lo que aquí vengo a contar es la relación filológica entre lo que cuenta la novela y los términos históricos documentados.

Los hititas eran un pueblo de habla indoeuropea en su rama anatólica (tanto geográfica como lingüísticamente, la primera separarse del núcleo indoeuropeo central y la que presenta más arcaismos) que conformaron en Asia Menor el Imperio Hitita sobre la base del anterior reino de los hatti, de habla no indoeuropea, posiblemente emparentada con las lenguas caucásicas del Sur. El nombre hitita proviene del hebreo bíblico, donde les llamaban hittim e hijos de Heth, nombres relacionados con el de los hatti (con los que al parecer se identificaron parcialmente formando un superestrato sobre las gentes y hablas previas).

De los documentos (especialmente cartas) de esta gente se sacan algunas palabras (topónimos y antropónimos) que dan una cierta base histórica a la narrativa homérica, aunque he de apuntar que los troyanos no pertenecían al mismo pueblo hitita (aunque estuvieron unidos políticamente a ellos) y hablaban una lengua desconocida no indoeuropea (por las opiniones de la época) de la cual no hay referencias directas.

Wilusa o Wilusiya: es el nombre de la ciudad mencionada en una de estas epístolas a un rey griego, en la cual se da por zanjado el incidente de la invasión aquea de la tributaria ciudad de la costa occidental de Anatolia. Se identifica generalmente con la propia Troya, bajo su forma Ilios griega, de un anterior Wilios.

Assuwa: es la confederación de estados anatólicos de la costa occidental entre los cuales se encontraba Troya-Wilusa (recordemos que las ciudades-estado eran práctica habitual en esa época), y nombre del cual se ha sugerido que venga la palabra griega "Asia" para denominar a todo el continente, que en principio se restringía a Asia Menor (Anatolia).

Ahhiyawa: nombre que aparece en todos los textos hititas para referirse a los "griegos". Se ha identificado con los "aqueos", que es una de las divisiones tradicionales de los pueblos griegos (que de hecho llegaron a Grecia en sucesivas oleadas de invasiones indoeuropeas, al estilo en el que lo hicieron los celtas a la Galia, Iberia y las islas británicas), siendo las otras "dorios", "jonios" y "eolios", en griego de la antigua provincia Achaea (< *Achaiwa).


Piyama-Radu: es un personaje anatólico del cual se habla extensamente en la carta de Tawagalawa, y se dice de él que es un aventurero rey de Wilusa (Troya) y que causa bastantes problemas a los hititas. Se identifica con Príamo, el rey de Troya.

Alaksandu: hijo de Piyama-Radu, y rey de Troya después también, es Alexandros de Ilion, más conocido por su sobrenombre de Paris.


Más información en Historicidad de la Iliada.

Lagartos gigantes

Seguramente muchos de vosotros sabréis que "alligator" significa "lagarto" en inglés.

Pero seguramente menos de vosotros sabréis (yo tampoco lo sabía hasta que me lo avisaron dos amigas) que "alligator" proviene de... ¡"el lagarto"!

Como se explica en The American Heritage, ya en 1568 se mencionaba la palabra en su forma original: “in this river we killed a monstrous Lagarto or Crocodile.” En Romeo y Julieta de Shakespeare apareció por fin anglicizado, pero con una forma distinta a la actual: “In his needie shop a tortoyrs hung,/An Allegater stuft.”

Esta etimología tiene su lógica, si sabemos que este animal únicamente existe de forma nativa en las zonas del sur de EEUU.

La otra voz relacionada, "crocodile", proviene sin embargo del francés antiguo, como tantísimas palabras del inglés, y del latín COCODRILUS.

Y de regalo, una foto de un simpático lagarto que he conocido estos últimos días:

martes, noviembre 07, 2006

Urbi et Orbi

Siempre me llamó la atención la palabra vasca que designaba "ciudad": hiri.
Este interés fue principalmente motivado en inicio por la lectura del libro de Federico Krvtwig "Garaldea" (lingüística surrealista como pocas); entre tanta teoría fantasiosa sobre el euskera quedaba un fino poso de realidad.
El término, escrito con hache en batua (euskera estándar), presenta al parece una leve aspiración inicial en algunos dialectos (pero no es común en la zona vascófona meridional), o al menos la grafía así debe presuponerlo, sin embargo no hay indicios que muestren un origen velar, esto es, de [x] o [k] anterior (como es el caso de otras haches iniciales del euskera, cf. haitz peña, topónimo Jaizkibel [xaiskibel], harkaitz, habia nido, kabia, hutxa caja, kutxa, hori ese, roncalés kori, hemen aquí, roncalés keben, harri piedra, irlandés carraig, angloirlandés carrick, britónico *karreg, galés carreg, bretón karreg, córnico karrek, karregi), no hay **jiri [xiri] ni **kiri atestiguadas, así que puede que esa aspiración o bien tenga otro origen o sea un desarrollo secundario posterior.

En lengua íbera es ésta una de las pocas palabras que se pretende conocer con seguridad de su léxico, pues recordemos que esta lengua aún no ha sido descifrada, y el conocimiento que tenemos de ella es muy parcial (en ambos sentidos).
El vocablo íbero se suele presentar bajo la forma iltu(r), illu(r), ilti(r), illi(r).
Esta variedad de formas no lo es tanto, al fin y al cabo tenemos que tener en cuenta que la "lengua" íbera abarcaba en su tiempo territorios desde los pirineos orientales hasta la costa oriental andaluza, lo que dada la época y la incohesión política de sus dominios hace suponer claramente que se trate de un conjunto de dialectos interrelacionados antes que de una lengua. Además, los cambios que presenta esta palabra son bien pocos:
- La vacilación -lt- / -ll- es un típico cambio fonético de asimilación progresiva, que pasaría por una etapa intermedia de -ld- (sonorización de la oclusiva), pero como -t- y -d- son el mismo fonema en íbero, no habría diferencia y el cambio sería de lo más normal. También podría tratarse de disimilación de -ll- a -lt- (menos común pero posible).
- La alternancia -u-/-i- es muy común (véase la y griega o la u francesa), y más en este caso que el cambio hacia una u otra vocal podría estar condicionada por dos factores: la consonante líquida y la i inicial.
- Es más destacable la opcionalidad de la -r final, que o bien puede tratarse de un sufijo nominal y/o declinativo o parte de la alternancia propia de la raíz (como sucede en euskera en varias raíces: go(r), crudo, rojo, duro, egu(r/n), día, sol, leña, zu(r), madera, blanco, ho(r/n) deíctico de proximidad).

La palabra íbera aparece frecuentemente en topónimos pertenecientes a su zona lingüística (ver este mapa, que lo equipara con el -briga céltico en cuanto a frecuencia toponímica prerromana peninsular): Illiber(r)is aparece en muchos antiguos lugares íberos (por ejemplo, Elvira, actual Granada), muy tentativamente traducido como "Ciudad Nueva" o "Villanueva", en base al modelo vasco "Hiriberri", topónimo al cual se superpone geográficamente y mezcla en época antigua, como son los casos de Illiberris en la Aquitania, Liberri y Lumbier en Navarra, deducibles de Illiberri, el segundo más bien de *Illunberri.
También aparece en uno de los nombres que los geógrafos griegos (Estrabón) dan a Huesca (Osca en latín, supuestamente Bolskan en algunas inscripciones íberas): Ileoskan.
Si la forma original (más arcaica) íbera fuera iltur no debería descartarse que el vasco itur estuviera emparentado, a pesar de que su significado habitual sea el de "fuente", pues es abundante en la toponímia desde muy antiguo (Ituren, Iturmendi, etc.), aunque también en romance con ese significado (Fuenclara, Fuendetodos, Fuentedé). Tanto itur como *ilur contienen el elemento -ur ('agua'), en el caso de la "fuente" la relación es evidente (pero ur, agua, tiene -r vibrante simple, ur-a con el artículo definido, mientras que en itur es vibrante múltiple, en su forma normal iturri, iturri-a con artículo definido).

Yo ya propusé una vez la relación entre uri (ciudad) y ur (agua), pues es elemento determinante de una ciudad el tener una fuente de agua cercana, ya sea por río o mar, y regla sine qua non para las urbes de la Antigüedad. Claro que esto sería una explicación etimológica de la palabra desde las raíces propias de la lengua, pero como se verá es más posible que no se trate de un término intrínseco del euskera (cuando por otra parte no es la ciudad el hábitat normal de la tradición vasca, sino el pueblo o el caserío, herri y baserri, bas-erri 'pueblo del bosque', respectivamente).

He de precisar que obsoleta como está desde hace mucho ya la teoría vasco-iberista que agrupa a estas lenguas bajo una misma familia lingüística (hoy en día se considera que simplemente comparten características areales) estos términos se entenderían como préstamos del íbero al euskera.

Las demás versiones euskéricas y toponímicas vascas de la palabra incluyen una -r- media y las vocales i y/o u: hiri, iri, iru, uri, uru (Uribarri es muy común, Hiribarri es practicamente un neologismo para traducir Villanueva al euskera, Irun, Irunea, Irurtzun, Iruri, Uruña...). Esto sería fácilmente explicable desde un *illi anterior puesto que el euskera regularmente transforma -l- / -ll- a -r- en posición intervocálica (Alava -> Araba, Ayala -> Aiara, Subola -> Zuberoa, euskara/euskaldun, abere/abeldun), al igual que el romance gascón.
Hay otros topónimos fuera de la zona vascófona moderna, pero sí prerromana, como Iluron > Oloron (mantiene la -l-), en la región del Bearn en Gascuña, adyacente a la provincia vasca de Zuberoa.

También Julio Caro Baroja enlazaba el sufijo -urris con ciudad en vascón, como en Calagurris (Calahorra, La Rioja), y la ciudad de Gracco (un general romano), Graccurris, antes conocida como "Ilurcis" (Alfaro, La Rioja). De tal modo la líquida es -rr- (vibrante múltiple) y no se explicaría la -r- evolucionada de -l-, pero llama la atención hacia la similitud entre hiri (ciudad) y herri (pueblo), cuya diferencia fonética apenas no es sino sólo esa. Adicionalmente esos dos topónimos de zona de contacto entre celtíberos y vascones nos sugieren *kurri/*gurri como "ciudad" (de ahí sí tendría sentido la h- de hiri....¿o incluso la de herri?).

Y bien, que ni siquiera hemos salido aún de la península ibérica. Sin salir de ella podemos agregar el elemento semítico, en forma de la presencia de fenicios y cartaginenses de manera continuada y antigua en toda la costa mediterránea ibérica, en contacto directo con íberos, tartésicos y turdetanos (no falta quién explica "Hispania" como procedente de la lengua fenicia).
Puede incluso ser que fueran ellos (los semitas) los primeros en fundar realmente "ciudades" en la península (seguidos de los griegos, y luegos los íberos bajo toda esta influencia civilizadora mediterránea).

No conozco de la relación directa entre la lengua fenicia, el íbero iltir y el vascón *illi, pero sí el término hebreo (muy estrechamente emparentado con las demás lenguas de Cananea como es el fenicio) para designar ciudad: ´ir עיר (´ indica el 'espíritu áspero o fuerte' del griego, transcrito generalmente como h-, como en hydro ύδρο-, que es la letra ע ´ayin hebrea, que contrasta con el 'espíritu suave o débil' de la letra א `alef hebrea).
Con esa palabra se han intentado explicar topónimos como Jerusalem יְרוּשָׁלַיִם ('Ciudad de la Paz', aunque jeru- se relacionó posteriormente con el adjetivo hieros griego, sagrado, como en "jeroglífico"), que los egipcios llamaban Urusalimum y los asirios Ursalimmu.

Desde Canáan viramos un poco hacia el noroeste, siguiendo la costa hasta llegar a la Troya de Homero, llamada Ilion o Ilios, de donde viene La Iliada. Este mítico topónimo parece que fue anteriormente Wilion / Wilios, con digamma griega (letra que se perdió luego, aunque dejó una 'espíritu suave' en su lugar en muchos casos: Ίλιον), y se relaciona con la palabra hitita Wilusa, referida a una ciudad tributaria del Imperio Hitita (pero no de lengua hitita - indoeuropea) en la costa occidental de Anatolia que había sido atacada por los aqueos. Su coincidencia fonética con el *illi íbero/vascón es percibible a simple vista y resulta casi idéntica a topónimos vascos como Irun o Irunea.

Nuestro viaje continúa sin salir de la zona de influencia semítica hacia Oriente, claro que ahora la influencia no va desde los semitas sino hacia los semitas; y es que hablo de Sumer, Sumeria, en la vieja Mesopotamia pre-semítica.
Sumer es una de las primeras civilizaciones del Ser Humano (si no la primera en su sentido más literal, civilización -> ciudad), y si por algo se caracteriza es por sus ciudades-estado, entre las cuales se encontraban las vetustas Ur y Uruk.
Efectivamente, uru significa "ciudad" en sumerio (documentado en textos independientemente de esos topónimos).

La civilización semita que surge de las cenizas de Sumer es Acadia y luego Babilonia. En acadio-babilónico ciudad se decía âlum, en su forma constructra âl(i), muy poco concluyente la verdad, aunque pueda estar emparentado con el ´ir hebreo, y si no me equivoco con cierto el árabe para "ciudad" (al menos en topónimos).

Vecino de Sumer era el reino de Elam.
Los elamitas hablaban una lengua no indoeuropea (al igual que el sumerio, dicho sea de paso), y se especula que migraron a la actual Persia desde África y en una época contemporánea a los sumerios establecieron ahí su reino. Posteriormente se dirigieron hacia el Este y entraron en el subcontinente indio por el noroeste de éste y avanzaron hacia el Sur (probablemente por la presión indoeuropea del Norte), dando lugar a las lenguas dravídicas de la India (mayoritariamente en el Sur, y algunas arcaicas en el noroeste).
En las lenguas dravídicas los romanos (Plinio y Ptolomeo) documentan el sufijo -our u -oura significando "ciudad", en proto-dravidico *ûr (The Dravidian Languages. Bhadriraju Krishnamurti).

Por último tenemos la palabra que aparece en el título del post ('A la Ciudad y al Mundo'), la latina urbs, cuyo origen no está nada claro, por un lado se dice que es de origen etrusco, y por otro se afirma su origen indoeuropeo, emparentado con "vardanam" (lugar fortificado, ciudad, en Persa Antiguo), de la raíz *werg- (envolver, proteger). En cualquier caso, la inclusión de "urbe" aquí es poco más que anecdótica.

Soy consciente de que he mezclado un poco todo y no he dado una versión clara del asunto, pero el hecho es que las cosas son así, no hay ninguna teoría universal que una todo esto, y muy posiblemente algunos o varios de estos términos no sean más que coincidencias fonéticas casuales entre dos lenguas, teniendo en cuenta la variedad de lenguas tratadas y lo corta que es la palabra.

Mi opinión, pues, sería que la palabra se origina en Mesopotamia (Sumer) y ésta es prestada por un lado al Este a los elamitas que la llevan a la India (dravídicos), y por otro al Oeste a los semitas (¿y a los troyanos de lengua desconocida?) que la llevan al Mediterráneo occidental junto con el concepto nuevo que representa ("ciudad"), que es adoptada por íberos, que a su vez se la prestan a los vascones y aquitanos (o estos la toman prestada directamente de semitas).

Pero en todo ese recorrido hay muchas lagunas, algunos cambios fonéticos inexplicables y coincidencias con otras palabras no relacionadas (de todas formas hemos visto ya otros casos igualmente intrincados con ejemplos de lenguas modernas).

Así que al final puede que simplemente todos se pusieron de acuerdo para inventar palabras parecidas...

El mapa muestra de manera simple la localización de los diversos términos para ciudad en la Antigüedad:

Repostería: "Veleia: Descubiertas las primeras palabras en euskera"

En mi otro blog, Desde mi roble, escribí sobre las famosas palabras vascas de Veleia. Como éste sitio es más apropiado para ello, lo reposteo aquí.

Y me recuerda Fiondil que se han anunciado nuevas declaraciones sobre este tema para los próximos días... ¡Estaremos atentos!

VELEIA: DESCUBIERTAS LAS PRIMERAS PALABRAS EN EUSKERA

Iruña-Veleia es una antigua ciudad romana, situada en la actual Álava, en el País Vasco peninsular. El yacimiento arqueológico que la estudia ha descubierto cosas interesantísimas, como un calvario (representación de Jesús crucificado con los dos ladrones a los lados y María a sus pies) del siglo III, ¡el más antiguo conocido actualmente! Habida cuenta que se ha estado bastante tiempo hablando de la "cristianización tardía de Vasconia", estos elementos parecen demostrar que el cristianismo penetró en la zona vasca a la vez que en el resto de su entorno (lo que, por otra parte, era lo lógico).

Pero, a consecuencia de unas filtraciones, los responsables del yacimiento han dado una rueda de prensa hace pocos días, donde han reconocido que se ha descubierto también el conjunto de palabras en euskera más antiguas, sólo superadas por las inscripciones de nombres propios en la Gascuña.

Estas palabras han asombrado por su parecido a las actuales; parece que, efectivamente, el euskera no ha cambiado tanto en 2.000 años. "IAN, LO, EDAN" ("comer, dormir, beber"); "URDIN, ZURI, GORI" ("azul, blanco, rojo")... y muchas otras que quedan por mostrarse. Para los interesados en la historia del euskera, interesantísimo, sobre todo porque también puede echar por tierra otra teoría, ésta más moderna: la de que el euskera no es, paradójicamente, propio del País Vasco, sino que provino del otro lado de los Pirineos. Si se confirman estas inscripciones como datadas en el siglo III, la oriundez del idioma en tierra vasca se verá apoyada.

Por último (aunque seguro que volveré a esto): otras de las inscripciones euskéricas aludían directamente a la fe cristiana: "GEURE ATA ZUTAN" ("nuestro padre en vosotros"), y, sobre todo, una entrañabilísima inscripción: "IESUS, IOSHE ATA TA MIRIAM AMA" ("Jesús, el padre José y la madre María"). ¡La Sagrada Familia!

En fin: para mí, uno de los descubrimientos históricos más emocionantes de toda mi vida. Y según nos han dicho, no se ha mostrado ni el 10% de lo que hay. ¿Podré aguantar la tensión? :D

Gaitas


Tiene gracia que se tenga aceptado comúnmente que el nombre del popular instrumento musical de los gaiteros venga del gótico gáits (cabra, cf. ingl. goat), pues de la piel de este animal fabricaban los odres que contienen el aire.
Y lo digo porque no hay ninguna prueba evidencial de esto, es simplemente que a alguien (probablemente Corominas) le pareció que la similitud fonética era suficiente como para inventarse la historia escrita ahí arriba.
Ya que al fin y al cabo... ¿qué relación especial existe entre godos y gaiteros?
Es más, el significado primario de gaita no es del gaita gallega (o asturiana, o aragonesa, que para el caso coinciden en morfología), es decir, el de un instrumento de viento con bolsa (¿de cabra?), sino el de un
instrumento musical de viento parecido a una flauta o chirimía de unos 40 cm de largo.
Esto es, un clarinete (denominación genérica de los instrumentos con lengüeta), al estilo de las xirimías catalanas, las xeremías trobadorescas, las zurnas turcas o las dulzainas castellanas, aragonesas y vascas (abundantes por doquier y en muchos lugares denominadas "gaitas").

Casualmente a ese tipo de instrumento existente en Marruecos se le llama allí "ghaita" (o rhaita, es un sonido uvular sonoro fricativo).
También en los Balcanes encontramos un instrumento de ese estilo, pero éste con odre incorporado, llamado "gaida" o "gajda", y de procedencia anatólico-caucásica.
Puesto que la gaita es un instrumento cuyo origen es del Mediterráneo oriental, ¿no sería más fácil explicar su nombre con aquéllos?
El hecho de que la denominación de gaita (compartida con el árabe marroquí) sea principalmente para un instrumento sin bolsa (aunque de sonido similar) deja en evidencia la dificultad de que el origen de la palabra yazca en un término de la lengua de un pueblo invasor y minoritario del siglo VI referida inicialmente a la propia bolsa.

No tengo una teoría que explique la palabra, pero las referencias al mundo árabe y mediterráneo son más claras que las que apuntan al Norte.
De todas maneras, las gaitas gallegas y asturianas parece que fueron llevadas por emigrantes britanos y bretones desde el siglo VI, aunque no es descartable que los romanos, griegos o fenicios ya hubieran traído antes instrumentos de lengüeta (un tal Silius Italicus dice que los celtas de Gallaecia tocaban un instrumento llamado "caetras" o "gaethas") o incluso con odre, muy conocidos en el mundo antiguo, antes de que los gaélicos las hicieran muy suyas.
Los árabes ya trajeron con ellos en el siglo VIII otros instrumentos de viento emparentados con las gaitas: albogues y albokas (del árabe al-bûq, "el cuerno").

El juego de los países

Después de un fin de semana fuera, y de varios problemas con mi conexión (que aún no he solucionado), vuelvo por aquí.

Y gracias a la ayuda indirecta de Níniel, puedo poner aquí un post que llevaba buscando varios días, que sabía que tenía escrito y que no sabía dónde.

Así que, para todos ustedes... El juego de los países.

¿Alguien puede decir cuáles son los siguientes países? No vale mirar a Google (y Fiondil, ¡no respondas tú tampoco!).

1- Shqipëria
2- Österreich
3- Hrvatska
4- Kýbrýs
5- Eesti
6- Ellas
7- Magyarország
8- Lietuva
9- Norge
10- Sverige


¡Suerte!

jueves, noviembre 02, 2006

Dialectos que son lenguas y lenguas que son dialectos

Recientemente me he desengañado con respecto a algunas lenguas sobre las cuales desconocía practicamente todo.
Y en ese misterio de la ignorancia tenía unas ideas preconcebidas sobre ellas, ¡cuán lejos de la realidad!

Macedonio, lengua que creía indudablemente descendiente del Macedonio Antiguo, una de estas rarezas indoeuropeas inclasificables en ninguna de las ramas comunes (al igual que sus balcánicos vecinos inmediatos: el tracio, el frigio, el ilirio y el albanés), aunque posteriormente convergió con el Griego Clásico hasta acabar reducido al estatus de dialecto.
Sin embargo, cuál fue mi desilusión al leer que el macedonio actual es una lengua eslava, y más aún, ¡que no es sino un dialecto del búlgaro!
La historia tiene tela, y es un tema controvertido, puesto que está el nacionalismo macedonio (promovido inicialmente por los serbios para evitar la identificación con un estado extranjero, Bulgaria, de parte de su población yugoslava) por medio.
El caso es que una vez Macedonia fuera de la órbita cultural e identitaria búlgara (cosa del siglo XX), lo siguiente fue estandarizar una lengua macedonia distinta a la búlgara. Así, se usaron dialectos occidentales búlgaros, mientras que la estándar de Bulgaria estaba basada en dialectos orientales.
No obstante, todo esto no impide que la inteligibilidad sea completa entre ambas lenguas, puesto que al fin y al cabo son dialectos de una misma.

No muy lejos de esa zona, hallé que también el moldavo y el rumano son la misma lengua. Aunque en este par de lenguas el hecho diferencial reside en la escisión de Moldavia de Rumania y su integración en la URSS.
La política soviética con respecto a los moldavos fue la de promover una identidad moldava distinta de la rumana, y crear un nuevo estándar lingüístico. Bueno, lo consiguieron, e incluso impusieron el alfabeto cirílico para el moldavo, aunque actualmente haya vuelto a ser el latino.
Pero los lingüistas siguen afirmando que ambos estándares son idénticos, a pesar de que en la constitución de Moldavia ponga "La lengua del país es el moldavo".
Irónicamente el himno estatal se llama "Lengua nuestra".

No sobra decir que en Bulgaria siguen considerando búlgaros a los macedonios (y otorgan la nacionalidad búlgara a cualquiera que la solicite) y en Rumania a los moldavos rumanos (y hubo un atisbo durante los 90 de unión otra vez, pero por alguna razón, ambos estados volvieron a alejarse).

Vamos, sobran lenguas en el mundo para que la política siga creando nuevas de lo que no son sino dialectos.

Existe el caso inverso, que por unión política a un determinado estado una lengua acabe siendo considerada un dialecto de la lengua estatal o de influencia en su entorno, a pesar de ser lenguas emparentadas cercanamente, pero no descendientes la una de la otra.

El gascón es una peculiar lengua romance de la tradicional Gascuña francesa, que comprendía el triángulo territorial entre Burdeos y Toulouse (y además el Valle de Aran, en Lleida, Cataluña).
Gascuña es un término medieval que proviene del ducado de Vasconia (Wasconia -> Guasconia -> Gasconia -> Gascogne, Gascuña, Gascony), y que según todas las pruebas documentales (textos aquitanos) era zona poblada por gentes de habla de euskera arcaico (prerromano).
Esta lengua romance evolucionó siguiendo muchos de los patrones fonéticos de los préstamos latinos en euskera (alrededor de un 60% del total del léxico vasco), como es el caso de f-> h- (flore -> hlor, fortia -> horça, etc.), -l- y -ll- > -r- (bella -> béra), -n- > -/- (farina -> haria), r- > arr- (rota -> arròda), -tr- > -t- (altre -> aute).
Bien, el asunto es que muchos la han considerado siempre un dialecto del occitano (lemosín, provenzal), lengua romance de todo el sur y sureste de Francia, lengua de la cual también se suele considerar históricamente dialecto el catalán, pero no hoy en día, perteneciendo a una entidad política distinta.
Mientras que siendo más distinto el gascón al occitano que el catalán al occitano (apenas unas pocas variaciones), a este sí que lo juntan con una lengua que casualmente se habla también en Francia.
Hay que tener en cuenta que ninguno de los anteriores cambios fonéticos que gravemente determinan la lengua gascona son compartidos por el occitano y que en el siglo XIV hay escritos occitanos llamando al gascón "lengatge estranh", lenguaje extraño o extranjero.

El último tema que voy a tratar en este post es el de las lenguas de Ryûkyû y el japonés.
Esta serie de dialectos se hablan en las islas del antiguo reino de Ryûkyû (invadido por Japón en el siglo XVII pero no anexionado hasta el siglo XIX).
Nadie hubiera dudado que se trataba de lenguas hermanas del japonés hasta el momento en que pasó a formar parte del mismo país.
Dentro de esta serie de lenguas estrechamente ligadas están el Okinawés, el Amami, el Miyako, el Kunigami, y especialmente la lengua Yaeyama y la Yonaguni.
Estas dos últimas presentan una serie de características fonéticas arcaizantes que las hace muy interesante desde el punto de vista del estudio de la historia de la familia lingüística japonésica (de la que forman parte el japonés y las lenguas ryûkyû).
Estas características son el mantenimiento de la p- original, que en japonés pasó a f- y luego a h-, así como de la d- y la b- que se convirtieron en y- y w- en las demás lenguas japonésicas.
Ninguna de estas lenguas es inteligible con el japonés, y gracias al aún imperante nacionalismo japonés pocos dudan en llamarlos dialectos, poniéndolas a la altura de hablas como la de la región de Kansai.

Vascos partout

Mi pueblo paterno es Vega de Ruiponce, en la Tierra de Campos, entre las provincias actuales de Valladolid y Palencia; diría que es castellano por los cuatro costados, si no fuera que antiguamente fue un enclave leonés (¡y no quiero resucitar viejas -y nuevas- heridas!).

Está regado por el Valderaduey. Este importante río castellano tiene un nombre bastante paradójico: proviene de Val d'Araduey, o sea, "Valle de Araduey", de lo que se deduce que Araduey era el antiguo nombre del río, que dio nombre al valle, y luego el valle al río. ¿Hay más ejemplos de ríos que recuperen su nombre tras cedérselo a su valle?

Pues Araduey, según nos recuerda el famoso Santiago Pisonero del Pozo, otro ilustre paisano de Vega, se documenta antiguamente como Aratoy, lo que él relaciona con arat- (forma vasca compositiva de haragi, esto es, "carne") y toki, "lugar"; esto es, "lugar de carne", por la abundancia de ganado de sus orillas. Pisonero defiende esta teoría por ser esta zona de la Tierra de Campos repoblada medievalmente por guipuzcoanos.

No es que defienda esta teoría (porque equivaldría a decir que tengo sangre guipuzcoana, y para todo un bilbaino de pro como yo, no es plan), pero es curioso. El propio nombre del pueblo (y una de las palabras de fondo más antiguo del castellano), Vega, también viene del euskera, según Lapesa: antiguamente era vaica, lo que éste relaciona con las formas vascas para "río" (ibai), "vado" (ibi) y "valle" (ibar), e incluso se podría relacionar la palabra para los lagos altos de los Pirineos aragoneses, ibon. Nada de esto es seguro, pero al menos es sugestivo (y yo que no quería hablar de hidronimia... XD).

Pensaba hablar de otros ejemplos de "Vascos partout", pero me lo guardaré para próximas entregas.

Europeo Antiguo

¡Hace poco que me he enterado de que hay una teoría que dice que tal cosa existió!

Me explico.

Al parecer una hipótesis defendida por el conocido lingüista indoeuropeísta Krahe afirma que una serie de nombres de la toponímia y sobre todo de la hidronímia (nombres de ríos) da unos indicios muy claros de la existencia de una lengua extinta de caracter indudablemente indoeuropeo anterior a la oleada céltica, germánica e itálica.

Se han encontrado pruebas en casi toda Europa Occidental, nombres a los que luego se superponen celtas, germánicos o incluso íberos.

¡La rama perdida del indoeuropeo!

No deja de ser curioso, que también con métodos similares otros lingüistas alemanes afirmaban la expansión de una lengua pre-proto-vascónica (o aquitana) por toda Europa, claro que eso en una época algo anterior.

Algunas raíces propuestas de esta desaparecida lengua indoeuropea:
*el-/*ol- ('fluir', 'manar')
*ser-/*sor- ('fluir', 'discurrir')
*sal-
*albh- (blanco)

Los ejemplos que ponen parecen bastante poco concluyentes, pero bueno, ¡la lingüística histórica es así!

Más información en:
Antiguo Europeo
Old European hydronymy

Unos buenos vaqueros

Una cosita rápida.

En uno de mis blogs favoritos, Malaprensa, se mencionó hace unos días una simpática confusión que quiero traer aqui.

En Informativos Telecinco entrevistaron a Rod Stewart. La traductora va traduciendo sus respuestas. Le preguntan cuál es su secreto para mantener la voz intacta a los 61 años. Y el cantante responde:

"Unos buenos vaqueros, y, por supuesto, no fumar"

¿¿Mantiene su voz intacta gracias a sus vaqueros??

¿Alguien es capaz, sin leer Malaprensa, de descubrir la clave? :D

Padremoñal II: Ajenjo y Albérchigo

He titulado este post Padremoñal, aunque sólo esté indirectamente relacionado con él, ya que los términos que vengo a tratar no son inventados, sino que pertenecen al fondo léxico castellano y se han mantenido en su prístina forma patrimonial (sen cuchesmos ;).

Seguro que alguna vez habéis oído las palabras ajenjo y albérchigo, aunque tal vez no sepáis darles una realización física concreta a los objetos que denominan (bueno, puede que haya algún que otro afortunado que sea habitual catador de ricos albérchigos comprados en el supermercado de la esquina).

Ajenjo es:
Planta perenne de la familia de las Compuestas, como de un metro de altura, bien vestida de ramas y hojas un poco felpudas, blanquecinas y de un verde claro. Es medicinal, muy amarga y algo aromática.

Seguro que aún no sabéis por dónde van los tiros.

Y es lo que tienen los cultismos, que uno no sabe luego ya ni reconocer las propias palabras del castellano en su forma evolucionada de manera completamente natural y regular desde las latinas.

Si os digo que ajenjo tiene su origen en el vocablo latino absinthium (a su vez del griego apsinthion), a muchos ya les sonará cierto licor verde llamado absenta (absinthe en francés e inglés, del mismo origen).

Hay un significado que recoge la Academia en referencia a ajenjo que es exactamente ese:
Bebida alcohólica confeccionada con ajenjo y otras hierbas aromáticas.

Lo que es más, oficialmente, absenta, aun estando aceptada en castellano, redirige su entrada a ajenjo, ¡pues ésta proviene del catalán!.

Ya lo véis, incluso el alcohol puede ser divertido de una manera sana :D
Y si os consideráis puristas de la lengua, aficionados al léxico patrimonial castellano o simplemente queréis hacer un boikot a los productos catalanes (xD) no os olvidéis de pedir licor de ajenjo la próxima vez que os queráis tomar una absenta.

La siguiente palabra tiene, si cabe, una historia aún más extraña.

Albérchigo es:
Fruto del alberchiguero. Es de tamaño vario, aunque por lo general de unos seis centímetros de diámetro. Su carne es recia, jugosa y de color amarillo muy subido, y su piel, amarillenta también, tiene una mancha sonrosada muy encendida por la parte que más le da el sol.

Sí, el hecho de que se trate de una fruta supongo que es de conocimiento general, pero... ¿con cuáles otros está relacionado?

Alguien con un mínimo de sentido de la evolución fonética patrimonial detectaría ipso facto que la palabra pérsico trata de ocultarse bajo esa inocente apariencia.

Una persona con un poquito más de conocimiento histórico sabría que una vez por toda Europa fueron muy populares las manzanas de Persia (transportadas hacia Occidente primero en los cauces comerciales normales del Imperio Romano y luego en el curso habitual de la Ruta de la Seda).

Estas "manzanas" (se las llamó así por ser éste el fruto típico por excelencia) tenían la peculiaridad de ser de color dorado y tener un tacto suave y aterciopelado, jugosas y con un gusto dulce como la miel.

El caso es que los melocotones mantuvieron su pérsico nombre en casi todas partes menos en la lengua castellana :) (ojo, durazno en Latino América, de duracinus).

Así, pues, peach en inglés, pêche en francés, pêssego en portugués, pesca en italiano y персик (persik) en ruso, vienen del malus persicus latino (o del griego Περσικόν, persikon).

Las preguntas inmediatas ahora son, ¿cómo ha llegado albérchigo hasta nosotros? y ¿por qué "melocotón"?

Bien, albérchigo, como podéis ver claramente, incluye el artículo árabe al- que delata a los préstamos de esta lengua, que en este caso entraron al castellano a través de la lengua mozárabe romance, desde el término original albéršiq.
Si el nombre padremoñal para ese fruto existiera debería ser algo parecido a pérchigo o pérchego.
Albaricoque, a pesar de su superficial parecido y su confusión con el fruto del alberchiguero, no tiene relación etimológica con estos (a través del árabe llega desde el griego βερίκοκκον, berikokkon).

Melocotón significaba originalmente membrillo (de malus melum > melimelum, "manzana de miel"), que también era llamado "malus cotonium" (siendo "cotonium" la planta del membrillo), pero como era común realizar injertos de "pérsico" en esa planta para mejorar el fruto, acabaron por identificarse ambos (véase por ejemplo la "nectarina").

miércoles, noviembre 01, 2006

Hwæt!

Hwæt (o Hwaeth) es una palabra con historia, y con historietas.

La historia es sencilla: se usa como "¡Escucha!", pero etimológicamente está más bien relacionado con la palabra "what" (qué); de hecho, tiene como origen el germánico común *hwa-, a partir de una base indoeuropea *kuod-, de la que sale el quod latino, que significa lo mismo.

Y las historietas tienen que ver con el famoso Beowulf, ese guerrero danés que protagonizó la obra más importante de la literatura anglosajona.

El "Beowulf" que conocemos comienza, precisamente, con la palabra "Hwæt!". Significaba "¡Escuchad!, ¡oid!":

Hwæt! We Gardena in geardagum, þeodcyninga, þrym gefrunon, hu ða æþelingas ellen fremedon.

En español vendría a ser: "¡Oid! Hemos escuchado el poder de los reyes daneses de los días antiguos, y de cómo los príncipes realizaron bravas hazañas".

Pero para algunos de nosotros, "Hwæt!" nos despierta una sonrisa por otra historieta relacionada con él.

Tolkien fue el mayor estudioso del Beowulf que ha existido en el siglo XX. Fue catedrático en varias universidades inglesas, y su pasión por el anglosajón era absoluta, y le gustaba intentar transmitírsela a sus alumnos, utilizando para ello incluso métodos algo "melodramáticos". Uno de los métodos que utilizaba era comenzar, el primer día de clase, declamando a voz en grito el comienzo del Beowulf. Y, tras la primera palabra, tras el mítico "Hwæt!", todos los alumnos enmudecían y lo miraban conmovidos.

O eso pensaba él. Porque después, uno de sus antiguos alumnos le reconoció que, en realidad, todos los alumnos se asustaban muchísimo, y pensaban que iba a ser uno de sus profesores más duros, por empezar la primera clase exigiéndoles silencio.

"¿Cómo exigiéndoos silencio?", respondía él. "¡Lo que gritaba era Hwæt!"
"Bueno, sí", le respondieron, "pero es que lo que nosotros entendíamos que gritaba era Quiet!"

Lo dicho... historietas :)

Repostería I: Tifón

De vez en cuando volveré a postear ("repostear") temas "filólogicos" que ya traté en su momento en otros foros, blogs, etc.
Esta serie de "reposterías" comienza hoy con una historia bastante curiosa.

Posteado originalmente en: Espacio Japón
Fecha: 10/09/2004


Un largo viaje por el mundo: La palabra tifón

Buenas!
Vengo a comentar un asunto muy curioso que me ha llevado algo de investigación en el día de hoy.
Ayer oí algo de un tifón en las noticias y automáticamente me vino a la mente que estamos en Septiembre y que en Japonés en Viñetas lo califican de el mes de los tifones, incluyendo en esas misma lección atmosférica la propia palabra 台風 (taifuu) .
Lo siguiente que hice fue coger un viejo diccionario enciclopédico de varios tomos que hay en casa para buscar la etimología castellana de esta palabra, ya que pensé...¿¿viene del japonés??
Encontré su origen en "τυφών" griego, cuyo significado es remolino, y me pareció bastante lógico.
Sin embargo me siguió inquietando el asunto y decidí buscar más.
¿Es posible que sea una coincidencia la asombrosa similitud fonética entre typhoon y taifuu? ¿Es acaso un préstamo de otra lengua? Pero entonces, cómo se explica que coincida el propio "viento" del tifón en una palabra extranjera, bajo su lectura onyomi fuu (muy utilizada en otros compuestos).
Busqué en el diccionario de kanjis por ver si aclaraban algo pero sólo encontré que el primer kanji del compuesto antiguamente se escribía 颱 (tai) en la palabra taifuu, con el componente viento adjunto, tal vez para enfatizar más el hecho de que el compuesto se refería a un fenómeno principalmente eólico.
Así que recurrí al Encarta, para acabar más desconcertado:

"Del port. del ár. clás. infl. por el lat. del gr. tufão,ṭūfān, typhōn"

¿Portugués? ¿Árabe clásico? ¿De qué estamos hablando?

Lo curioso es que lo definen específicamente como "ciclón del mar de China", descartando ciclones de otras partes del planeta...¿es una palabra oriental o es griega?

Finalmente me tiré a ver qué me decían las fuentes anglosajonas sobre typhoon (taifuun):

Greek tuphôn, whirlwind, and Arabic tûfân, deluge (from Greek tuphôn), and Chinese (Cantonese) taaîfung (equivalent to Chinese (Mandarin) tái, great + Chinese (Mandarin) feng, wind).

La cosa sigue sin quedar muy clara, pero la explicación que exponen a continuación (que no voy a reproducir aquí) concluye en que la palabra (hablamos del inglés) ha ido sufriendo varios cambios desde que se introdujo en la lengua, ya que primero fue tomada prestada de algunas lenguas de la India (las cuales a su vez la habían tomado del árabe de las etnias musulmanas que habían llegado hasta allí, árabe a su vez que lo había tomado del griego, significando remolino como nombre común o "Padre de todos los vientos" como nombre propio mitológico) bajo la forma "touffon", que fue más tarde influenciada por la palabra taiffung china y que finalmente tras varias ortografias distintas, alguien debió de darse cuenta de su origen griego y adoptaron la forma más helenizante que es typhoon, que no obstante viene del cantonés, que a su vez viene del árabe, que a su vez viene del griego,

Y después de todo esto, al parecer pasó del chino al japonés... para dar la casualidad de que sus lecturas onyomi taifuu dan practicamente una palabra homófona a la inglesa typhoon (teniendo en cuenta que la nasalización de las vocales largas, como byôbu > biombo).

http://www.yourdictionary.com/ahd/t/t0448600.html

Padremoñal

Un día, Fiondil y yo descubrimos que teníamos una afición en común... ¿qué digo afición? Una pasión desbordante y arrolladora:

El Castellano Padremoñal (sen cuchesmos).

¿De qué se trata? Veamos:

El latín tenía la palabra DIRECTU(M). El castellano la tomó, y realizó en ella determinados cambios fonéticos relativamente regulares. Por ejemplo, abrió las vocales átonas (I>E, U>O) y palatalizó primero la C y luego la T. De esta manera, DIRECTU dio *direito, *dereito y finalmente "derecho".

¿Pero que ocurrió? A alguien, "derecho" le pareció demasiado pueblerina, demasiado chabacana, poco propia para sus altos orígenes. Así que decidió recuperar la voz latina, hacerle los cambios indispensables y devolverla al castellano como una "voz de cultura", un injerto del latín inserto en el castellano: "directo".

De esta manera, tenemos que "directo" y "derecho" son un "doblete" de palabras, una patrimonial, y otra un cultismo. Hay varios dobletes en castellano, fruto de esta guerra entre lo natural y lo artificial: por ejemplo, sabemos que de FACTU(M) el castellano hizo "hecho", y por lo mismo, de FACTURA(M) dio "hechura". ¿Alguien puede comparar la belleza de esta voz con la de su insípido cognado cultista "factura"?

Pero lo peor fue que algunas palabras entraron al castellano directamente en su forma cultista, o bien que la forma patrimonial acabó por perderse. Por ejemplo, si "cultura" hubiera seguido por los caminos que el castellano viejo había marcado, habría sido una verdadera muestra de "cuchura"... igual que el antiguo AUSCULTARE se convirtió en el tradicional "escuchar", frente al que, nuevamente, las hordas cultistas nos impusieron el horrendo "auscultar".

¡Bien! ¡Pues ya es hora de sacudirnos los yugos de los cultismos! Así, siguiendo el testigo de la lista Ideolengua y del primer texto conocido (el listado de Seños del Zoyago ("Signos del Zodiaco", realizado por Francesc), aquí y ahora, FilóbLogos declara que levanta sus lanzas y eleva sus estandartes para luchar por la expansión del Castellano Padremoñal (sen cuchesmos), y la recuperación de esos fenómenos fonéticos que nunca debieron perderse de nuestro vocabulario.

¡Arriba la cuchura lengüéstega traicional! ¡Hasta la bechoria! ¡Viva el Padremoñal!

lunes, octubre 30, 2006

Mediollano

Es bastante conocido que el nombre actual de Milán viene del romano Mediolanum.
Pero esta ciudad del norte de Italia fue fundada por los celtas, y su nombre por tanto viene de su lengua.
Lanum, que es el equivalente etimológico del planum latino (doblete castellano plano, cultismo, y llano, padremoñal xD, además de por ejemplo, el "lau" del euskera, con la típica caída de la oclusiva en grupos consonánticos iniciales con líquida y la n intervocálica), tenía un significado más elevado para los celtas: el de un claro sagrado en el bosque.

Y la connotación sagrada es la que pervivió en las lenguas celtas posteriores, pues "llan" significa iglesia en galés (lo mismo "lann" en córnico), abundante en la toponimía galesa (Llanfair, Llangeitho...).

Uno de los más claros ejemplos de esta relación es Betws-y-Coed (coed, relacionado con el Chet de la Tierra Media, cuyo origen se remonta al *kaito- indoeuropeo, que produce heath, en inglés, y Heide, en alemán, "pagano" ), Santuario en el Bosque, una bella localidad forestal del norte de Gales centrada en torno a una antigua iglesia.

Queda claro, pues, que Milán fue construida en el medio de un claro sagrado del bosque, y... creció hasta ser la gran urbe de hoy en día :)

Hay ejemplos de Mediolanum repartidos por toda la geografía europea, incluyendo el Meulan y Meillant franceses (Mauleon, capital de la provincia vasca de Zuberoa puede que tal vez), y otros en Alemania y Serbia.

Los alemanes y sus nombres

Los alemanes son raros. Había pensado esto incluso antes de saber sobre los mil nombres que hay para denominarlos.

Sabemos que en esa zona existía una "confederación de tribus germánicas", que son las antecesoras directas de la actual Alemania (o no tan directas, pero para entendernos). Una de ellas es la de los ALAMANI, provinientes del curso superior del Mann. Se dio a este nombre la etimología de "todos los hombres" (cfr. all+men). Dieron lugar al reino de Alamannia, que devino finalmente una provincia del Sacro Imperio Romano. Por medio del allemand francés, la palabra pasó a ser el etnónimo de ese pueblo... en español.

Porque, curiosamente, pocos países lo usan. En inglés sabemos que el etnónimo de ese país es German (aunque se usó almain hasta el siglo XVI). Los "germans" eran otro de los pueblos germánicos, que se expandió considerablemente. En inglés se usó esta palabra para sustituir a la que usaban los romanos...

...que era Teutiscus, y de la que viene, por una parte, el propio etnónimo que usan los propios alemanes (Deustche) y el que usan los italianos (tedescos) y a veces se ha usado en español tedescos.

Fiondil ya ha comentado que en países eslavos se usan variantes de német, "mudos". En el norte se usan derivados de "sajón", como Saksa en finés. Y aún hay más, que podéis ver aquí. Y aun en varios países se usan derivados de "Volk" (pueblo), como en lituano.

En fin, me encantan los exoetnónimos :D

domingo, octubre 29, 2006

Cantabria

Y pensar que hasta hoy ni siquiera me había preguntado su etimología!

No hay un consenso, pero lo más probable es que Cantabria, derivada de las tribus cantabri, sea una voz céltica de *kant- (piedra, roca, peña), de donde procede "canto" en castellano, tanto como piedrecilla (canto rodado) como borde o esquina.

El segundo elemento de la palabra puede ser:
1) -abr, al parecer un sufijo derivativo adjetival céltico bastante común.
2) -iber, del río Ebro.

Así, pues, Cantabria bien puede traducirse por Las Peñas de Iberia (o del Ebro), en su sentido más montañés, o simplemente tener su origen en la denominación de los cantabri como "habitantes de las peñas".

Hola

Escribir un blog filológico es fácil. Por ejemplo, escribes "Hola", y ya tienes un post.

Siempre que, claro, aclares que la palabra "hola" no es para nada tan sencilla como parece. La Academia se rompió la cabeza mucho tiempo con ella. Hizo provenir su etimología del Heus latino (1734), del uallac árabe (1914), o de wa-llah, "Por Alá" (1956). Su uso está documentado, marcado como "saludo hacia inferiores", ya desde el XVI (por ejemplo con Lope de Rueda).

Actualmente se discute la etimología árabe por diversas razones "fonéticas y semánticas".

Pero lo que está claro es que resulta curioso el paralelismo con el "Hello" inglés. Esta voz como tal es moderna, y no se documenta antes de finales del XIX: se extendió a partir de la aparición del teléfono, curiosamente (en pugna con ahoy!, que era la voz que Graham Bell prefería que se generalizara para contestar las llamadas con el nuevo aparato). Hello se gestó en EEUU, como variante del hullo inglés, y de hallo, ya documentado en 1840. Hay no obstante una variante más antigua, ya usada por Shakespeare, y es hollo, del que se cree que puede provenir del francés antiguo hola, de ho y la ("eh, ahí!"), usada sobre todo en entornos cinegéticos.

Y no tendrá, entonces, quizás, se me ocurre... algo que ver este "hola" francés con, precisamente, el "hola" español? ¿Por qué seremos tan complicados?

De regalo, 'hola' en 800 idiomas.

sábado, octubre 28, 2006

Creer y tener fe

¿Qué significa el verbo creer?
Según la RAE:
Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado.
Es decir, y enlazándolo con el post anterior de Eleder, "tener fe en algo".

La gracia del asunto es que justamente el verdo latino del que viene (credere, como en el sustantivo credo, "yo creo", en latín) proviene de un antiguo compuesto verbal indoeuropeo:

*kred-dhê-

de las raíces *kerd-: corazón, de donde también viene cordura, cordial, coraje, acuerdo, concordia, cardiaco, y los términos ingleses core (núcleo) y heart (corazón)
y *dhê-: poner, hacer, de donde vienen también hacer (via facere < *dhak-) y el inglés do,
llegando a un significado etimológico total de "poner el corazón en algo".

De la fe y sus adjetivos

El adjetivo de "piedra" es "pétreo"; el de "esponja", "esponjoso"; el de "cielo", "celeste"... El español, y antes el latín, tienen muchas formas para crear un adjetivo a partir de un nombre.

Pero una amiga me dijo hace poco: "Oye, ¿y el adjetivo de "fe"?"

¡Gran pregunta! En principio, no lo tiene como tal. "Fe" en latín es "Fides". Algunos usan la palabra fiducialm que la RAE no admite, pero que proviene del inglés, y previamente del latín fiducialis. Pero en latín el significado es más restringido: la "fe fiducial" (fides fiducialis) es la "convicción interna en la promesa de Dios", y es un término acuñado por el protestantismo.

Pero entonces, ¿el latín no tenía ningún adjetivo derivado de la palabra fides? Pues... sí lo tenía, sí, al menos etimológicamente.

Y no era otro que fidel, -is, "fiel". Corominas (aquí su artículo sobre la palabra "fe") explica cómo ambas palabras provienen, en última instancia, del indoeuropeo *bheidh- 'atar, trenzar, retorcer', del que también sale el alemán bitten ('pedir', 'suplicar').

Y por último la consulta a los corpora: Google da 0 "verdades fiduciales" frente a 32.000 "verdades de fe"; el CREA únicamente encuentra "fiducial" como término técnico moderno de la ciencia estadística, y en el CORDE únicamente sale en obras de teología que discuten el luteranismo.

En resumen: decir "verdades fiduciales" no sólo significa no conocer bien el castellano, sino que genera sospechas de protestantismo. Para lo que sirva ;)

De hablantes y mudos

Respondiendo al post Eleder amplío y redirijo el tema de la etimología del pueblo eslavo hacia su verdadero significado originario.

Precisamente "eslavo" viene de "slovo" (habla, palabra), así que se autodenominaban más o menos "los hablantes", al igual que los elfos (Quendi, del verbo *kwet-, hablar), mientras que a los demás los llamaban nemec/német (mudo), de donde deriva la forma de decir alemán en las lenguas eslavas y húngaro (ruso niemoy mudo (Leonard Nimoy??) niemietskiy alemán, checo nemy mudo, húngaro néma mudo német alemán).

Una larga tradición de distinción etnocéntrica (o linguocéntrica) entre los que "hablan realmente" y los que no (bárbaros que en vez de hablar griego dicen "bar-bar", "bereberes" que en lugar de árabe sólo pronuncian "ber-ber" y erdaldunak que no hablan euskera sino que lo hacen "a medias", erdera < erdi (medio)-era(modo)).

También los úgricos se llaman a sí mismos "hablantes" (verbo proto-úgrico *mańče), de donde vienen los etnónimos Māńśi (Vogul siberianos), Mōs (Ostyak siberianos) y Magyar (húngaros) :)

De siervos y esclavos

¡Bueno! Pues veo que Fiondil ha comenzado de manera súbita este proyecto de blog (ha hecho bien, de ser por mí el idioma español habría desaparecido de la faz de la tierra y aún estaría pensándomelo XD), pues hay que empezar a darle contenido.

Así que empiezo con una pequeña curiosidad que he recordado hoy en una interesante conversación con un amigo de Mornorë:

Los serbios (que hasta 1970 aparecía en el diccionario como "servios") han sido un pueblo bastante malogrado históricamente (si dejamos aparte la malhadada guerra última). Y uno de los mitos que se les atribuían era que su propio etnónimo ("nombre como pueblo"), "servio", venía precisamente de "siervo" (actualmente se opina más bien que proviene de una voz eslava que significa "aliado").

Pero es que, para más inri, los serbios son étnicamente eslavos... y otra de las teorías decían que el nombre "eslavo" provenía... ¿lo adivinan? ¡de "esclavo"! (y parece que la relación es más bien la contraria).

Por último, atención a este maravilloso hallazgo wikipedio: Etimología de países y capitales nacionales. ¡Para leer horas y horas!

Y tras este humilde inicio (debile principium melior fortuna sequatur), ¡adelante con el nuevo blogcito!

viernes, octubre 27, 2006

Incipit

(Del latín incipere, "empezar", 3ª pers. sg. pres. ind.)

In Principio Verbum erat.
(En el Principio era la Palabra.)

Y aquí comienza nuestra aventura filológica.

Nuestras vidas están invadidas por las palabras, fluyen de aquí para allá, de boca en boca, de mente en mente, de línea en línea, nos rodean, nos embriagan, nos influyen, nos determinan.

Y sin embargo, muchas veces no nos paramos a pensar en su esencia misma, en su propia vida, en el largo camino que han recorrido, porque las palabras nos han precedido a nosotros como individuos, y nos sobrevivirán, siempre adaptándose, siempre modificándose, embelleciéndose, relacionándose con unas, alejándose de otras.

Durante los próximos meses (y espero que sean muchos) Eleder y yo mismo (Fiondil) intentaremos mostraros una pequeña parte de todo esto, siempre reafirmando el hecho de que las palabras forman el ámbito más cercano al ser humano en todos sus aspectos.