miércoles, abril 16, 2008

Sobre nombres

Me apetece hablar de nombres esta vez. Éste quiere ser una especie de post-referencia, y quizás sirva también a modo de glosario a algunos lectores, que suspiran y elevan los ojos al cielo cada vez que nos oyen (leen) utilizar términos acabados en -ónimo.

Quizás algunos sepan que -ónimo es un sufijo que proviene del griego ónoma, "nombre" (de donde viene "onomástica", por ejemplo), y por eso entiendan que los "algónimos" son siempre "nombres de algo". Bueno, pues vamos a presentar a nuestros queridos lectores filoblógicos algunos miembros de esta entrañable familia ónima.

Los más típicos son los topónimos. Topos es "lugar" (todas las referencias serán con respecto al griego), por lo que un topónimo es un "nombre de lugar". La toponimia es, pues, la ciencia que estudia los nombres de los lugares. Son parecidos los geónomos (de geos, "tierra"), el nombre de los lugares geográficos.

Tienen un nombre especial los topónimos derivados de nombres de santos (hagios), como los pueblos que reciben su nombre por una ermita cercana, por ejemplo: son los hagiotopónimos. Y hay muchos, no crean: ¿alguien sabía que Santander proviene directamente de San Emeterio? Y los topónimos de zonas muy pequeñas (por ejemplo, de un prado o de un recodo) se llaman microtopónimos, de micros, "pequeño".

Hay distintos clases de topónimos, por la misma razón de que hay distintas clases de lugares. Algunos lugares son en cuesta, miden muchos metros y se llaman "montañas", que se dice oros en griego, por lo que sus nombres son orónimos.

Más gente sabe que "agua" se dice hidros, por lo que entenderán que los hidrónimos sean los nombres de las extensiones de agua (normalmente se usa para los ríos).

Un caso curioso es el de los nombres de las casas, de interés para las sociedades (como la vasca tradicional) en las que los caseríos tenían denominaciones que acababan convirtiéndose en apellidos de quienes las habitaban. La raíz de "casa" es oicos, por lo que los nombres de las casas son oicónimos (aunque la raíz oicos esté más escondida en otras palabras, como en "economía", que viene de oiconomia, "cuidado de la casa". Por eso a veces también se les llama ecónimos).

Claro, no sólo los lugares tienen nombres. Las personas también. Y dado que antropos significa "ser humano" (antropología, antropomórfico...), los antropónimos serán los nombres de persona.

Si hablamos de los nombres de pueblos, de etnias (etnos), éstos serán los etnónimos, que además se dividen en dos: los nombres que se dan los pueblos a sí mismos (endónimos, de endo, "dentro") y los que reciben los pueblos por gente de fuera, los exónimos, de exo, "fuera". Por ejemplo, mientras los vascos se llamaban a sí mismos "euskaldunak", desde fuera recibían el nombre de... pues... eso, de "vascos", que es un exónimo. También se suele usar como "nombre de un lugar cuando es distinto al nombre que le dan los nativos" (por ejemplo, "Londres" sería un exónimo de "London").

Un caso curioso es el de los epónimos, que son los nombres que provienen de un nombre de persona: por ejemplo, "Atenas" es un epónimo de la diosa Atenea.

Y podríamos seguir engordando esta lista... pero he recordado que hace mucho tiempo que no llamamos a la participación de los filolectores, así que... ¿a qué nombran los fitónimos, zoónimos, biónimos, teónimos, agrónimos, litónimos, cromónimos, talasónimos (también llamados pelagónimos), limnónimos, odónimos, agorónimos, astiónimos, corónimos, drimónimos, helónimos o potamónimos? ¡Ánimo! (no digáis más de uno o dos por vez, para que pueda participar más gente) (y vale, reconozco que he hecho algo de trampa, y que algunos de los términos no los había oído en toda mi vida... pero ¿a que son bonitos?)

lunes, marzo 03, 2008

Galeses, valones y valacos

Os ofrezco un nuevo post de curiosidades etimológico-histórico-culturales tras la larga pausa de este blog.
Acabo de regresar de un viaje por el cantón Grischun de Suiza, trilingüe, de habla germana (dialecto alamánico), y latina romanche e italo-lombarda, con nuevos datos que aportar a este tema.


[...] and the Longobards, who long ago beyond Mircwudu a mighty realm and wealth won them in the Welsh countries, where AElfwine, Eadwine’s son in Italy was king. All that has passed!

Es sabido que los ingleses han llamado a los galeses Welsh desde que entablaron contactos (poco amistosos) con ellos, término que en castellano se tomó prestado desde el nombre del país (Wales), con la transformación romance w-> g (werra > guerra).

Pero no se trataba de una palabra de nueva acuñación especialmente pensada para los incómodos habitantes previos de Britannia.
Como muestra el extracto poético que he incluido al principio del post, perteneciente a una obra temprana de Tolkien.
Pocos galeses habría en "un poderoso reino más allá del Bosque Negro, en Italia".

El skalda se refería a todo el conglomerado de pueblos roman(i)zados que habitaban en la Italia del siglo VI, sobre el cual los germanófonos longobardos reinaron por un tiempo.

Así que nuevamente vemos cómo un invasor germánico conquista un país romanizado y llama a sus habitantes "galeses", y cómo realmente este nombre no tiene nada que ver con la lengua de los invadidos, ni con el país, ni con el nombre que se dan a ellos mismos, ni con su lengua... ¿o sí?
Bien... ¿qué tienen en común esos pueblos? Bueno, pues para empezar, que la lengua de sus invasores es germánica... pero ¿y sus lenguas? Los galeses son celtófonos, y los itálicos son... pues eso, latinos.

La diferencia lingüística de sus subyugados no pareció importar mucho en principio a los germanos, que usaron la misma palabra para todos los pueblos integrados en la ciudadanía romana del Imperio de Occidente.

Hay que imaginar la enorme distancia cultural y civilizadora que separaba a ambos mundos a uno y otro lado del Bosque Hercynico (así llamado por romanos, que representaba la frontera septentrional del Imperio, y conocido como el Bosque Negro, o Schwarzwald, la Selva Negra actual del sur de Alemania, por los germanos), y que a ojos de estos fieros invasores los celtas galo-británicos eran prácticamente lo mismo que los romanos itálicos.

De hecho, el término parece tener su origen en una antigua confederación celta que bajo el nombre de Volcae recorrió desde el sur de la Galia hasta Grecia pasando esta franja boscosa durante el período helénico, y que fue la pesadilla de dispersos pueblos germánicos, por aquel entonces menos preparados bélicamente.
Aunque en cualquier caso éste fue un nombre común a varios pueblos celtas que aparecen aquí y allá, en Hispania, en Galia, en Moravia y en Anatolia.

Este sustantivo habría sido prestado a estos hostigados germanos y bajo el efecto del Primer Cambio Consonántico (también llamado Ley de Grimm), y con un cambio vocálico germánico típico, pasaría a ser *walh- en proto-germánico.
Curiosamente esto detallaría que el fenómeno de dicho cambio consonántico aún seguía en activo tras la época de las incursiones de estos celtas (se encuentra datado en el primer milenio a.C., pero lo mismo puede haberse producido en un siglo tan tardío como el III o el II a.C.).

El propio endónimo céltico pudo tener otros significados originales, entre los que se sugieren el emparentado con el galés gwalch (halcón) y el relacionado con el galo volcos (lobo) (desde el proto-indoeuropeo wlHkw- > *wlukw- > lycos, *wlup-> lupus, *wolp- > wolf).
Y probablemente rompa alguna derivación fonética, excepciones hay siempre, pero a mí se me sugiere si no podría tener cierto parecido con el alemán Volk, en inglés folk, "gente, pueblo", cuyo origen ulterior proviene de fulca, horda.

Así, pues, con el tiempo se convirtió en un exónimo habitual en el crudo linde germano-romano, cuyos bordes se fueron difuminando hasta convertirse en una división más propiamente lingüística que política.
Como sucede con los nombres dados por un pueblo (generalmente fronterizo) a otro (la psicológica disyuntiva del Nosotros - Los Otros) la aplicación del exónimo varía con el tiempo, hasta determinarse formalmente, e incluso llegar a ser aceptado como denominación propia por el pueblo así etiquetado (cosa que no carece de cierta tristeza, pero que en ocasiones sucede).

Recopilando, el nombre fue un endónimo de un pueblo celta concreto, para pasar a ser un apelativo genérico a los pueblos celtas por parte de los germanos, a continuación identificar a toda la población romana con él, y por último limitarlo a los hablantes romances en la zona continental (ya vemos que no fue así en Inglaterra, donde latinizados o no, todos los britanos fueron considerados galeses).

Hagamos un repaso por esa invisible línea que es el ya mencionado límite cultural entre el viejo mundo civilizado romanzado y el bárbaro norte germánico:


En Britannia los anglosajones llamaron Welsh a los celtas britanos, no así a los celtas gaélicos, no romanizados. Esto incluye por supuesto a los galeses del sur, esto es, los de Cornwall (Cornualles), cuyo wall tiene poco que ver con "muro" y más con Wales, topónimo que exportaron a Bretaña ("Cornouaille").
Los córnicos de hecho llaman a su tierra sin el componente extranjero y le dicen simplemente Kernow (de la antigua tribu de los cornovii).

En la Galia los francos, pese a que no tardaron demasiado en romanizarse y latinizarse en su fracción más meridional, otorgaron su nombre a Valonia (Waals en holandés-flamenco, lengua que deriva del antiguo bajo franconio, frente al Flaams, Flandes, germánico), región de lengua de oïl de Bélgica.
También el apellido británico Wallace viene a través del antiguo franco waleis (extranjero), si atendemos a las fuentes etimológicas oficiales.
Y un producto llegado de la Galia se extendería a Europa con el nombre de "nux gallica", que en inglés y alemán se conoce como walnut y Walnuss respectivamente.


Es casual que en castellano se haya adoptado Wales como Gales, con la misma g que galo, galaico, gálata y gaélico (todos ellos endónimos), y sin relación alguna con esos términos, pese a ser "galés" también un gentilicio empleado para otro pueblo céltico.

Un caso similar parece ocurrir en inglés y francés con Gaul, que es el nombre para "Galia" en ambos idiomas, y que según la opinión de algunos no sería una evolución natural del Gallia latino (que en francés "padremoñal" debería dar Jaille) sino del franconio Walh > Gall > Gaul.

Aunque en mi opinión bien puede ser explicable por cultismo... y por vocalización de la l latina (y no germánica) en u (Gallia > Galle > Gaule).


Siguiendo la línea llegamos a Suiza y Austria:
Tradicionalmente los germanófonos usaron Welsch para los suizos francófonos, mientras que en su extremo oriental se utilizaba Wälsche para denominar a los retoromances (romanches y friulanos) en los Grisones y en el Südtirol italiano, y Welsch a los italianos por parte de los austriacos. Un viejo nombre para Verona fue Welschbern ("Berna de los galeses").

La propia lengua romanche fue llamada por algún tiempo Chur-Wälsch ("galés de Chur", ciudad principal del cantón de los Grisones), hasta que un incendió destruyó gran parte de ella y una "horda" de artesanos y constructores germanófonos fueron en masa a habitar en ella, aprovechando de paso para primeramente arrinconar a su población romance original en el barrio llamado Welschdörfli (lit. "pueblecito galés", he descubierto este precioso diminutivo alamánico en Umlaut+ sufijo -li), al otro lado del río, y finalmente hacer desaparecer esta lengua de la capital.

La palabra tiene el sufijo adjetival -isk en su versión anglosajona Welsh (desde el antiguo welhisc, adjetivo del sustantivo wealh) y en la alemana Welsch y Wälsch (en los tres casos se muestra metafonía de la -a- inicial por medio de una desaparecida -i- del sufijo).

Anterior a la forma adjetiva quedan topónimos del sustantivo, derivados de *walh > walch / wal-, como Walchgau y Walchensee en Baviera, o Strasswalchen ("calzada extranjera") en Austria, que en este caso indica que hubo un asentamiento romano.
En Suiza Walensee (lago de los extranjeros), indica la proximidad romanche, y sin embargo el cantón bilingüe (francés y alemán) de Valais tiene en su forma alemana Wallis el indicativo de la presencia del francés.

Y aquí hay que tener cuidado porque se llama Walser a los germanófonos de Valais, incluso cuando estos han emigrado a otras regiones (al valle Valsertal, en los Grisones), por tener poseer una cultura peculiar y característica que les identifica frente a otros suizos alamánicos, como por ejemplo sus viviendas tradicionales de madera ennegrecida.



Cuando un tercer elemento interviene en la historia los derivativos se multiplican.
Ciñéndonos a nuestro recorrido alcanzaríamos el Este de Europa, donde las lenguas eslavas , el húngaro, el albanés y el griego adoptaron la palabra aparentemente desde la lengua gótica bajo su forma walha.

En un principio valaco (wallach) vino a denominar exclusivamente a los rumanos (así pues Valaquia y Transilvania eran dos regiones diferenciadas, ya que en la segunda la lengua mayoritaria era el húngaro, y actualmente hay alrededor de un millón y medio de hablantes).

Sin embargo, con el tiempo se hizo más común el nombre vlach para especificar concretamente a los hablantes latinos que habitaban en los Balcanes fuera de Rumania.

Los vlachs en su conjunto descienden de dacios, tracios e ilirios romanizados, que lingüísticamente son arumanos, istro-rumanos, dalmacios...

Ya en griego bizantino se decía Βλάχοι [vlachoi] a todos los latinos de los Balcanes, y también fue adoptando un significado secundario de pastor.
Pero no es la única lengua en la cual vlach y sus derivados se encuentran con otros sentidos, en general tiene asociado el concepto de hombre del campo, hombre vago, campesino o pastor en las lenguas eslavas, o como peyorativo para friulanos, italianos o serbios, según el país.

El origen de todas las formas orientales yace en el волохъ [valach] del Antiguo Eslavo Eclesiástico, del cual surge, por ejemplo, el polaco wołoch, que es rumano, mientras que en la misma lengua włoch es italiano.
Este paralelismo tiene su reflejo en húngaro también: Aquí oláh es el gentilicio rumano, olasz el italiano, y su préstamo más moderno, vlachok (plural), es específico para los vlachs.

Con el prefijo latino mauro (negro), tenemos a los maurovlachi, entre Croacia y Bosnia, habitantes de la zona costera.
La causa de su adjetivo negro viene por la tradición turca de asignar colores a los puntos cardinales, correspondiendo el negro al Norte.
El sustantivo en castellano es "morlaco", que también significa "hombre rústico" en italiano.


Los senderos seguidos por distintos exónimos darían para varios posts (incluso español es un exónimo de origen occitano, y se especula con que vasco sea un exónimo indoeuropeo que signifique "los de las tierras altas", raíz *bhars-, atestado como barscunes), pero podría mencionarse aquí también el caso de la palabra gabacho, cuyo uso depende del punto de partida (como sucedía con el binomio walsch-welsch):

Gabacho llaman los españoles a los franceses, y los gascones a los hablantes de oïl charenteses (Gran Gavacherie), así como los roselloneses a los languedocianos, y los languedocianos a los auvergneses (occitanos).

De hecho, ya tuvimos otros posts sobre exónimos como éste titulado "De Hablantes y Mudos", que os invito a leer en espera de un nuevo post.

domingo, enero 27, 2008

De gorra (1)

O, mejor dicho, de gorras, que es de lo que va esta entrada.

Y es que los distintos tipos de gorras, sombreros o tocados son fuente inagotable de curiosidades lingüísticas. Y para muestra, el botón que nos ofrece nuestra compañera PiradaPerdida, del cada vez más famoso blog De Madrid al cielo.

Muchos conoceréis la iniciativa Reserva de palabras, que es, en sus propias palabras, "un espacio virtual dedicado a la lengua, que intenta mantener vivas las palabras que han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados por la pobreza léxica, los extranjerismos o los eufemismos". Ella se adhirió a esta iniciativa proponiendo una palabra que a muchos madrileños, sobre todo de alguna edad, sonará muy familiar, y nos animó a investigarla etimológicamente: la palabra parpusa.

La "parpusa" es la gorra de cuadros típica madrileña. Muchos madrileños conocen el término, pero casi nadie conoce su origen. Y tras varios días de investigación... tengo que decir que me uno a ese grupo. No, no se sabe de dónde proviene el término "parpusa". Pero sí he encontradlo algunos datos interesantes. Veamos.

El primer detalle es que "parpusa" no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española... pero en ninguno de sus diccionarios, desde 1726. Curioso. Tampoco aparece en el Corpus Diacrónico del Español, y sólo una vez, en un texto de 1989, en el Corpus de Referencia del Español Actual. ¿Una palabra fantasma?

El Señor G, sin embargo, nos da más información. La palabra aparece en algún relato de Zunzunegui, por ejemplo (escritor costumbrista portugalujo que pasó parte de su vida en Madrid), pero, curiosamente, la mayor parte de las referencias son... ¡al lenguaje de la "germanía"!

Un primer ejemplo es el del "Diccionario de argot español o lenguaje jergal gitano, delincuente, profesional y popular", libro de 1905, donde "Parpusa" ya es un término que significa "gorra". La misma referencia aparece en la "Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana", de 1907, adscribiendo esa palabra al vocabulario de la germanía (voces propias del hampa).

Encontramos otras referencias en el mismo sentido en la "Revista general de legislación y jurisprudencia" del año 1893, y sobre todo en "El lenguaje: estudio filológico, psicológico y sociológico, con dos vocabularios jergales". Esta obra aclara, frente a la indistinción que a veces se ha hecho del habla de la germanía y el habla gitana, que "parpusa" pertenece únicamente a la primera, y no a la segunda.

El problema es que nos quedamos aquí... No he conseguido ir más allá en el origen de la palabra "parpusa". Lo único que queda claro es que en principio era voz del hampa, y que luego pasó a caracterizar el habla castiza madrileña. Seguiremos buscando, pues.

Ah, una última cosa: hay también apariciones del término con lateral en vez de vibrante, como "palpusa". Es difícil decir cosas muy concluyentes a falta de etimología, pero el cambio de lateral por vibrante en posición implosiva (sí, creedme, es eso lo que ocurre) no es nada desconocido: en el habla canaria se han documentado formas como "salgento" o "altillero" con el mismo cambio. También se da el cambio L>R, pero la datación de los testimonios recogidos parecen avalar la antigüedad de la voz con vibrante "parpusa".

Y dejo para una siguiente entrega el análisis de otras simpáticas gorras, más cercanas a mi lugar de origen... como son las ¡txapelas! ¡Enseguida en sus pantallas!

P.d. ¡Todos a votar por las parpusas! :D

martes, enero 15, 2008

Apuntes de Ainu III: Partículas

Anteriores entregas de Apuntes de Ainu:

Introducción y Fonética

Morfología nominal





Ainu posee también partículas para indicar la mayor parte de las funciones gramaticales comunes y coinciden en uso (aunque no en forma) bastante con las del japonés.
La excepción es que no hay partículas que marquen el Sujeto, el Objeto o Complemento del Nombre (genitivo).

He aquí algunas partículas:

orun

Marca el Objeto Indirecto, aunque su presencia no es necesaria, especialmente si sólo aparece explícitamente el Objeto Directo en la oración. Si hay objeto directo e indirecto en la oración también es determinable este último por el orden sintáctico, siendo S+OD+OI+V.
NO se usa con pronombres personales (estos se indican en la flexión del verbo)

Japonés ni

Ejemplo:
huci tampe matkaci orun kore
abuela esto chica P. dar

La abuela da esto a la chica


ta

Se utiliza como partícula de lugar (locativo). Preposición en.

Ejemplo:
poro cise ta horari
grande casa en vivir

Vive en una casa grande

También se usa como partícula de dirección (alativo). Preposición a, hacia

Ejemplo:
poro cise ta arki
grande casa a venir

Vienen a la casa grande

Japonés ni, de


un

Es también una partícula de alativo (exclusivamente en este caso).
Preposición a, hacia.

Ejemplo:
kotan un arpa
pueblo a ir

Fue al pueblo (poblado)

Japonés e


wa, orwa, orowa

Todas estas partículas son distintas formas de la misma (posiblemente dialectales), cuyo uso se aplica al ablativo. Preposición de, desde

Opcionalmente se le puede añadir 'no': wano, orwano, orowano.

'Orowa' se usa para marcar el agente de las oraciones pasivas (en japonés se usa la partícula ni para ello).

Ejemplos:

Poropet orwano arki
Horobetsu desde venir

Vinieron de Horobetsu

Meko seta orowa a-hospa
gato perro por pasv.-cazar

El gato fue cazado por el perro


Japonés kara y ni


ari

Partícula instrumental. Preposición con, mediante

Ejemplo:

tek ari kar-pe
mano con hacer-cosa

Algo hecho a mano

Japonés de, to


tura(no)

Partícula comitativa, de concurrencia o de compañía. Preposición con, junto con.

Ejemplo:

kukorkur tura Aspet ta arki-as
mi-marido con Ashibetsu a venir-pl.

Vinieron a Ashibetsu con mi marido

A esta partícula se le pueden añadir los prefijos personales de verbos transitivos de modo similar a como sucede en castellano: "conmigo", "contigo", etc.

ku-tura: conmigo
e-tura: contigo

Japonés to


newa

Se usa cuando se enumeran sustantivos. Conjunción y.

Japonés to


ne

Partícula translativa, que se usa con el verbo "volverse / convertirse en (algo)" (become, turn into, jap. naru).

Ejemplo:

seta aynu ne yaykar
perro hombre en convertirse

El perro se convirtió en un hombre

Japonés ni naru


sak(no)

Partícula abesiva. Preposición sin.

Ejemplo:

po sak menoko
niño sin mujer

Mujer sin niño(s)


anak(ne)

Partícula de tópico o tema. Funciona igual que la japonesa wa o la koreana (n)un, pudiendo modificar tanto al sujeto como al objeto y a los complementos circunstanciales.

Ejemplo:

sake anakne somo a-ku
vino P.Top. no yo-beber

Vino yo no bebo


Resaltar por último que no tiene el Ainu partícula de genitivo-posesión (jap. no) sino que esto se indica con otros artificios que ya explicaré (mediante prefijos personales posesivos) y que existe además una serie de elementos similares a partículas-sufijos que indican una gran variedad de orientaciones espaciales:

or, orun: dentro de
pok: bajo
utur: entre
soy: fuera de
nosiki: en el centro de

lunes, diciembre 31, 2007

Feliz Navidad!

Terminan las fechas en las que un buen número de seres humanos han celebrado una fiesta llamada "Navidad" Es ésta una fiesta con un gran contenido religioso, histórico y simbólico. Y, como ocurre con todas las cosas importantes... también etimológico.

Aunque la propia voz "Navidad" es sencilla. Significa "nacimiento", porque en los países cristianos se celebra el nacimiento de Dios como un niño en el pueblo de Belén. Así, proviene del latín NATIVITAS, un sustantivo derivado de NATIVUS, "nacido", el cual proviene de NATUS, participio pasivo del verbo deponente NASCIO, "yo nazco", que según el OED viene de la base indoeuropea *GEN-/*GN-, "generar". Vamos, como ven, nada de particular.

En otros idiomas romances se usa un término latino similar, NATAL, que da "Nadal" en gallego o catalán, "Nadau" en gascón, y otras voces similares.

En otros países no se usa la misma palabra para denominar estas fechas. En inglés el tiempo es conocido como "Christmas", voz compuesta cuya primera parte es "Christ", "Cristo", término griego que significa "el Ungido", y uno de los títulos principales de Jesús, sí, ese ñiñito que decíamos antes. Curiosamente, las abreviaturas "Xmas" y demás son bastante antiguas; ya en el siglo XII aparece la forma "Xres mæsse". Esta segunda parte no es más que "misa", aunque antiguamente significaba en anglosajón "festival, celebración".

En Francia la voz usual para estas fechas es "Noël" (de donde viene "Papá Noel"), palabra que apareció ya en el siglo XII, y que parece ser otra derivación de NATAL, quizás con disimilación vocálica.

En euskera se usa normalmente el término "gabonak", que quiere decir "noches buenas", aunque tiene también bastante uso "eguberri", que parece un término arcaico que significa "día nuevo", quizás usado antiguamente para el día del solsticio de invierno, y que luego se traspasó a estas fiestas.

Curiosamente, existe otro término usado para denominar estos días, que es "Pascua". Muchos habrán deseado "felices Pascuas", y quizás hayan caído luego en la cuenta de que "Pascua" suele usarse más bien como sinónimo de "Semana Santa"... ¿Qué ocurre ahí? Pues... simplemente, que el diccionario recoge también la siguiente definición de "Pascua": "Cada una de las solemnidades del nacimiento de Cristo, del reconocimiento y adoración de los Reyes Magos y de la venida del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico". Esto es, la "Pascua de Resurrección" (o Semana Santa) es una de las tres "Pascuas", junto con la "Pascua de Pentecostés" y la "Pascua de Navidad". Usada en plural, de hecho, alude únicamente a esta última, en "Felices Pascuas".

Así que aprovecho para desear que lo hayan sido a todos los lectores... ¡seguimos por aquí!

lunes, noviembre 19, 2007

Choclo taíno, maní náhuatl

Antes de continuar con la serie gramatical ainu, que puede resultar densa, voy a intercalar un post sencillo de curiosidades lingüísticas.

Resulta de lo más llamativo cuando uno comprueba que ciertas diferencias dialectales transatlánticas, en lo que a léxico se refiere, provienen de la elección de una u otra lengua amerindia a la hora de nombrar a objetos relativamente novedosos para la vieja cultura europea.

Cuando los españoles llegaron al nuevo continente americano desembarcaron primeramente en las Bahamas, que venían a estar habitadas por aquel entonces por taínos arahuacos, cuyos más graves enemigos eran los feroces caribes.

De este pacífico pueblo taíno (que también convivía con guaraníes en el continente) no dudaron en tomar prestadas directamente palabras que denotaban conceptos que en las Américas se asumían como cosas del día día:

Hamaca, barbacoa, cacique, canoa, maraca, tiburón, huracán...

Algunas con ligeros cambios semánticos: barbacoa era el nombre de una serie de palos utilizados a modo de parrilla, cacique era el jefe de la tribu....

Muchas de estas palabras pasaron posteriormente desde el castellano a otras lenguas europeas hasta su universalización actual.

Otras palabras que ya existían para denominar las mismas ideas fueron sustituidas, como es el caso de escualo (tiburón), que desde el latino squalus esté posiblemente emparentada con el anglosajón shark, ambas de la raíz indoeuropea *skêu-, cortar, de donde viene también la sierra saw inglesa, a cuya forma tanto nos recuerda la hilera de dientes de dicho animal.

Pero aunque fueron los humildes taínos los primeros heraldos americanos ante los españoles y los primeros en influir en la visión de las cosas de allí en Europa, hubo otras civilizaciones mucho más importantes que marcaron también el estado de las cosas en esta materia léxica, a pesar de que los contactos fueron bastante posteriores.

Estamos hablando de los aztecas náhuatl de Mesoamérica y los incas quechua de los Andes.

Del náhuatl el intercambio verbal fue prolífico y se obtuvieron los nombres para cosas tan corrientes hoy en día como chocolate, tomate o cacahuete, este último de uso en la península alternándose también, y más habitual en algunos dialectos transcontinentales, con maní, proveniente de nuestra querida lengua taína.
De las lenguas amerindias se usan sustantivos que representan hechos tan de actualidad como lo fue el chapapote (del náhuatl, aunque en mi entorno siempre se había usado, hasta el tema del Prestige, galipot, del francés) o cayuco (embarcación, relacionada en los medios de comunicación con el drama de la inmigración africana, y otra vez no oída por mí previamente a su aparición en ellos), voz taína de nuevo.
Otro pariente orgánico del chapapote también toma su nombre del náhuatl: chicle, también llamado goma de mascar.
Todos estos préstamos del náhuatl reflejan la terminación del caso absolutivo -tl, -ti o -li, de modo similar al que los préstamos arábigos poseen su artículo al-.

Del quechua en cambio, por avatares históricos (esto es, que posiblemente para cuando se hicieron extensivas las relaciones hispano-incas la mayoría de las novedades americanas ya estaban reveladas), gran parte de los términos prestados no llegaron a la península o su uso se limita a realidades andinas que no han repercutido en la sociedad europea (cóndor, guano, llama, pampa, puma, quena...). Si acaso cancha sí que llegó y es ampliamente utilizado (sobre todo en lo referido al baloncesto) y la infamemente famosa coca.

Pero hay palabras de origen quechua en español que se utilizan habitualmente en los dialectos de los países adyacentes a los Andes, como por ejemplo mate, papa...

Especialmente notable es aquí el diferente término usado para un común alimento llamado maíz (del taíno) en castellano peninsular y choclo (del quechua) en el español argentino rioplatense. No voy a negar que me llamó mucho la atención cuando me enteré de la existencia de pochoclo... (los vascos, sin embargo, optamos por no tomar ningún préstamo y variar semánticamente la palabra para el viejo mijo euroasiático de tal forma que arto significase maíz y artatxiki, pequeño maíz, mijo).

jueves, noviembre 15, 2007

Palabras que te transportan

La función evocadora del lenguaje es una de las más poderosas. ¿Quién no ha sentido los influjos de una palabra que, dicha en un contexto cotidiano, lograba transportarte a lugares sólo soñados. Recuerdo a un compañero del canal #tierra_media del IRC que decía que, en su trabajo, se sentía transportado a las verdes llanuras de Rohan cada vez que en uno de los papeles de su empresa veía un logotipo que decía "Es propiedad de la Marca".

Pero existen palabras cuyo poder transportador está oculto, y que sólo puede ser recuperado gracias a las secretas artes de la Etimología. De esto tratará este post: de encontrarnos pequeñas y humildes palabras que, si se repara en ellas y en su origen, son capaces de llevar a quien las escucha a los lugares más recónditos y los rincones más apartados del mundo.

Pongamos un ejemplo. Cualquier persona puede llegar a su casa, en el barrio de Cuatro Caminos, por ejemplo, acercarse a su ventana, y encontrarse de pronto en uno de los países más evocadores de la Tierra, sólo con abrir la persiana.

Porque "persiana" significa, originalmente, lo que su propio nombre indica: "natural de Persia". Nos llegó por el francés "persienne", del francés antiguo "persien", adjetivo que acompañaba a "ventana": "ventanas persas", en definitiva. En el siglo XVIII tenían claro el origen oriental del utensilio, que llegó a ser incluso llamado "sultanas". ¿Es o no interesante? Esa persona que se asoma a su ventana puede realizar todo un viaje al antiguo Irán.

Iluminado por ese descubrimiento, decide bajar a la calle a celebrarlo. Se coloca su corbata... y de pronto, alza la vista y descubre que se encuentra entre rudos soldados eslavos, viajando por las tierras italianas. Los hombres que le rodean visten una tela en torno al cuello, y los italianos que les ven los llaman "¡cravatte! ¡cravatte!". Porque, en efecto, estas personas, y la tela que usan en el cuello toma su nombre de ellos, provienen de la cercana pero no por ello menos exótica... ¡Croacia!

Con gran esfuerzo nuestro amigo vuelve a su barrio; las corbatas son una cosa, pero no le gustaría recordar que, en opinión de algunos, los "siervos" habían dado lugar al vecino país de Servia (actualmente Serbia... y no, no parece que provenga de ahí), y que su hiperónimo, los "eslavos", dio lugar a la palabra "esclavos" (esto sí está confirmado: el latín SCLAVUS proviene del griego SKLABENOI, que vendría a ser lo mismo que "eslovenos"). Ya hablamos de ello anteriormente.

Decíamos que nuestro amigo coge su coche... y se encuentra de nuevo perplejo. ¿¿Hungría?? ¿¿Qué hace en Hungría?? ¡"Coche" es la palabra más normal del mundo, igual que el resto de lenguas europeas, que... ehm... vale, que usan derivados de "carro" (como el inglés car), o de "auto-móvil" (que se mueve por sí solo, esto es, sin caballos), o de la raíz VEHERE (igual que el "vector" castellano, el voiture francés), o... bien, vale. ¿De dónde viene "coche"?

Pues, efectivamente, viene del húngaro kocsi, que era un tipo de calesa tirada por caballos. Por qué el castellano decidió generalizar esta palabra en vez de cualquier otra de las que tenía a su disposición, no lo sabemos (...¡aún!).

En cualquier caso este personaje ha tomado ya su coche, se ha cruzado con una limusina... y ha aparecido, por arte de magia, en la región francesa de Limoges, de donde el término "lemosín" (que además de designar una variedad de la lengua occitana llegó a usarse para referirse al catalán), y donde se cuenta que la carrocería de estos coches se asemejaba a las capuchas de los pastores de Limoges.

Dado que ya ha pasado los Pirineos, nuestro hombre continúa en dirección sur y se encuentra en la Picardie, otra región histórica francesa con fuerte identidad... y cuyo nombre proviene de picardo, "picador", nombre que recibían los campesinos del norte de París. De "picar" proviene también la simpática palabra pícaro y las "picardías" que éstos hacen. Y la prenda llamada igual, claro. ¡Región fecunda ésta!

Pero nuestro amigo ya empieza a cansarse: tanto ir a tumbos de un lugar a otro sin conocer ninguna de sus etimologías le hace creerse un patán... y de pronto, las altísimas cumbres de Afganistán le han rodeado y parecen estar a punto de desplomarse sobre él, mientras tribus de pashtunes le explican, con amabilidad, que "patán" es precisamente otra forma de designar en castellano a esta etnia mayoritaria en el centro del país afgano. Aunque el RAE dice que la voz despectiva española proviene de "pata"...

Y esta pata, en fin, nos da pie para terminar nuestro viaje. Tras el viaje físico de hace un par de posts, hemos tenido ahora un viaje metafórico, que podría ampliarse mucho más... y quizás se amplíe, en otra ocasión. ¡Ahora a descansar!

lunes, noviembre 12, 2007

Apuntes de Ainu II: Morfología nominal

Continúo republicando estos esbozos gramaticales de la lengua Ainu que hice en su tiempo.
Este fin de semana, gracias a Ardaleth, que me lo ha prestado, he conseguido una gramática ainu como nueva fuente de información. Aún no he tenido tiempo más que de hojearlo, y por ello ahora mismo me arriesgo a publicar datos parcialmente analizados, pero en su momento revisaré esta entrega y ampliaré si es necesario.

Morfología: sustantivos

Este post tratará sobre cuestiones relacionadas con los sustantivos (i.e. nombres) en la lengua Ainu.

Los sustantivos en Ainu no varían morfológicamente (esto es, la forma no cambia) por declinación casual (como por ejemplo en latín, Nominativo, 'sujeto', homo, Acusativo, 'objeto directo', hominem), género (como en castellano masc. gato, fem. gata) ni número (en castellano sg. gato, pl. gatos). Vamos, tal y como sucede en el japonés (y en otras lenguas, por supuesto).
Pero existe una distinción en los sustantivos bastante peculiar (yo por lo menos no lo había visto hasta ahora en ninguna otra lengua): distingue morfológicamente entre sustantivos que denotan ideas generales (o abstracciones) y sustantivos que se refieren a objetos concretos.

A esta forma de los sustantivos la llaman "forma poseída", pues se utiliza junto con los prefijos que indican posesión de un objeto por parte de una persona (equivalentes a mi, tu, su, nuestro, vuestro, su).

La forma poseída de un sustantivo suele llevar la sílaba -hV sufijada, donde V es la vocal de la anterior sílaba. Aunque (supongo que se debe a la variación dialectal, recordad que no existe un "Ainu estándar") esta forma no siempre lleva la consonante -h-, existe también la posibilidad de hacer la forma poseída tan sólo añadiendo una vocal sufijada o en muchos casos esta forma es indiferenciada de la forma normal del sustantivo.

Veamos ejemplos para aclarar esto:

Forma normal

Forma poseída

Significado

apa

apa / apaha

puerta

unu

unu / unuhu

madre

sapa

sapa / sapaha

cabeza



En estos ejemplos el sustantivo en forma normal se refiere a idea en general, como en la frase por ejemplo "las puertas suelen ser de madera", "las madres son cariñosas" o "las cabezas tienen pelo"; se refiere a cosas generales.
Los sustantivos en forma poseída están refiriéndose a un objeto concreto, "mi puerta", "tu madre", "su cabeza", etc.
En estos sustantivos expuestos la forma poseída puede ser también idéntica a la normal (apa, unu, sapa).

Forma normal

Forma poseída

Significado

ak

aki / akihi

hermano menor

yup

yupi / yupihi

hermano mayor

cep

cepi / cepihi

pez



En este otro grupo de sustantivos en cambio la forma poseída es siempre diferenciada mediante la adición de -i o -ihi (vocal neutra).

Forma normal

Forma poseída

Significado

kisar

kisara / kisaraha

pierna

tek

teke / tekehe

mano

kotor

kotoro / kotoroho

máscara



Este otro grupo también tiene una forma poseída siempre diferenciada, en este caso mediante la reduplicación de la vocal de la última sílaba, -V, o de -VhV. ¿Recordáis la armonía vocálica que comenté en el post de Fonética? Pues se refería a las vocales que se añaden en este grupo y el anterior a la forma poseída.
Así que en definitiva si una palabra termina en vocal la forma poseída es idéntica a la normal o a la vocal más -hV, mientras que si termina en consonante la vocal que se agrega no es predictible (aunque sigue las reglas de armonía vocálica).
Lo de la forma poseída no tiene una norma regular, así que es dificil saber dado un sustantivo cual es su forma poseída, son de ese tipo de cosas que hay que aprender de memoria (y no, no tengo una lista exahustiva de las formas correspondientes a varios sustantivos).

Los prefijos posesivos personales que se añaden a los sustantivos en forma poseída son los siguientes:

Persona

Singular

Plural

ku-

ci- (excl.) / a(n)- (incl.)

e-

eci-

-

-



Son exactamente los mismos que las marcas de sujeto de verbo transitivo en Ainu coloquial, pero esto ya lo veremos cuando trate la morfología verbal.

El prefijo que he indicado como excl. quiere decir que es 1ª persona del plural exclusiva, esto es, que incluye a los hablantes pero a ninguno de los receptores ("yo y otro(s) que no son tú" = nosotros), mientras que lo que he marcado como incl. indica 1ª persona del plural inclusivo, que incluye al receptor o receptores ("yo y tú" = nosotros).

Así, pues, los sustantivos poseídos quedarían así:
ku-apaha / ku-apa: mi puerta
e-unuhu / e-unu: tu madre
sapaha / sapa: su cabeza
ci-aki / ci-akihi: nuestros hermanos menores (pero no los tuyos)
an-teke / an-tekehe: nuestras manos (las tuyas y las mías)
eci-yupi / eci-yupihi: vuestros hermanos mayores

Ved que la 3ª persona no tiene marcas, y por tanto un sustantivo en forma poseída significa ya de por sí "su tal" (siendo ese "su" tanto de singular como de plural: "de él" o "de ellos", confusión que sucede de igual modo en castellano).


Antes he comentado que el sustantivo tampoco varía su forma según su número:

sine aynu: un hombre
tu aynu: dos hombres

Como véis, "aynu" es inmutable en lo que respecta a su número.

Sin embargo, existe un sufijo que indica plural o colectivo, similar a los japoneses - tachi o -domo: -utar
aynu-utar: hombres
cip-utar: barcos

Realmente significa algo así como "X y otros".

Existe una distinción curiosa entre los sustantivos que entran dentro de un colectivo y los que no mediante el uso del sufijo de la forma poseída de un sustantivo. Veamos el ejemplo:

ku-yup-i: mi hermano mayor
ku-yup-i-utar: mi hermano mayor y otros
ku-yup-utar-i: mis hermanos mayores

Nominalizadores:

Hay una cierta variedad de sufijos que convierten palabras de otras categorías gramaticales en sustantivos, con distintos usos:

-p(e): a partir de verbos/adjetivos produce sustantivos que significa ese verbo caracterizando a una cosa o persona (no definida).

-i: significa "lugar o tiempo de"


-ike: genera sustantivos abstractos ("grandeza") o al igual que -p(e) cosa o persona que tal.

-kur: funciona parecido a -p(e) pero se refiere sólo a persona.

Ejemplos:

-p(e)

pirka: bueno (adj.)
pirka-p: cosa buena (sust.)

husko: viejo (adj.)
husko-p: cosa vieja (sust.)

wen: malo (adj.)
wen-pe: persona pobre (sust.) (aquí hay un leve cambio de significado)

ray: morir (verb.)
ray-pe: persona muerta (sust.)


-i

sinean: (ser) uno (adj./verb.)
sinean-i: un lugar, un tiempo (sust.)


-ike

pirka: bueno (adj.)
pirka-ike: bondad (sust. abstracto), cosa o persona buena (sust.)

poro: grande (adj.)
poro-ike: grandeza (sust. abstracto), cosa o persona grande (sust.)


-kur

ray: morir (verb.)
ray-kur: muerto (sust.)



Adicionalmente merece la pena señalar que tanto -p(e) como -i y -kur sirven también gramaticalmente para formar oraciones subordinadas, si se sufijan a un verbo al que le precede una oración (con sus complementos, sujeto y demás). De manera similar a como se hacen las oraciones subordinadas en japonés (ore ga miru hito: el hombre que yo veo):

ku-nukar-pe: yo-ver-NOM.: el que yo veo
ku-nukar-kur: yo-ver-hombre: el hombre que yo veo

tunas ek-pe: rápido venir-NOM.: el que viene rápido

kotan kor-kur: pueblo tener-hombre: el hombre que tiene un pueblo: jefe
ku-kor-kur: yo-tener-hombre: el hombre que yo tengo: mi marido

Tokaci wa ek pewre-kur: Tokachi desde venir (ser)joven-hombre: el hombre (que es) joven que viene de Tokachi.


Esto es lo que puedo contar del sustantivo por ahora, si hay dudas o no me he explicado muy bien no dudéis en preguntar.

lunes, octubre 22, 2007

Landa Lan

Con motivo del Primer Aniversario de este sitio, que se cumplirá el sábado que entra, FilóbLogos se complace en obsequiarles con... la crónica de nuestro Viaje a la Gasconha!


La banèra gascona



Señores y señoras, mesdames et messieurs, senhors e daunas... ¡FilóbLogos se ha ido de viaje! Físicamente, me refiero. Fiondil y yo hemos decidido comprobar si eran ciertas muchas de las cosas que decíamos sobre esos extraños lenguajes del mundo. Sí, habíamos leído muchas cosas sobre ellos, pero ¿no nos mentirían acaso todos los libros? Pues hemos cogido los bártulos, el coche y un par de mapas, y nos hemos echado al monte; en concreto... a la Gasconha Pirenaica!

Este nuestro primer viaje de Turismo Lingüístico ha empezado de forma interesantísima. Baste decir que comenzamos a escribir este post, en la noche de nuestro segundo día, desde una posada de Lescun, pueblecito a unos 900 metros en medio del col de Somport (de SUMMUS PORTUS, o sea, que no hay nada más arriba), en pleno valle bearnés de Aspe (de Haitz-pe, "bajo la roca", topónimo vasco conocidísimo... y es que las relaciones entre el Béarn y el País Vasco son un tanto peculiares, como luego veremos). Creo que ha sido el post escrito en un entorno más bucólico de la historia de este blog.

Comenzamos el viaje en un territorio gascón típico y pintoresco, aunque no pirenaico, las Landas, donde un servidor (Eleder) aprovechó para saludar a mi familha landesa. Aprovechamos para empaparnos de notas etnográficas sobre una región que fue zona de marismas hasta que a Napoleón III le dio por plantar pinos y pinos y más pinos, hasta desecar las marismas y convertir la zona en un bosque eterno. Esto explica también alguno de los topónimos de los pueblos en los que estuvimos, como Sabres ("arenas").

Enseguida pasamos por otra ciudad de nombre acuoso, Dax (de AQUENSIS, por sus aguas termales), único pueblo de Francia sin rotonda de entrada, lo que nos retuvo en él unas dos horas, y enfilamos sin parar hasta Orthez, sede del famoso equipo de baloncesto, y villa bearnesa con graves problemas de personalidad: en la mayor librería del pueblo, en la sección Regional, pudimos encontrar la discografía completa de la música tradicional... ¡¡vasca!! (que incluía, además, temas tan euskaldunes como "La virgen de Guadalupe". Alguien debería explicarles algo, ¿no?). Al menos encontramos lo que fue el descubrimiento musical del viaje hasta ahora: Nadau, una especie de Oskorri o Milladoiro gascón (su nombre es lo mismo que Nadal, "Navidad", con la vocalización de la L típica gascona).


Banderas locales (xD) en Tarbes (Altos Pirineos)

Antes de volvernos locos también nosotros y acabar hablando en auvergnés, fuimos a la capital actual del Departamento de los Pirineos Atlánticos, extraña subdivisión surgida de la Revolución Francesa (bajo el nombre de Bajos Pirineos) que reune, más o menos, al País Vasco de Ultrapuertos y al Béarn: Pau. Allí dormimos en un hôtel (palabra que, gracias a la simpática manía del francés de comerse las eses, significa tanto "Hotel" como "Hostal") de mala muerte. Pero la cosa era levantarse pronto para ver la capital bearnesa. Y a ello fuimos.

Capital bearnesa... bueno, bueno... habría mucho que hablar de eso, que por ese puesto pasaron sitios como Lescar, Morlans, Orthez, y alguna más. Y es importante, porque el Béarn es un país que fue totalmente independiente de Francia hasta el siglo XVI, en sucesiva relación de amistad con el Ducado de Gascuña,
Inglaterra, Francia, Aragón, Navarra... hasta que ciertos problemillas relativos al protestantismo hicieron que acabara uniéndose al Reino de Francia. Pero mientras tanto dio personajes tan interesantes como los miles de reyes Gastones (hubo tanto rey y duque Gaston que creemos ahora que el verdadero nombre de Gasconha debería haber sido Gastonha) o los Albret, reyes bearno-foix-navarros que tomaron París a cambio de una misa.

Vimos Navarrenx, precioso poblado con un bastión (y con hilo musical por las calles ¿?), y cuyo nombre obviamente parece hacer referencia a cierta otra región de por ahí cerca que no logro recordar exactamente... y Salvatierra de Béarn, donde murió el gran Duque Gaston III Febus, que extendió el Béarn hasta dominar todos los Pirineos, y donde por fin dejamos de ver símbolos vascos en tiendas bearnesas. Una pena, porque el siguiente pueblo ya era del País Vasco, estábamos justo en la frontera. Bueno.

Pasamos Sola a la carrera para detenernos sólo en Eskiula, un curioso pueblo del cantón de Oloron que dependiendo del mapa que mires es vasco o bearnés. Parece, no obstante, que allí sí lo tienen claro: ikurriñas por todas partes, lauburus... sólo faltaba que sirvieran katxis de kalimotxo.

La última etapa del día nos llevó al valle de Aspe, donde empezamos a escribir esto porque la niebla nos había atrapado y no podíamos salir. Bueno, no, pero suena dramático, ¿verdad? Bueno, en realidad sí nos atrapó la niebla al subir Somport y encontrarnos dos bares, uno en el lado bearnés y otro en el aragonés. Nada más llegar nosotros, el bearnés cerró, así que hemos tenido que pasar la muga y tomar algo en el de la zona aragonesa. Era normal, vaya, a esas horas... eran las siete o así, vaya horas para tener un bar abierto...

Tras probar suerte en Etsaut, un pueblo bearnés de nombre totalmente parecido al vasco Etxaut (excepto porque realmente es Eth Saut, "el salto" en bearnés), terminamos en Lescun, donde la mañana nos ofreció unas vistas inmejorables del Béarn más profundo (aunque por lo que habíamos subido y subido, lo de "profundo" no terminaba de convencerme demasiado, pero en fin... de hecho, era el pueblo más alto del Béarn, como descubrimos después!).

Tras dejar el valle de Aspe pasamos al de Ossau, segundo de los tres valles que forman el Alto Béarn, y enseguida llegamos a la Bigorre... ¡Un momento! ¿Y el tercer valle? Pues resulta que lo habíamos dejado atrás, de lo pequeñito que era ni nos habíamos enterado: Barètous.

Pasamos la Bigorre (nombre también sospechosamente parecido a "Baigorri", topónimo vasco-pirenaico... por cierto, ¿he dicho ya que la capital histórica de la Gasconha, Auch, patria de los ausci, ha sido relacionada con la palabra euskal? ejem, ejem) bastante rápido, pero encontrándonos algunos de los paisajes más maravillosos que hemos visto nunca, sobre todo en la subida al Tourmalet (umm, malh es "pico" en gascón, supongo que este topónimo vendrá de ahí... pero ¿cuál será su origen? Me acabo de dar cuenta...). Señores turistas, por favor, sigan yendo a la playa, gracias.


Como estas pegatinas nos indican, Occitania es lo mismo que Languedoc :)

Fuimos recopilando argumentos por doquier sobre la no occitanidad del gascón, durante nuestro viadge ("viaje", por cierto, es una palabra española que proviene del catalán viatge... y la propia palabra "español" viene del provenzal ¿A que es curioso cómo se extiende el occitanismo?), que discutimos extensamente con el protagonista de la penúltima etapa,
que nos llevó hasta Tolosa (o Toulouse para los no iniciados): el autor de uno de nuestros blogs amigos Joan Peiroton.

Joan nos enseñó toda la ciudad, capital de Languedoc pero frontera con la Gasconha (tan frontera, que dos barrios hablan gascón y el resto languedociano! :D), con multitud de anécdotas sobre su historia. Incluso visitamos a la tienda de camisetas Adishatz (un Kukuxumuxu a la occitana, para entendernos), donde se empeñaron en que tuviéramos claro que el occitano no era lo mismo que el vasco (menos mal, después de lo de Orthez empezábamos a tener dudas). Un recorrido interesantísimo, con la mejor de las compañías que podíamos desear. ¡¡Merci hòrt, Joan!! (De la increible belleza de todas las tolosanas con las que nos cruzamos, en miles y miles, este blog no es el sitio para hablar, ejem)


Eleder, Joan deu Peiroton y Fiondil en dirección Basso Cambo ("Bajo Campo")

Con dolor en el corazón abandonamos Tolosa, para volver a nuestras pirenaicas regiones, en concreto a Banhères de Luishon (más topónimos acuáticos, sí... por cierto, no confundirla con Banhèras de Bigorra, como bien ha explicado Joan hace poco, que en la Bigorra hacen el plural en -as y en Cominges en -es!). Allí presenciamos la triste derrota de la selección francesa de rugby, nos tomamos unos cubatas (nos costó adivinar cómo decir "cubata" en francés, hasta que dimos con la sencilla fórmula "ron-cola" :D) y nos preparamos para la última etapa, la visita a un valle al norte de los Pirineos, donde se habla un dialecto gascón de la variedad de Cominges, y que se llama... Aran!

Allí, traspasada la frontera política pero no la cultural, nos encontramos con el único valle norpirenaico que hay actualmente en España (que, a pesar de ser la cuna del Garona que desemboca en Burdeos, es gestionado por la Confederación Hidrográfica del Ebro... ¡No al imperialismo hidronímico!). Es, también, el único lugar de Gasconha donde el gascón es lengua oficial, aunque, según vimos, con problemas de contaminación por parte del catalán (es normal, siendo lenguas tan relacionadas, pero...).


"La Fuente" en gascón aranés

No cansaré si digo que "Valle de Aran" es un nombre muy curioso, dado que en euskera, "Aran" significa "Valle", ¿verdad? (je, je) No, ahora en serio, estas coincidencias pueden perfectamente ser lógicas, dado que la actual Gasconha estaba poblada por hablantes de proto-vasco en época romana (las inscripciones vascoides más antiguas están cerca de Burdeos), y que el propio nombre Gasconha viene de "Vasconia", y que muchas de las características que separan al gascón de otras lenguas de su entorno se pueden explicar por la influencia vasca (igual que ocurre con el castellano, por cierto).

Por fin decidimos volver, viendo con tristeza cómo se perdían las haches por el camino (hablo de los letreros de los pueblos, claro), como los "estanguets" pasaban a ser "estanquitos", y la toponimia árabe vencía por goleada a la romance vieja, aquitana o celta... y fuimos rememorando muchísimas de los descubrimientos que habíamos hecho, con los que podríamos llenar un blog entero. Sigh. Nos dejamos tantas cosas por ver... pero eso es bueno, porque ¡tenemos pendiente regresar!

Y también, claro, descubrir nuevos lugares... que compartiremos con todos nuestros FilobLógicos lectores.

¡¡Hasta la próxima!!

martes, octubre 16, 2007

Apuntes de Ainu I: Introducción y Fonética

No me terminaba de decidir sobre cuándo incluir esta serie de artículos sobre la lengua ainu de Japón, pero finalmente voy a hacerlo ahora.
Durante al menos 4 entregas expondré un poco la gramática de esta peculiar lengua aislada, reposteando lo que ya escribí en su momento en Espacio Japón.


Para empezar, aportaré algunas de mis fuentes precisamente:

En internet:

Ainu language [english]
Wikipedia


Ainu-English Word
List


Learn to speak Ainu

Ainu Language


Libros:

The Languages of Japan (Masayoshi Shibatani, 1990)

Ainu: Spirit of a Northern People

Reconstruction
of Proto-Ainu (Alexander Vovin, 1997)


The
Ainu Language: The Morphology and Syntax of the Shizunai Dialect


Sakhalin
Ainu (grammar)



Otro hilo de Espacio Japón:

Palabras Ainu en
japonés



El pueblo Ainu un día se extendió por muchos más lugares que en los que actualmente ha quedado recluido.
Aunque su hogar más propio es la isla de Hokkaidô (o isla de Ezo, como era llamada, pues ése era el nombre que daban a los Ainu los japoneses) hasta el siglo XIX habitaba también en las islas Kuriles, que son un grupo de islas que va desde Kamchakta hasta las islas más septentrionales del archipiélago japonés (Urup, Etorofu, Kunashiri, Shikotan y Habomai, pertenecientes a Rusia desde la Seguna Guerra Mundial), y hasta mediados del siglo XX había importantes comunidades en Sakhalin (isla alargada al noroeste de Hokkaidô, que sigue paralela a la costa de la provincia marítima rusa hasta la desembocadura del río Amur).
En siglos anteriores también ocupaban el territorio del actual Tôhoku, que tuvieron que abandonar por la presión conquistadora japonesa, y probablemente en Kamchatka.
Étnica y culturalmente parecen ser descendientes directos de las poblaciones que ocupaban todas las islas de Japón anterior a la llegada de los Yayoi (antecesores de los japoneses modernos: Wa o Yamato), los llamados Jômon (que cultivaron un arte en cerámica de los más antiguos del mundo).
Etnológicamente su raza no es mongoloide (como los japoneses, koreanos o chinos), sino proto-mongoloide, posiblemente emigrados desde el continente en alguna glaciación. Por su aspecto son similares a los australoides y los europoides, aunque por ejemplo, los Ainu de Sakhalin tienen un componente mayor mongoloide.

Su lengua está hoy en día fragmentada en dialectos, siendo especialmente notable la diferencia entre el Ainu de Sakhalin y el de Hokkaidô.
Dentro de las hablas de Hokkaidô la de Sôya es la más parecida a la de Sakhalin. Otros grupos cercanos en Hokkaidô son las variedades dialectales de Yakumo y Oshamambe; Nukkibetsu, Hiratori ;Niikappu, y Obihiro, Kushiro y Bihoro.
Samani tiene un dialecto diferenciado de los de Niikappu, Hiratori, Nukkibetsu y Horobetsu, pero es más cercano a los de Obihiro y Kushiro.

Existe una lengua clásica que es común para varios de estos grupos y es en la que están compuestos los poemas épicos tradicionales llamados 'Yukar'.



Es una lengua aislada, esto es, no se le conocen parientes cercanos o lejanos vivos, aunque estructuralmente tiene parecidos con el Japonés, el Koreano, las lenguas Paleo-Siberianas y Chukotko-Kamchatkianas, y las lenguas Eskimales (Yupik). Parece estar en grave peligro de extinción (en parte a causa de la inadaptación de los Ainu al desarrollo de la sociedad, pues cuando muchos se integran abandonan su lengua en favor del japonés), y creo que el Gobierno Japonés no proporciona muchas ayudas.

Tipológicamente es aglutinante, usa gran variedad de sufijos y prefijos y combina morfemas simples (palabras) para formar palabras más complejas. También posee características de lengua polisintética, sobre todo el Ainu clásico, lo que quiere decir que una sola forma verbal (bastante larga) puede tener incorporados atributos, objetos y complementos.

Fonéticamente se puede decir que consta de un número bastante reducido de consonantes y que no distingue sordas y sonoras (p-b, t-d, k-g, s-z). Las vocales son las 5 del japonés y castellano. Sin embargo, es mucho más permisivo en la estructura de la sílaba, y aunque no hay grupos consonánticos a principio de sílaba, ésta puede terminar en consonante (especialmente -r, -n, -p, -t, -k, -s, -m, -y, -w). En el dialecto de Sakhalin, las consonantes -t, -p y -k a final de sílaba pasaron a ser -h, y la -r pasó a ser -h o -r+vocal.

Morfológicamente, usa partículas para indicar lo que en castellano hacemos con preposiciones (a, hacia, en, de, etc.), pero a diferencia del japonés no marca Sujeto ni Objeto Directo, aunque sí Tópico. El verbo posee una flexión amplia y compleja, aunque no muestra tiempo verbal posee múltiples sufijos para indicar modo y aspecto (pasiva, causativa, continuativa, iterativa, etc.) y puede concordar con sujeto, objeto e incluso complemento circunstancial.

En lo que se refiere a la sintaxis, es al igual que el japonés de orden SOV: Sujeto-Objeto Directo-Objeto Indirecto-Verbo.

El léxico es casi todo propiamente autóctono, con la excepción de los varios préstamos identificados del japonés y de la lengua Gilyak-Nivkh (Paleosiberiana hablada en torno a la región del río Amur, si habéis visto Dersu Uzala, de Akira Kurosawa, es muy probable que el hombrecillo de la taiga siberiana hablara esta lengua, aunque creo que era de origen Nanai, cuya lengua es tungúsica-altaica).

Fonética

Vocales:

a, e, i, o, u pronunciadas igual que en castellano y japonés.

No existe contraste entre vocales largas y cortas (esto quiere decir que no existen palabras como "kaana", "kaanaa", "kanaa" o "kana" que signifiquen cosas distintas en Ainu, exactamente igual que como sucede en castellano: "tonto" es lo mismo que "toonto").

Hay diptongos terminados en -i y -u como ai, ui, au, etc. pero la -i y la -u acaban pronunciándose como la -y y la -w, así que realmente son escritos ay, aw, y demás, como en "aynu" (ainu): persona.

Las sílabas pueden ser CV o CVC (C: consonante, V: vocal), en el Ainu de Sakhalin puede ser además CVV.

Consonantes:

Tiene 11 consonantes escritas en la transcripción habitual (que por cierto usa una versión de katakana en la cual símbolos pequeñitos de los kana con -u indican una consonante de final de sílaba), adicionalmente existe un sonido de "parada glotal" (cierre de la glotis), en las transcripciones fonéticas lo escriben ' o ? (un símbolo parecido a la interrogación).

Oclusivas p, t, k
Fricativas s, h
Africada c
Semivocales w, y
Nasales m, n
Líquida r

p, k, m, n, w, y se pronuncian igual que en castellano.
h es una aspiración, como en japonés o inglés.
s es como la s del castellano, pero al igual que en japonés muestra una tendencía a ser pronunciada sh delante de i.
r es vibrante simple, como en japonés.
c es un sonido dental (t, d) combinado con uno sibilante (s, z, sh, zh) de cierta variación en los diversos dialectos: c [tsh] es como la ch del castellano o el japonés.
t es como en castellano y japonés y delante de i se pronuncia [tshi] 'chi', como en japonés.

Todas pueden ocurrir a principio de sílaba (CVC)
Todas pueden ocurrir a final de sílaba (CVC) excepto h, c y ?, en Sakhalin -p, -t, -k y -r no existen a final de sílaba, se sustituyen por -h (o en el caso de la -r también por -rV).

Acento:

Tiene un acento tonal con dos tonos como en japonés: Alto [A] y Bajo [B].
Las raices de las palabras tienen tono A cuando se le añaden sufijos o prefijos, en las palabras de 2 y 3 sílabas el tono es A en la primera sílaba si ésta es CVC, termina en consonante

Ejemplos:
áy-nu (persona)
ár-pa (ir)
pír-ka (bonito)

El resto de palabras tienen tono A en la segunda sílaba.

Ejemplos:
kirá (huir)
cisé (casa) (pronunciado "chise").
netópa (cuerpo)

Algunos procesos fonológicos curiosos:

Las combinaciones de i- o u- + otra vocal necesitan de una semivocal -y- o -w- en medio.

Ejemplos:
u+a = uwa
i+e = iye

Otras combinaciones de vocales eliminan una de las dos (como -e+a- = -a-).

Algunas consonantes de final de palabra cambian su pronunciación según la consonante por la que empieza la siguiente palabra (fenómeno de asimilación o sandhi).

La -r:
Delante de n- se convierte en -n.
Delante de t- se convierte en -t.
Delante de otra r- se convierte en -n (disimilación).

Ejemplos:
akor (nuestro) + nispa (jefe) = akon nispa (nuestro jefe)
akor (nuestro) + tures (hermana) = akot tures (nuestra hermana)
akor (nuestro) + rakko (nutria) = akon rakko (nuestra nutria)

La -n:
Delante de -m y -p se vuelve -m.
Delante de -y y -s se vuelve -y.

Ejemplos:
pon (pequeño) + pe (cosa) = pom pe (cosa pequeña)
pon (pequeño) + menoko (chica) = pom menoko (chica pequeña)
pon (pequeño) + yuk (ciervo) = poy yuk (ciervo pequeño)
pon (pequeño) + seta (perro) = poy seta (perro pequeño)


Armonía vocálica:
Este es un fenómeno que se da en varias lenguas del mundo como el turco, el húngaro o el finlandés, que consiste en que al añadir ciertos sufijos las vocales de éstos deben ser del mismo tipo que las de la palabra a la cual se añaden.
En Ainu esto es algo no muy estudiado pero parece ser que ocurre en los sufijos de los verbos transitivos y los sufijos personales posesivos.
Existen 3 tipos de vocales en Ainu:

Grupo I: a, u
Grupo II: o
Grupo III: i, e

Las vocales del Grupo I pueden ocurrir juntas al añadir esos sufijos (es decir que a una palabra con vocal u puede añadírsele un sufijo con -a), pero la o del Grupo II sólo puede ocurrir en palabras con o, mientras que las del Grupo III (i, e) pueden ocurrir en cualquier caso, se dice que son vocales neutras.
Ejemplos:

mak- (abrir, transitivo) -> mak-a (abrirse, intransitivo)
kay- (doblar) -> kay-e (doblarse)
as- (levantar) -> as-i (levantarse)
kom- (plegar) -> kom-o (plegarse)
yak- (amasar) -> yak-u (amasarse)

ka (cuerda) -> ka-a (su cuerda)
haw (voz) -> haw-e (su voz)
mon (mano) -> mon-i (su mano)
tom (interior) -> tom-o (su interior)
tap (hombro) -> tap-u (su hombro)

martes, octubre 02, 2007

Keleto el Anaptítico

Un día me contaron la historia de un viejito, habitante de una aldea vasca, llamado "Keleto". Llegó a la aldea, con esas moderneces que trajo el siglo XX, una carta a nombre de un tal "Don Clemente". Nadie en la aldea conocía a ese sujeto, por lo que la perplejidad era evidente. Ni el tabernero, ni el alcalde mismo sabían que habitara ningún "Don Clemente" en su aldea. Finalmente, al consultar al cura, llegó la sorpresa: "Pero hombre, Keleto... ¡si eres tú!" "¿¿Yo??", dijo el pobre hombre.

La respuesta provenía por la fonética vasca. Al euskera no le gustan los grupos consonánticos llamados "muta cum liquida" (esto es, las combinaciones de oclusiva, como P, T, K, B, D, G, con líquida, como R o L). Y para romperlos, interpone una vocal, en un fenómeno que se llama "anáptixis" o "epéntesis" (a esa vocal se le llama "vocal epentética").

Y un ejemplo era ese tal Don Clemente. El habla vasca, huyendo del grupo consonántico, convirtió a Clemente en "Kelemente"; después el nombre se acortó a "Kele", y después se le añadió el diminutivo -to, dando "Keleto". Así fue como nuestro aldeano descubrió su nombre de bautismo, y los pacientes lectores de Filóblogos han descubierto un fenómeno fonético muy común.

En euskera muchas palabras han sufrido un destino similar. Del latín CRUCE(m) el euskera ha dado "gurutze" (pasando por "kurutze"), y de LIBRU(m) "liburu".

Un caso curioso tiene que ver con las "guerras carlistas" ocurridas en España durante el siglo XIX. Los liberales eran partidarios de la reina Cristina, por lo que eran llamados "cristinos" por sus oponentes tradicionalistas. Dado que el tradicionalismo era mayoría en la zona vasca rural, surgió pronto una forma "vasquizada": "guiristinos", que acabó por convertirse en "guiris". La palabra pasó de denominar a los liberales a hacerlo a los soldados extranjeros que apoyaban esta causa, y finalmente, un siglo más tarde, "guiri" es una forma de argot para denominar, despectivamente, a los turistas del norte de Europa. ¡Las cosas que trae una anáptixis de nada! (la historia se comenta en WordReference, y se encuentran citas históricas sobre la palabra en este artículo en inglés)

El español no ha sido ajeno a las epéntesis vocálicas en estos contextos, aunque no sea un fenómeno habitual. "Crónica" en varios documentos medievales aparece escrito "Corónica", mientras Calderón escribió una obra llamada "La cisma de Ingalaterra".

Es curioso descubrir que el nombre del propio Cáceres proviene de una anáptixis, del latín CASTRES > *cazres > Cáceres.

Y termino este recorrido anaptítico con un pequeño chiste. Estaba una vez con unos amigos jugando a crear anáptixis (sí, los filólogos jugamos a cosas extrañas), "habalando" de "foromas" "extarañas", "romopienedo" todos los "gurupos" de "conosonanetes" que veíamos, cuando de pronto les pregunté cuál era la palabra del castellano más anaptítica.

Tras sopesar varias "alaterenativas", finalmente esperaron mi respuesta, que fue ciertamente sorpresiva:

"Titanic", dije.

"¿Titanic?", respondieron, "perepelejos".

"Sí, Titanic", repetí.

Y tras una ligera pausa dramática, concluí "porque es un "taranasatalánatico"".

(y sirva esto para solicitar disculpas a los lectores por la larga pausa, de la que soy enteramente responsable. ¡Pero "garacias" por los "menesajes" de ánimo!)

miércoles, julio 04, 2007

Li quens Rollant

Estos días estoy disfrutando de la lectura del ínclito Cantar de Roldán, cuyo libro se me entregó por parte de la delegación de Navarra de la Sociedad Tolkien (el smial de Gondolin), en calidad de representación de la delegación de Bizkaia (el smial de Bosque Negro), aunque ahora la primera haya pasado a ser mi delegación.
Y es que la obra habla de hechos que tuvieron lugar en la tierra navarra, que luego la trovadoresca los transformó hasta tornarlos irreconocibles.

Lo que viene al tema de este blog es el hecho de que el libro incluye el original del manuscrito más antiguo, escrito en el dialecto anglonormando del francés de la época (s. XII), lo cual me ha permitido adentrarme en experiencia directa (y con la traducción a un lado) en los entresijos de esta lengua, cual inmersión lingüística mediante estancia literaria.

La característica más célebre del francés antiguo es su posesión de un sistema casual nominal cuando menos peculiar, sobre todo desde nuestra óptica romanzada actual, provocado por la erosión del latino hacia una fase intermedia que por lo visto no estaba destinada a permanecer.
Estoy hablando de la existencia de nominativo y oblicuo como casos del sustantivo en el francés altomedieval.

Bien, como es sabido, el latín poseía una serie de casos del nombre que indicaban ciertas funciones sintácticas de éste. En concreto, había 5 casos latinos, y 2 residuales (de uso muy limitado y/o reducido a expresiones hechas), al menos en el latín clásico, claro está, porque, como toda lengua, ésta va evolucionando constantamente.
De estos casos, los dos residuales ya estaban desapareciendo en la época clásica (locativo y vocativo), y los otros cinco (nominativo, genitivo, acusativo, dativo y ablativo) tendían ya a confundirse en la declinación, por su forma, no por su función (es importante tener en cuenta que las roles sintácticos que desempeña un sustantivo no desaparecen de la lengua con el caso, sino que éste es asumido por otro caso, locución u otra herramienta lingüística de las muchas de las que se sirve una lengua).
El vocativo se fundió con el nominativo, así como el locativo pasó a ser sustituido por preposición+acusativo/dativo/ablativo (in+dat., principalmente).
El uso del ablativo se distribuyó entre el dativo y el acusativo.
Este proceso imparable continuó desde los comienzos del Imperio hasta el propio medievo.
En algún período de proto-romance, latín tardío, debían de existir los casos nominativo, genitivo, acusativo y dativo únicamente, para desaparecer todos ellos en castellano en pos de una forma del sustantivo basada en la del acusativo latino (previa pérdida de la -m final, ya en la época romana, y caída de la -e, que se mantuvo en italiano, y aún aparece, como recurso estilístico, según dicen, en el Cantar del Mío Cid).
Así, pues, tenemos en castellano:
- habitación de habitationem (acusativo), y no de habitatio (nominativo).
- rey de regem (acusativo), a través de *reg, y no de rex (nominativo).
- nieve de nivem (acusativo), y no de nix (nominativo).
- hombre de hominem (acusativo), a través de *homne, y no de homo (nominativo).

Y un largo etcétera.

Pero da la casualidad de que también poseemos algún que otro sustantivo proveniente de un nominativo latino, hecho excepcional en castellano, que sin embargo es más frecuente en francés y catalán (temps, en ambas lenguas, de tempus), por ejemplo:
- Dios, del nominativo Deus, que si viniera de un acusativo nos habría dado *Dio en castellano. La excepcionalidad del uso de esta palabra, y su constante relación con el latín, lo justifica.
- país, del nominativo pagus, es un préstamo del francés pays, que en castellano da pago, tierra, región, y como adjetivo pagano ("propio de la tierra"), y debido a las connotaciones religiosas que adquirió posteriormente (al igual que gentil, "propio de la gente"), surgió paisano, reinterpretando el adjetivo desde el galicismo mencionado.
"Pagano", "gentil" y "moro" fueron durante toda la Edad Media sinónimos de "persona no cristiana" y usados como tal en las mitologías del Norte de la península para referirse a criaturas fantásticas que poco o nada tenían que ver con los musulmanes.
La acepción "gentil" como de buen porte, galante, amable o noble parece ser que tuvo mayor repercusión (y probablemente allí tiene el origen este uso) en Francia (en el Cantar del Roldán lo usan para referirse a los caballeros francos, los duques, los barones, los doce pares y Carlomagno, mientras que se llama sistemáticamente paiens, pagano, a los musulmanes), y en el préstamo al inglés gentle (como en gentleman, caballero), aunque en cualquier caso no indica sino el contraste medieval que intentaba conjugar los ideales "paganos" y "cristianos" en una única forma de nobleza. Los judíos llaman gentiles a toda persona que no sea de la fe israelita.

Hay que notar aquí que la pérdida de la -s del nominativo no fue un rasgo del romance ibérico pero sí del italiano, con lo que en esta lengua es más dificil saber si en origen era un nominativo o un acusativo, y de hecho, los plurales vocálicos italianos (en -i y -e) se deben a los plurales nominativos y no acusativos (que lo hacían en -s).

Y después de este planteamiento de la situación, el rasgo del francés antiguo que reseñaba al principio es que en él, partiendo de los cuatro casos del latín tardío, nominativo y genitivo formaron un único caso, con las funciones de ambos, que se llamó nominativo, y acusativo y dativo conformaron el caso que se vino a llamar oblicuo.
Esta oposición enfrentaba directamente a las funciones sintácticas de sujeto de la oración frente a todo otro tipo de objeto del predicado (ya sea directo, acusativo, o indirecto, dativo) o complemento circunstancial introducido mediante preposición + caso oblicuo (aunque supongo que también habría preposiciones que regían de genitivo-nominativo).
Ejemplos los hay muchos en el Cantar:

En nominativo:
- Carles li reis: Carlos (nominativo) el rey (nominativo, del lat. rex).
- Li niés Carles: el sobrino (nominativo) de Carlos (genitivo).

Sin embargo, genitivo con forma de oblicuo (tal vez por rima):
- Ço est l'enseigne Carlun: Esa es la enseña de Carlos (genitivo).
- La rereguarde de la grant host Carlun: La retaguardia de la gran hueste de Carlos (genitivo).

Y en oblicuo:
- Si maldient Carlun: Maldicen a Carlos (acusativo).
- Mandez Carlun a l'orguillus : Mandad a Carlos (dativo) el orgulloso.
- Si vint devant Carlun: Viene delante de Carlos (prep. con acusativo).
- Vengez nos de Carlun: Vénganos de Carlos (prep. con acusativo).

Curiosamente Carlos es un sustantivo de origen nominativo latino en castellano, como podemos observar por la -s final (debería ser Carlo, como en italiano), pero se trata de un sustantivo germánico latinizado (karl significa hombre o guerrero).

Hemos visto que en latín los nominativos singulares generalmente terminaban en s, los nominativos plurales en vocal (-i), los acusativos singulares terminaban en m, no pronunciada desde el siglo III d.C. (dando paso a una vocal final, -e, -u), y los acusativos plurales en s (esto es, sin duda, a rasgos generales, ya sabemos que en latín había varios modelos declinatorios).
Esto provoca en francés antiguo que irónicamente muchas palabras tuvieran su forma nominativa singular igual a la oblicua plural, y su nominativa plural igual a la oblicua singular.
Mejor explicado con un ejemplo:

Murs, muro, del latín murus.

Nom. sg. : murs (lat. murus)
Nom. pl. : mur (lat. muri)
Obl. sg. : mur (lat. murum)
Obl. pl. : murs (lat. muros)

A esto se puede añadir que hay unos cuantos sustantivos cuya raíz varía respecto a si está en nominativo o en oblicuo.
Este es un fenómeno que se da en bastantes lenguas con declinación flexiva; se dice que existe una raíz de "nominativo" y una raíz "oblicua", que en otras lenguas se usa para decir "el resto de casos", que es la verdadera raíz de la palabra (la forma del sustantivo declinada en un caso no nominativo y despojada de sus desinencias casuales).
Esto pasa en latín, cor, gen. cordis (corazón, raíz cord-), legio, ac. legionem (legión, raíz legion-), custos, gen. custodis (guardián, raíz custod-), mors, gen. mortis, ac. mortem (muerte, raíz mort-).
También Tolkien incluyó algo similar en quenya mediante la caída de consonantes de clústers (o grupos consonánticos) finales en nominativo, como en fion, gen. fiondo, pl. fiondi (halcón, raíz fiond-).

En el Cantar aparecen los siguientes:
- Guenes, obl. Guenelun: Ganelón, nombre propio, aparece como Ganelun en otras versiones, lo que indica metafonía de -a- a -e- por influencia de la segunda -e-, raíz Guenel-.
- quens, obl. cunte, pl. cuntes: Conde, raíz cunt-, y nuevamente muestra metafonía, pues viene de comes (> *cemes > *cems > kens, quens), y la -t- viene de la raíz oblicua latina (gen. comitatis, ac. comitatem).
- ber(s), obl. barun, pl. baruns: Barón, de raíz germánica en -on (significa "hombre libre"), aparentemente aparece en nominativo tanto con -s como no.

Algunos ejemplos:
- Par le puign tint le cunte Guenelun: Por el puño tiene al conde Ganelón (ac.).
- Guenes li quens ço vus ad respondud: El conde Ganelón (nom.) así os ha respondido.
- Li gentilz quens: El gentil conde (nom.)
- Il en apelet e ses dux e ses cuntes: Él llama a sus duques y a sus condes (ac.).

- Ci vos enveiet un sun noble barun: Que os envía un noble barón (ac.) suyo
- Que nos aidez de Rollant le barun: Que nos ayudéis de Roldán el barón (ac.)
- Seignurs baruns: Señores barones
- Iço vus mandet Carlemagnes li ber: Eso os manda Carlomagno el barón (nom.)
- Iço vus mandet reis Marsilies li bers: Eso os manda Rey Marsil el barón (nom.)
- Tant mare fustes, ber!: ¡Tanto mal fuiste, barón (vocativo)!

Raro es el caso de seignurs, que en nominativo es sire(s).

Nominativos y oblicuos también afectaban a los artículos definidos como hemos podido ver someramente (li, nom., le, acus. = el) y a los adjetivos (gentilz). Esta declinación bicasual no es exclusiva del francés antiguo (pero sí está muy bien representada por él), ya que se da también en occitano y catalán medievales. Hoy en día sólo pervive en francés en la diferencia que se hace en las oraciones de relativo entre el pronombre qui si éste representa al sujeto, y que si es el objeto.

Otra característica importante y obvia del francés de la época son sus múltiples préstamos germánicos, debido a esa elite gobernante franca (cuya lengua materna no era el francés sino el franconio) que aún era identificable durante el reinado de Carlomagno (la mayoría de los nobles eran de origen germánico), pero no en el siglo en el que se transcribió el poema, en el cual francos y franceses eran ya una misma cosa.
Muchos de estos préstamos eran referidos al entorno bélico, al igual que los visigóticos en castellano, pero también otros a la propia nobleza y asuntos muy acordes con los tiempos (faldestoed, trono, brand, espada).

Entre estos se encontraría gunfanuns (gonfalón, un estandarte o pendón), del germánico gund- (guerra) y fan- (enseña).
Gund presumiblemente es el origen del término euskérico guda, guerra, en anglosajón gúð con caída de nasal y alargamiento vocálico compensatorio.

Más curioso es isnels, ágil, veloz, que tiene su paralelo en el alemán moderno schnell, de idéntico significado, pero graciosamente adaptado a la fonética romance con una vocal epentética inicial (en castellano es regularmente una e- en las palabras latinas o inglesas que comienzan por s-).

Se dice que garçon, muchacho, también tiene origen germánico, ya que presenta la terminación nominal -on frecuente en tales préstamos a esta lengua (como ber, baron), y es declinado en nominativo como garz, pero resulta etimológicamente más probable su proveniencia del euskera navarro gartze (joven, gazte en otros dialectos), y que luego asumiera una declinación germanizante (tal vez pasara del euskera al franconio y de ahí al francés). De esa misma palabra viene el comunísimo apellido García (gartzëa, "el joven").

La influencia germánica continental se extiende a ciertos aspectos fonéticos, como que por ejemplo las consonantes finales sonoras se desonorizan (-d > -t, -b > -p, -g > -c), como en Rollant (de *Rodland-). Esto pasa en la lengua romance lombarda, por el substrato longobárdico, y en el alemán actual en la pronunciación: Burg (burk), Tod (tot), etc.


Existen también diferencias notables entre el dialecto anglonormando (el utilizado por la nobleza y realeza normandas en Inglaterra) en el que está escrito el texto y el francés antiguo en Francia.
Principalmente se aprecia en que la c- inicial en francés pasa a convertirse en la africada ch- (tsh), posteriormente pronunciada "sh", mientras que en anglonormando se mantiene la c velar o la c africada (ts), delante de e, i, original.
Esto es importante a la hora de datar los préstamos franceses en el inglés moderno, ya que la mayoría de ellos refleja esta característica anglonormanda.
Estas son algunas palabras del Cantar:

- Carles frente a Charles, de Carolus (a su vez de Karl).
- cambre frente a chambre (habitación), de camara.
- cercer frente a chercher (buscar), que en inglés da search.
- carpenter frente a charpentier, carpintero.
- ceval frente a cheval, caballo.

Aunque en el texto existe alternancia entre formas con c- y con ch-, no sé si aleatoriamente o por alguna forma de lenición (véase sunt muntez es chevals, han montado en los caballos, frente a muntet el ceval, monta en el caballo, ambas en el texto)
También es resaltable que a nivel vocálico habría sus diferencias, ya que el texto transcribe siempre la terminación -un, en vez de la -on francesa, y el diptongo francés oi es ei en anglonormando (dreit frente a droit, derecho).

A nivel léxico hay también algunas palabras que me llamaron la atención:

- espiet, que el traductor decide equiparar a azcona, espada navarra, cuya etimología está en relación con la de aizto, cuchillo en euskera, ambas de haitz, piedra, peña.

- pui, que se traduce como montaña o colina y tiene su equivalente navarro en pueyo, un habitual apellido y topónimo de zonas elevadas, que comparte origen con el catalán puig, desde el latino podium, que dio también el neologismo "podio".

- men escîentre, que viene a ser "mi conocimiento" y que se traduce como "que yo sepa", ya que su uso parece adverbial, siendo el sustantivo una forma derivada de scientia, esto es, ciencia.

Para terminar, no quisiera olvidarme del nombre que protagoniza el Cantar y titula de este post.
En variadas formas aparece en las lenguas de las zonas a las que alcanzó su leyenda, Rol